*
Rompiste el espejo
donde te mirabas
y ya no te reconocés.
Ignorás
hasta la escritura de tu nombre
y el sonido de tu voz.
*
Vendré, le dijo él
a poner arena
en tus ojos
y a descontracturar tu boca.
Depositaré sobre tu cuerpo
todo el peso de la tierra
y tus orejas se volverán silencio.
*
Hace negrura hace soledad
hace solamente algunos años
la luna me pertenecía.
*
¿Quién?
¿Quién esta ahí?
¿Quién giró su cuerpo?
*
No me dejes morir.
No me dejes
cerrar los ojos,
olvidar el furor
de ahí afuera.
*
La soledad
no tiene fronteras
y es más vieja que vos.
Si la olvidás a veces
te vuelve a atrapar
a mitad de camino.
Veronique Tadjo. Versiones al castellano argentino de Paula Irupé Salmoiraghi.
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