sábado, 4 de abril de 2026

Yo empapo la almohada con mis lágrimas, pues recuerdo

Mircea Cartarescu. El levante. P. 20-23



 Manoil entró en la habitación, situada bajo la cubierta, tomó la pluma de oca, la introdujo en el tintero y escribió con tinta rojiza: “Oda a la pobre Valaquia, saqueada por el Lobo-Voivoda”. Se quedó pensativo unos instantes y lo borró. A continuación escribió: “Elegía a las tumbas de los antepasados, en las que se observa el doloroso estado de la nación”. Y su imaginación echó a volar:

“Cuando el ruiseñor llora en el bosquete de romero
Y los arroyos se rizan en olas
Cuando las chicharras cantan bajo los rayos divinos
Que se apresuran hacia el poniente,
Yo empapo la almohada con mis lágrimas, pues recuerdo
Las desdichas de la patria
Y en mis sentidos crece un mar acongojado
Asolado por los espíritus malvados

Extranjero que recorres el mundo,
Por mares o caminos polvorientos,
¿Has encontrado en otra parte una alegría mayor
Y mayor provecho
Que en el campo verde esmaltado de flores?
¿Que en las tierras de mi patria?
¿Que en las blusas bordadas y los pañuelos del dulce traje
De nuestras doncellas de cabellos dorados?

Podrías pensar que Valaquia es un trozo de paraíso,
Pero, ay, ¡estás tan equivocado!
¡Pues hoy su tierno seno es engullido por los sinvergüenzas
Que sometieron la región!

¡Oh, maravilloso país, lo que fuiste en otra época
Y lo que eres ahora,
Bajo la suela de los llegados de Fanar!
Tus niños tiemblan y las madres aúllan de dolor,
Pero a los griegos no les importa.

Sobre las blancas tumbas de los héroes de antaño
Crecen malas hierbas.
Bajo ellos gimen Mihail el Bravo y Mircea Voievod
Como gemimos nosotros bajo los turcos,
Ay, nuestra estrella se ha puesto, ay, nuestro ángel ha muerto
Y el sable está enmohecido,
¡Ay, los griegos son ahora los dueños de la patria,
Mercaderes que fingen ser aristócratas!

Levántate de tu tumba, Brâncoveanu, levántate, rumano,
Recuerda
A Cato y a Brutus con las águilas en la mano,
A los grandes caudillos de Roma,
¡Pues el águila en cuervo con la cruz en el pico
Se transformó con el paso del tiempo
Y el romano se hizo rumano, ese fue su destino,
Y es un hombre valiente!

Levántate, nación, mujer llorosa,
Mira, las tumbas se abren
Y de la sombra humeante salen fantasmas nobles
Que desafían a los siglos.
¡Arriba, arriba, contemplad los laureles y la independencia
Y como leopardos terribles
Desgarrad con vuestros colmillos y vuestras garras
A los depuestos tiranos!

¡Señor que estás en el cielo en un trono de rayos,
En Tu silla de plata,
Permíteme vivir para ver cómo el dragón
Entrega su alma,
Para ver a un pueblo orgulloso en un país dichoso
Y cerrar luego los ojos
Y así partiré sonriente
Y feliz de este mundo!

Mira, la noche se torna más cerrada y cubre la Hélade, mira, las estrellas con sus miles de destellos, amarillas como el azafrán, vierten su copa en el mar de mercurio y de ensueño. Apacibles medialunas de oro se bañan en olas de lapislázuli. La luna, un cuerno de estaño, ha partido de la cúspide de la mezquita y se ha tendido sobre las olas como un párpado sobre la córnea, como la pestaña de una odalisca sobre el rostro de un isicasta. La medialuna se hace añicos fríos sobre la bahía. El delfín sale de las aguas y recoge polvo de oro de la bóveda celeste. Un sudor dorado hace que brillen en la oscuridad los mástiles y los odres de las velas se hinchan en un cielo de icosari. El mar es liso como el cristal, el cielo es de madreperla. El polvo de las estrellas ilumina como si fuera de día, el Escorpión mueve su aguijón, las Pléyades se pasean por la bóveda, las Osas brillan como piedras preciosas en un cofre, Géminis se inclina sobre el parapeto de la esfera celestial. Todo lo que alcanza la vista son islas. El único rumor es el de la luna al deslizarse por las ruedas dentadas, como la Virgen del reloj cuando se asoma con el niño a la ventana. Las estrellas se arrojan a las olas y las olas a las estrellas.

jueves, 26 de marzo de 2026

A punto de poema



De Arnaldo Calveyra (Entre Ríos, 1929 – París, 2015)


Palabras a no dudarlo, palabras, no otra cosa. Palabras en lugares, las mismas en diferentes textos, palabras vueltas del revés desde la primera letra. A punto de poema. Halladas en ocasiones, en lindes de un olvido, en manos aún torpes de aprendices de sol y de sombra, ¿poesía qué, cuándo, poesía cómo?



De “Apuntes para una reencarnación”

domingo, 22 de marzo de 2026

De los manteles usados con manchas

 SIRENAS

(Un texto de Gemma Ríos) 


la velocidad de este viaje en ruta

es acorde a las conversaciones encajonadas

que fuimos apilando en un estante del techo

te pregunto ¿Qué esperás?

tu respuesta mirando afuera es: ¿De la vida?

de nosotras

del proyecto

de viajar

de los hijos muertos

de los nietos petrificados

de mi útero inútil

del cariño que es ese colchón cosido a mano

de los manteles usados con manchas

herencia de tanas muertas de hambre

de los banquetes en festejos

con nuestro núcleo íntimo

que son regalo de fidelidad

llevando rosas estampadas en las mesas

rellenando todo con detalles del barrio chino

sentarnos frente a frente sin interrupciones

para ver en su cara la omisión y la prudencia

profundizar la agudeza de la pesadumbre

decir el terror que nos genera

la decepción de quienes

nos criaron en los 90

sabernos inmortales

a pesar de que lo otro asesina

lo que somos


sirenas malformadas


sin embargo

el cielo

se hace un detalle de nube

los brazos de Dios acogotan nuestros testículos

y así

y todo

sabremos conservar

los detalles

la armonía rota

los secretos por fuera de la alfombra

sin huir

el monte lapidario

su crudeza bruta

nuestra casa rosada

la caricia a las lastimaduras de otras sirenas que

nos visitan

la escucha sin intermitencia

la ternura que aprendimos a permitirnos

siendo el hilo que junta nuestras partes

remendadas.


Poesía @gemma.androginx 


Imagen @un_conurba




Lo que no crece necesita atención

 


Poemas de Belén Chale
Selección de El mal de la época (2023, Funga editorial)

*

Esos zorzales que querías tanto
siguen apareciendo

Se posan en las ramas y cantan
y casi puedo oírte decir
qué preciosos
y seguir con tus cosas
silbando como un pájaro
más

a veces escucho tu música
y se me viene al cuerpo
algo de tu tierra

una cadencia dulce

uvas blancas que caen
y se abren
llenas de jugo bajo el sol del verano

yo
que no me crié a orillas del Uruguay
me crié en tus brazos

un paisaje de sauces
una luz
jugando entre
las hojas

esa luz
no la dejo de mirar porque me saca el miedo
y vivir es conjurar

tan pocos lo saben y nosotras lo
sabemos

*


El mundo es un poema, el poema es una fruta,
llena de azúcar en su corazón
Cecilia Pavón

Vinieron las lluvias
y el agua
finalmente entró

el agua es tan fuerte

los árboles y las plantas
están radiantes
en la inundación

a veces pienso en entregarme
vivir entre la humedad
respirar
como un helecho

pero soy una mujer

le pregunto a las piedras
a las ramas
a un espacio en la tierra

¿qué te gustaría ser?

me pregunto

¿qué me gustaría ser?



*
Cada tarde
me siento en el jardín
a mirar

lo que está triste

necesita luz
agua
o espacio

lo que no crece
necesita atención

riego y podo

muevo raíces
de un lugar a otro

canto
cuando falta el sol

a la rosa
la riego de tarde

a la verbena
cuando anochece

mis manos
mis ojos

saben

cosas que yo no sé

escribo
sobre estas cosas

*
Esta mañana
una flor

se abrió


no supe a quién
darle las gracias

*

Te quiero durante el día
te pienso

cómo estarás, qué andarás
haciendo
cómo estará el cielo, el clima
de tu lugar

acá hace un frio precioso
sol radiante y un cielo celeste, enorme,
limpio

Estos días así
me dan fuerza y alegría

te lo dije esa tarde

llovía y yo estaba triste
sin saber por qué y vos
me acariciabas, solo

me acariciabas

La tristeza, sabés
es un viento sur

viene de golpe y desordena todo
arruina moja
hace destrozos, deja

descubierto el corazón


Esa tarde tu caricia
ordenó una parte mía
y en la tristeza

tuve paz

No sé si te lo dije alguna vez pero creo
que el amor es un orden

el fútil intento de poner
cada cosa en su lugar cada vez
que haga falta
sabiendo
que serán muchas
e inútiles

porque los vientos
no dependen de nosotras

pero otras cosas sí
estas plantas y animales

este lugar
invisible pero nuestro

esta alegría tan profunda

*

Lo que protege
del mal
de la época
es

el cuerpo

sueño azul
de la especie

no hay lugar
más seguro que la piel

digo amor
y una palabra se vuelve
asible

alguien
en algún lugar
enciende una vela






por mí



Biografía
San Miguel, Buenos Aires (1990). Escritora, educadora y cocinera. Estudia y da clases y talleres de lengua y literatura en espacios comunitarios. En 2022 ganó la beca creación del Fondo Nacional de las Artes por su libro “El mal de la época”, publicado en 2023 con Editorial Funga (Chaco/Santiago del estero). Participó con sus poemas en la antología “El origen de las tormentas” (2021) del taller de escritura de Leticia Martínez; Metapoesía (Funga, 2023) y del ciclo “La poesía atrae poesía” junto a otras poetas argentinas en la Casa Nacional del Bicentenario. Actualmente trabaja en su segundo libro.
ir arriba

Poemas de Belén Chale

Selección de El mal de la época (2023, Funga editorial)

*

Esos zorzales que querías tanto
siguen apareciendo

Se posan en las ramas y cantan
y casi puedo oírte decir
qué preciosos
y seguir con tus cosas
silbando como un pájaro
más

a veces escucho tu música
y se me viene al cuerpo
algo de tu tierra

una cadencia dulce

uvas blancas que caen
y se abren
llenas de jugo bajo el sol del verano

yo
que no me crié a orillas del Uruguay
me crié en tus brazos

un paisaje de sauces
una luz
jugando entre
las hojas

esa luz
no la dejo de mirar porque me saca el miedo
y vivir es conjurar

tan pocos lo saben y nosotras lo
sabemos

*


El mundo es un poema, el poema es una fruta,
llena de azúcar en su corazón
Cecilia Pavón

Vinieron las lluvias
y el agua
finalmente entró

el agua es tan fuerte

los árboles y las plantas
están radiantes
en la inundación

a veces pienso en entregarme
vivir entre la humedad
respirar
como un helecho

pero soy una mujer

le pregunto a las piedras
a las ramas
a un espacio en la tierra

¿qué te gustaría ser?

me pregunto

¿qué me gustaría ser?


*
Cada tarde
me siento en el jardín
a mirar

lo que está triste

necesita luz
agua
o espacio

lo que no crece
necesita atención

riego y podo

muevo raíces
de un lugar a otro

canto
cuando falta el sol

a la rosa
la riego de tarde

a la verbena
cuando anochece

mis manos
mis ojos

saben

cosas que yo no sé

escribo
sobre estas cosas

*
Esta mañana
una flor

se abrió


no supe a quién
darle las gracias

*

Te quiero durante el día
te pienso

cómo estarás, qué andarás
haciendo
cómo estará el cielo, el clima
de tu lugar

acá hace un frio precioso
sol radiante y un cielo celeste, enorme,
limpio

Estos días así
me dan fuerza y alegría

te lo dije esa tarde

llovía y yo estaba triste
sin saber por qué y vos
me acariciabas, solo

me acariciabas

La tristeza, sabés
es un viento sur

viene de golpe y desordena todo
arruina moja
hace destrozos, deja

descubierto el corazón

Esa tarde tu caricia
ordenó una parte mía
y en la tristeza

tuve paz

No sé si te lo dije alguna vez pero creo
que el amor es un orden

el fútil intento de poner
cada cosa en su lugar cada vez
que haga falta
sabiendo
que serán muchas
e inútiles

porque los vientos
no dependen de nosotras

pero otras cosas sí
estas plantas y animales

este lugar
invisible pero nuestro

esta alegría tan profunda

*

Lo que protege
del mal
de la época
es

el cuerpo

sueño azul
de la especie

no hay lugar
más seguro que la piel

digo amor
y una palabra se vuelve
asible

alguien
en algún lugar
enciende una vela






por mí


Biografía

San Miguel, Buenos Aires (1990). Escritora, educadora y cocinera. Estudia y da clases y talleres de lengua y literatura en espacios comunitarios. En 2022 ganó la beca creación del Fondo Nacional de las Artes por su libro “El mal de la época”, publicado en 2023 con Editorial Funga (Chaco/Santiago del estero). Participó con sus poemas en la antología “El origen de las tormentas” (2021) del taller de escritura de Leticia Martínez; Metapoesía (Funga, 2023) y del ciclo “La poesía atrae poesía” junto a otras poetas argentinas en la Casa Nacional del Bicentenario. Actualmente trabaja en su segundo libro.