sábado, 3 de enero de 2026

La moneda inestable del afecto

 

Elisa Díaz Castelo: ‘Lázaro XI’ y otro poema. I Encuentro de Poetas Iberoamericanos (sede México)

Lázaro XI

 Ayer por fin dejé de suicidarme.
Heiner Müller

Quise morir. Es cierto. Estaba exhausta
de tanto despertar a contracuerpo y en mi piel
siempre la mitad de la noche.
No había lugar en mi vida
para nada que no fuera la muerte.
Todo era demasiado y me dolía
el más mínimo acorde, el color rojo.
Quise morir, aunque mi cuerpo
no quisiera, quise, a pesar de la sangre
que insiste en recorrerme, a pesar
del crecimiento de mis uñas
y considerando, incluso, que el cuerpo
respira por sí solo cada noche.

Mi nombre hacía agua, sabía a tierra.

Y hay en la vida ese qué será de mampostería
y mamparas, de escenario vacío
que culmina en su ausencia.

Me dolía la saliva de mis niños,
sus noches de cuatro horas,
su procenio. Su llanto que rompe anaranjado
como soles que sangran y coagulan.

Son las veinticuatro horas abiertas,
sus corredores encendidos,
es la moneda inestable del afecto,
el reciclaje de la ternura.
Es saber que estamos regresando
hacia ningún lugar y no volvemos
a encontrarnos con los que ya se han ido.
Es saber que todo el tiempo que me queda
no vale lo que un instante gris en la ventana
turbia de hace años. Es la vigilia descaminada
de los que mueren de sueño
y no pueden dormir.

Preferí la muerte, ese común denominador.
Quise esta muerte descastada, esta averiada muerte.
Quise morir. He dicho. Quise.
Eso es suficiente a veces: querer algo.
Quise morir y dejé el nombre de mis niños
en la sala de estar, caminé de espaldas
y cerré la puerta. Quise vaciar mi deuda con la vida,
desvestirme de la sangre, ese vestido rojo
que me abriga por dentro. Quise romper el límite
entre el cuerpo y su sombra.

Quise morir. No pude. Qué fracaso.
Y me estorba la voz con la que he vuelto.
Mi voz, este lugar absuelto.
Voz encanecida con su registro de naves incendiadas,
voz digital, trasplantada voz de raíz roja.
Me cansa mi voz
siniestra de palomas
que aletean su ruido en las iglesias,
voz que es algo porque no enmarca nada
más que un vacío de cúpulas y atrios.
A falta de Él hablo hasta por los codos.
Porque fui al otro lado y Dios estaba muerto.
Todos los dioses: muertos o cansados,
descalabrados dioses de estatuillas.
Sólo tengo mi voz que me acompaña,
su ablación malherida y oraciones
desprovistas de nadie.

(De El reino de lo no lineal, FCE 2020)

Disertación sobre el origen de la vista

La primera vez que me miraste de ese modo,
tratando de descifrar el acertijo de mi cuerpo,
mi sangre se espesó de pronto, fui piel
plenamente, a mediodía. Años más tarde
supe que nuestros ancestros submarinos
desarrollaron en la piel un par de leves hendiduras
más sensibles. Eran los ojos: dos agujeros negros
en los que caía el mundo. Lo que fue temperatura
se hizo luz, por primera vez vista, traducida del tacto.

Pero yo ya lo sabía de algún modo.
Sin decírmelo me mostraste
que mirar es tocar, una variante
que no precisa
cercanía. Tenías razón
en mis manos, mis labios,
mis alargadas clavículas, lo visible
y manso de mi cuerpo. Me conocías
a flor de vista, a golpe de ojo y sin saberlo,
es cierto, me tocabas. Que eso te consuele.

(De Principia, Tierra Adentro 2018
Elefanta 2022)

Elisa Díaz Castelo(fotode Pascual-Borzelli)

Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986)Autora de Proyecto Manhattan (Antílope, 2021), ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020 por El reino de lo no lineal, del Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017 por Principia y del Premio Bellas Artes de Traducción Literaria 2019 por Cielo nocturno con heridas de fuego, de Ocean Vuong y el premio Poetry International 2016. Con el apoyo de las becas Fulbright-COMEXUS y Goldwater, cursó una maestría en Escritura Creativa con especialidad en poesía en la Universidad de Nueva York (2013-2015). Poemas suyos aparecen en Letras Libres, Nexos, Hispamérica, La Revista de la Universidad, Tierra Adentro, Este País, y Periódico de Poesía, entre otras, han sido incluidos en la  antología de poetas jóvenes españoles y mexicanos Fuego de dos fraguas, en la antología Voces Nuevas 2017 de la Editorial Torremozas y en la antología Liberoamérica (España, 2018). Ha sido becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en tres ocasiones y de la Fundación Para las Letras Mexicanas durante dos años consecutivos. En 2018 fue seleccionada como una de las dos poetas jóvenes de América Latina invitadas al Festival Internacional de Poesía que se celebra en Trois Rivières. Su primer libro de cuentos, El libro de las costumbres rojas, acaba de salir en Elefanta Editorial.

 


Soñé con detectives

 

Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953- Barcelona, España, 2003)_


Soñé con detectives perdidos en la ciudad oscura.

Oí sus gemidos, sus náuseas, la delicadeza

De sus fugas.

Soñé con dos pintores que aún no tenían

40 años cuando Colón

Descubrió América.

(Uno clásico, intemporal, el otro

Moderno siempre,

Como la mierda.)

Soñé con una huella luminosa,

La senda de las serpientes

Recorrida una y otra vez

Por detectives

Absolutamente desesperados.

Soñé con un caso difícil,

Vi los pasillos llenos de policías,

Vi los cuestionarios que nadie resuelve,

Los archivos ignominiosos,

Y luego vi al detective

Volver al lugar del crimen

Solo y tranquilo

Como en las peores pesadillas,

Lo vi sentarse en el suelo y fumar

En un dormitorio con sangre seca

Mientras las agujas del reloj

Viajaban encogidas por la noche

Interminable.


_Esto es Poesía por WhatsApp. Poesía en las manos_

jueves, 1 de enero de 2026

2026 para bloguearla

 Hola. Si estás leyendo esto dame una señal. Ya no se bloguea pero sí, veo las visitas, yo misma sigo buscando y armando blogs. Sé que estamos. Les que huimos de la velocidad de la instantánea que ya no es importante a las 24 hs, les que ponemos la cara en el caralibro pero para decir algo, para comunicar, para entablar sentido, les que odiamos "crear contenido" porque escribimos sencillamente, como si fuera en papel, con memoria, pero buscando lectores como una botella al mar.

Esta bloga nació para ensuciarse de poesía ajena, para dejar acá los poemas que me llegan por el mar de navegación digital, los mensajes en botellas de otros tiempos y otros espacios. Seguimos sucia: de besos y arena.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Ese agente viajero

 HOY ESTOY FELIZ CON LAS SÁBANAS DE LA VIDA 


Hoy estoy feliz con las sábanas de la vida.

Lavé las sábanas.

Tendí las sábanas y las vi

aletear y elevarse como gaviotas.

Cuando estuvieron secas las descolgué

y hundí mi cabeza en ellas.

Todo el oxígeno de la tierra en ellas.

Todos los pies de todo los bebés del mundo en ellas.

Todos los calzones de todos los ángeles del mundo en ellas.

Todos los besos mañaneros de Filadelfia en ellas.

Todos los juegos de saltar pintados sobre las aceras en ellas.

Todos los caballitos hechos de trapo en ellas.


Así que esto es la felicidad—

ese agente viajero.


Anne Sexton

Otros seres de amor y nunca la nada


 

sábado, 27 de diciembre de 2025

¿De dónde viene la palabra cumbia? le pregunté a Gabriela

 Pura lava

Félix Bruzzone sobre Gabriela Cabezón Cámara en la presentación de El Ansia 6 (28/2/2023)

Conocí a Gabriela Cabezón Cámara hace muchos años
en enero.
Hacía tanto frío que parecíamos en el polo.
Un polo soleado y lleno de árboles.
Los pájaros cantaban como enloquecidos.
Pero no era locura.
Eran cantos de amor.
Eran cumbias de amor.
¿De dónde viene la palabra cumbia?, le pregunté a Gabriela.
Fue la primera pregunta que le hice y no me respondió.
Después hubo otras.
Tampoco las respondía.
Solo me mandaba fotos por instagram
a mí y a todos sus amigos
con todo tipo de animales cantores.
En general, pájaros.
Pero no solo pájaros.
Hay insectos que cantan.
Hay mamíferos que cantan.
Hay peces que cantan.
Todos cantan.
Todos cantan.
También reptiles, aunque no demasiados porque ellos disfrutan del silencio y prefieren escuchar.
Se sabe de un cocodrilo, sin embargo, perdido en el mar muerto
que llegó ahí por error
cuando desmontaron un zoológico en el Líbano.
Él nada en las profundidades
y canta
desde allá abajo
en la lengua árabe que aprendió de los niños que le tiraban galletitas.
Es un cocodrilo que canta cosas muy tristes.
Conocí a Gabriela Cabezón Cámara hace media hora, en un taxi.
El taxista estaba muerto.
Por momentos manejaba ella.
Por momentos manejaba yo.
Por la radio pasaban canciones de serpientes
y eso le despertó a Gabriela sus ganas de hablar.
No de responder.
De hablar.
Y entonces contó sus aventuras.
Te voy a contar la últimas aventuras, me dijo, o sea las que todavía no hice.
Las otras ya las conocen todos y están en ese libro que escribí hace unos años.
Y en ese otro, que también escribí,
hace otros años.
Y en ese otro, que también escribí,
hace ya tanto tiempo que me olvido de todo lo que dice
y de todas las aventuras que en verdad sucedieron y suscitaron a ese libro olvidado.
Entonces cuenta
que sale en moto de la ciudad
y viaja mucho
hasta llegar al monte.
Es un viaje revolucionario, como todo viaje.
Pero ella no es el Che Guevara.
Ella es
Gabriela Cabezón Cámara.
La moto es muy dúctil.
Usa nafta solo cuando tiene.
Si no, anda con la velocidad.
La velocidad empuja a la moto y entonces la moto y Gabriela avanzan por el monte.
Claro que en cierto momento el camino se vuelve intransitable y Gabriela le dice a la moto
Ahora sos un mono.
No es mucho cambio. Moto, mono.
Y la moto se convierte en mono y van los dos de rama en rama.
El mono tampoco necesita nafta.
Sin contar que andar con nafta en el monte sería riesgoso.
Por el tema de los incendios forestales.
El mono anda con sus resortes
que son naturales
que le dio Dios o la madre naturaleza o Darwin
o Los Palmeras
que cantan esa canción
esa canción
esa canción
el bombón asesino
el bombón bien latino
el bombón suculento
el bombón casamiento
el bombón insaciable
el bombón masticable
y que le sirven
los resortes
al mono
para estirarse tanto
como una lágrima, un llanto
como una túnica, un manto
como una música, un canto
y como dice Gabriela, como una página en blanco
porque mientras Gabriela y el mono avanzan
Gabriela escribe
cada cosa que pasa
sobre una página en blanco.
Y entonces hay tres estiramientos
superpuestos
enredados
que son
los estiramientos del mono
los estiramientos de la página en blanco
y los estiramientos del viaje que empezó en la ciudad y ya va llegando al gran volcán.
Me gustan los volcanes, dice Gabriela.
Esa fuerza.
Ese poder.
Ese fuego.
¿Y la lava no te amedrenta?
¿Amedrenta?
Del verbo
amedrentar.
¿Ya sé, pero quién usa ese verbo?
Acá en mi barrio lo usamos bastante.
¿De qué barrio sos?
De un barrio donde tenemos miedo.
Eso está bien, dice Gabriela, hablemos del miedo.
Por eso.
Sí, por eso. Pero la lava no me da miedo, dice.
¡Pero es muy peligrosa!
Pero va lento. Es un peligro lento. No es un tsunami.
No, claro.
No es un huracán.
Claro, no es.
No es un accidente en la ruta.
Tampoco, eso no es.
La lava avanza lento y la podés ver y
de hecho
te voy a decir una cosa
cuando llegamos a la punta del volcán vimos que del otro lado había un bar
¿Abajo?
Abajo
¿Un bar cómo?
Un bar.
¿Y había gente?
Llenísimo de gente.
Había una fiesta, de hecho.
Así que bajamos y nos colamos en la fiesta.
¿Pero no ibas sola?
Con el mono.
El mono, claro.
Por eso. Ahí fue que le dije
Ahora no sos mono, sos mozo, y se convirtió en mozo
y me trajo un whisky.
No era mucho cambio, mono, mozo.
Sale la n.
Entra la z.
Una letra importante.
La más importante, probablemente,
donde todo termina
lo que le da sentido al resto
una letra que está en mi apellido
viste
Cabezón lleva z
Está media perdida pero ahí está, firme, marcando el final
¿Vos qué pensás que hay después del final?
¿Vos decís después de la muerte?
Sí.
Ni idea. No hay nada. Volvemos a la tierra.
Nos consustanciamos con la tierra.
Somos tierra otra vez.
Es como ese bar
que te digo.
Abajo del volcán.
Como abajo de la tierra.
Muerto pero tan
tan vivo.
Y entonces cuenta Gabriela Cabezón Cámara
cuando la conocí
que como ya dije
fue en un crucero, uno que recorría la polinesia
y que tenía
solo algunos pasajeros
todos sonámbulos
que leían poemas de néstor perlongher
mientras saltaban al mar
y se volvían a subir
por la escalerilla
que en el bar
la fiesta
llena de gente
y llena de mozos
era silenciosa
una fiesta en absoluto silencio
le habían puesto mute
le habían puesto mute
le habían puesto mute
pero el ritmo, igual, era ensordecedor
o sea
te dejaba sordo
o te había dejado sordo
o te dejaría sordo
era el ritmo de la lava
del volcán
bajo el volcán, ensordeciéndose
hay lava
bajo el hielo del daikiri que te traen para emborracharte
hay lava
bajo la ropa, transpirada piel de joven hermosa
hay lava
bajo la piel, en los cartílagos y huesos desencajados del baile arremolinado
hay lava
en el piso lleno de purpurina y acuachentoso charco de algo
hay lava
en las cortinas vaporosas que flotan con el aire caliente de un lado y el aire frío
del otro
hay lava
en los ojos aterciopelados o en los aterciopelados ojos de tu noche ensanchada
hay lava
en esa flor que se agita entre dos manos primero y después entre dos tetas
hay lava
cómo se mueve la flor no sé
pero lo que sí uno sabe y está seguro es que
hay lava
en todas partes hay
donde va la lava
hay lava
donde está la lava y pasa llena de piedras fosforescentes
hay lava
¿quién conoce la firma del gran inventor?
¿de quién es la obra que ustedes reconocen como de Gabriela?
¿de quién es la obra que ustedes reconocen como de Cabezón?
¿de quién es la obra que ustedes reconocen como de Cámara?
hay lava
hay lava
hay tanta lava que las aventuras de
la mujer
con una z en su apellido
se incendian a fuego lento
y los bomberos
del volcán
que mientras tanto
toman daikiris y vomitan lava
Pero volvamos al mozo porque ahora es él quien lleva a Gabriela de la mano y
adónde la lleva
no se sabe
pero juntos suben a una palmera
no es cualquier mozo
es un mozo trepador que llegó a este bar serruchando cabezas de mozos ingenuos
es un mozo vivo
tan vivo que habló con la muerte y le dijo
no existís
muerte
existo yo y mis amigos
en los amigos
hay lava
en el puente desde donde todos saltamos al vacío porque está llen de hielo
hay lava
y también abajo del puente
en el río de los témpanos
hay lava
hasta que llega el día en que conocí a Gabriela Cabezón Cámara
seguíamos en el crucero
en la polinesia
y el cielo estrellado estaba lleno
de lava
porque el cielo es
como todos sabemos
ese manto negro agujereado que tiraron para tapar la lava
que no se nos venga
que nos nos incinere
y la conocí y me dijo
al oído
soy lava
el crucero entonces choca contra un iceberg
y nos hundimos
de a poco
tan lento que parecemos lava
no hay peligro
descendemos hasta el fondo del océano
y en el fondo
del océano
hay lava
siempre hubo lava y ahí conozco por fin a Gabriela Cabezón Cámara
una guerrera
que lucha
en el fondo del mar
contra la lava
pero es ella también
lava
y su aventura sigue
pero no en este plano de la existencia
sino en un taxi
no lo maneja nadie
o sí
lo maneja el mozo
que ahora Gabriela dice no sos un mozo
sos un moño
porque esto ya se termina
y necesita un cierre
con moño
es una letra nada más
mozo, moño
pero el cierre tiene que llegar
de la mano de algo
y como el taxi va así
como solo
se la da contra una pared
se hace moño
y conozco, por fin, a Gabriela Cabezón Cámara
en una sala de hospital
mientras alguien la lava
la lava arriba
la lava abajo
la lava en el medio
la lava toda entera
y ahí la pueden ver entonces
como yo
reluciente
pura lava

jueves, 20 de noviembre de 2025

No seremos respetuosas


_Anne Sexton (Massachusetts, Estados Unidos, 1928- 1974)_


Max y yo

dos hermanas impúdicas,

dos escritoras impúdicas,

dos cargas agobiantes,

hicimos un pacto.

Acabar con la muerte a palos.

Hacernos cargo.

Construir nuestra muerte cual carpinteros.

Cuando ella estaba agobiada

construíamos su sueño cada noche.

Hablábamos pegadas al teléfono

hasta que sus párpados bajaban como persianas.

Y acordamos en esos largos y musitados llamados

que cuando llegue el momento

hablaremos tonterías,

no nos importará lo que digamos,

tomaremos las cosas como vengan.

Sí,

Cuando la muerte llegue con su capucha

no seremos respetuosas.



lunes, 27 de octubre de 2025

Algún día te presentaré a la niña que fui


5 poemas de Infancia es una fruta, de Edurne Batanero

La poeta madrileña Edurne Batanero se ha alzado con el Premio de Poesía Joven Vaso Roto 2024 con un primer poemario en el que aborda las diferentes etapas vitales, profundizando en temas como la amistad, la juventud y la posición ante la familia.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Infancia es una fruta (Vaso Roto), de Edurne Batanero.

***

El verbo materno

Las cuerdas vocales están tejidas
por las manos maternas,
dentro vientre que compartieron
hilvanan la sangre, depositando,
como quien siembra un trozo de pulpa
esperando amapolas
el verbo que se hizo carne.
Late el habla en esa cuerda
se enredan palabras
que nunca quiso aquí la madre,
que la garganta me la diste tú
pero lo que brota es mío,
no puedes cortar los hilos,
ni protegerme
para que no tenga que nombrar
lo que ninguna madre quiere.

***

Dientes de leche

Llámame con un nombre unido a una muy antigua y olvidada ternura

Alejandra Pizarnik

Revives en este espacio
la ternura que perdemos
al salirnos los dientes,
al poder decir las primeras palabras
cuando solo nos guía la piel
y el conocimiento a través de nuestra boca.

Algún día te presentaré
a la niña que fui.

***

 Algo queda

Hace mucho que no veo luciérnagas,
cuando vuelva al campo, las buscaré
temiendo que se escondan
con su imposibilidad de camuflarse
si no las encuentro miraré al cielo,
sabiendo que las estrellas están a salvo.

***

Siempre me han dicho que soy buena.

Si todo sigue su cauce natural
la familia que hasta ahora me conoce
/28 años/
no estará cuando yo muera,
yo moriré más tarde
que todas con las que he sido buena ahora.
¿Quién quedará cuando no esté
y dirá ella era buena,
aunque dejó el café sin hacer
para escribir este poema?

***

Aprender a besar

Mientras crecía
Me preocupaba aprender a besar,
miraba furtivamente a las parejas por la calle,
me detenía ante las escenas de besos,
buscando una técnica,
un manual de movimiento de labios y lenguas,
un porcentaje de humedad
que me dijesen qué hacer con el pintalabios,
besar se aprende besando.

—————————————

Autora: Edurne Batanero. Título: Infancia es una fruta. Editorial: Vaso Roto. Venta: Todos tus libros.

BIO

Edurne Batanero (Madrid, 1995) ha estudiado artes y trabajo social y la infancia es una etapa vital hacia la cual dirige gran parte de su obra escrita y profesional. Como escritora, ha participado en la residencia literaria de la Plataforma Bajoteja vinculada a lo rural, en el encuentro Voces del Extremo, y ha publicado poemas en la antología La balada del río fresquillo y en revistas como Casapaís, Águila del Cáucaso Luminaria, entre otras. Realiza activismo y lo considera, como a la literatura, una parte inseparable de sí misma. Su forma de relacionarse con el mundo es leer, involucrarse y escribir. Infancia es una fruta es su primer poemario.

Elisa Díaz Castelo y Edurne Batanero

 

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#8 - Condiciones inmateriales

Notas sobre leer y escribir poesía

 
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Una montaña de libros pendientes

En mi casa tengo una mesa grande de comedor, con un mantel. Pero casi nunca la uso para comer, porque como en el sillón. La uso de escritorio. A veces trato, igual, de mantenerla más o menos ordenada, pero otras veces se descontrola y queda llena de pilas de libros.

El otro día me puse a ordenarla y empecé a encontrar un montón de libros de poesía que este año fueron llegando a mí (algunos los compré, algunos me regalaron, o terminaron conmigo de diferentes formas) y que no leí todavía. La mayoría los empecé, me gustaron y por eso los dejé en la mesa para leer pronto. Y ahí quedaron, medio perdidos entre otro montón de cosas. Estaban medio camuflados entre otros libros que siempre terminan en la mesa porque los releo siempre, que son los que uso para dar taller.

Ahora armé una pila de libros pendientes y la dejé separada, ordenada, con la intención de irlos leyendo de acá hasta que termine el año. Es una pila muy linda porque los libros de poesía en general son chiquitos, coloridos y diferentes unos de otros, así que ahora la veo todo el tiempo y me pone contenta.

Hace poco alguien me preguntó qué había hecho para “publicar tantos libros de poesía” y no supe bien qué contestarle, dije algo así como tratar de que me conocieran otros poetas, conocer editores, mostrar lo que escribía. Pero después pensé que lo que debería haber respondido es que todo lo que hice en estos más o menos diez años que llevo ya escribiendo y publicando poemas es estar todo el día pensando en escribir poemas y, cuando eso se vuelve difícil, estar todo el día medida entra las montañas de poemas que escribieron otrxs.

No voy a mentir, la pila de libros por leer primero me dio un poquito de ansiedad (de hecho, en los días que pasaron desde que la hice, que fueron más o menos quince, solo leí uno y empecé otro, pero ya se sumaron dos más). Igual me puse contenta porque me los regaló una amiga, que es la autora.

El primer libro de la pila que leí, al azar, se llama Planetas habitables y es de Elisa Díaz Castelo, una autora mexicana. El poema que más me gustó tiene muchas páginas y está escrito en prosa, son una serie de pensamientos sobre el mar. Ese libro lo compré en la FED porque me lo recomendó un amigo que estaba atendiendo el puesto de la distribuidora. Hay algo lindo que pasa sobre todo con los libros de poesía que es que en general llegan siempre así, entre charlas y regalos y coincidencias.

Ahora estoy leyendo el segundo, que es Las posibilidades de Edurne Batanero. Ese tiene una historia muy linda porque a ella la conocí este año en Madrid, quería leerla pero no pude conseguir su libro, me lo envió a la casa donde yo estaba cerca de Barcelona y no llegó a tiempo. Pero por suerte un amigo, que también es poeta, me lo pudo traer, y al fin después de meses el libro llegó. Apenas lo recibí leí en desorden algunos poemas y me gustaron mucho, pero ahora lo estoy leyendo del principio al final, como se debe.

Estos son algunos de los poemas que más me gustaron:

Dibujar una casa

Siempre he vivido en un piso
y no aprendí a dibujarlo,
solo casas solitarias
con ventanas vacías,
yo ni siquiera estaba en ellas
el único rostro, el del sol.

Ninguna pared con pared
ni techos que son suelos.


Entre los dientes

Alguna vez que me comunico mal
siento que no he prestado
la atención que tú necesitabas
por no descansar suficiente,
tener hambre,
el ritmo de los días
o porque me cuestan ciertas cosas,
errores comprensibles
de las vidas que llevamos.
Deseo convertirme
en una perra que transporta
en la boca todo lo que tiene
y lo controla firme entre sus dientes
sin herirlo.


Cambiar el mundo es mi forma de rezar

Me enternece
quien reza por alguien
como me enseñaron en el colegio
creer en algo y compartir
su protección.

A quienes no creemos en religiones
nos queda pedir a nuestra acción
yo lo hago
por mi y todas mis compañeras
como aprendí en el patio.

Así que estoy contenta porque voy avanzando con la lectura, pero todavía tengo un montón de libros por leer en mi pila.

Si no fueran de poesía, a lo mejor me parecerían un montón, y leerlos una idea abrumadora. Pero una montaña de libros de poesía no es abrumadora. Es más parecido a saber que tenés la agenda de los próximos meses llena de juntadas con amigxs. Es como tener la seguridad de que, por un tiempo, no va a faltarme buena compañía. El tipo de compañía que nunca me abandona y que hace que escriba.

Tamara


Hasta acá llegamos por hoy. Me despido con una invitación. Como ya sabes tu apoyo nos permite seguir haciendo cosas como esta que estas leyendo. Nos ayudas suscribiéndote acá o podes comprarnos un cafecito o aún mejor podes comprar los libros en cualquiera de nuestras librerías amigas.

Gracias por leer <3


Gracias por leer esto, leer poesía y por leer en líneas generales.

“La poesía no está divorciada de mundo. Para mí la estética siempre va ligada a la ética.”

Ana Luísa Amaral

 
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