jueves, 17 de octubre de 2019

¿Cómo hacer del propio barco la navegación sin perder el rumbo?

INÉS ARÁOZ




VAPORES ACOGERÁN AL GUERRERO DESNUDO

Condujérame la mano que me conduce por el paisaje de la tierra, fuera también un rostro, y me mirara, y en tal rostro mis ojos viera, mis propios ojos (vapores acogerán al guerrero desnudo) en la lejanía la mirada, extensión de caminos sueltos, polvosos, apenas sonoridad del ave, del árbol aquel que desde sus tiernos años se yergue, esbelto, grácil con el viento, el mismo árbol de mis ojos en la lejanía, pero ya, de su semilla esparcida en rodal de luz, emergiendo portentoso, en cruz hacia lo alto y la mirada suelta trepara suavemente por sus brazos y la extensión llegárase hasta las piedras blancas, hasta las piedras negras y hasta el asedio de los hombres a los 4000 metros y desde allí, magnífica su obra, en la garganta del cielo, viera al sol colarse, cobriza dádiva, en la profundidad de lo azul



GRAN CIUDAD

He visto, al fin, una gran ciudad: voraz, tormentosa, amante terrible. He visto al hombre desnudo en ella, atosigado, criminal, cerniéndose sobre otros, chirriando dientes, adosado a sus paredes, monumentos, espiando en las iglesias vacías. Y este tumulto, sin embargo? Qué llevan todos en sus miradas que los une, que los compacta contra el tiempo o los latigazos de la tormenta? Cómo es posible que no giren como plumas en el vendaval? Atornillados a raíces, sus suelas adheridas a la brea. Oh! Es apenas una hebra de acomodo espiritual lo que los preserva. Y ese hombre desnudo, catástrofe, el desencajado, ese llamado Gran Ciudad u Horror, el más limpio, el que no entendía el llamado de los otros, el que perdió la silla en el juego, el último, el primero, el que masticaba las preguntas, ese a quien todos hubieran adorado como al Ángel si no hubiera sido pérdida de tiempo, soltar la hebra bendita y por todos glorificada; ese que se paseó desnudo ante los escaparates y las tiendas, ese, después de todo, era el des-tinado a las furiosas descargas, al colorido, al escándalo de los elementos. La multitud, al atisbarlo, se horrorizaba y cambiaba el rumbo: desorden! desorden! Ese hombre era el desorden de sus vidas. Oh! Qué puede un hombre solo, realmente solo, sino abrirse las entrañas y contemplar en ellas, aturdido, las magnificencias, las matanzas, el eterno abismo y sobre todo, esa apenas hebra que cohesiona a la gran ciudad.



ESTE PEQUEÑO BARCO CON SU TIERRA A CUESTAS

En esta misma casa
De cuya navegación me ufano
En el secreto movimiento
De mis células más íntimas
En esta misma casa
Estática
Que construí con la pasión
De quien va a montar su primera obra
El techo de los pobres
El techo de los ricos
El de quien al fin agacha la cabeza
Y entra al mundo
En esta misma casa inserta en una selva
Antes solo Sirio brillando algunas noches
Y en la que florecen los acantos al llegar octubre
En esta misma casa
Y entre sencillos actos repetidos día a día
Como enderezar los cuadros de un costado
O bien del otro
Los primeros de Diciervo que colgara entonces
Cuando con ojos de navegante miraba en lo alto
En las hojas de las palmeras
El leve balanceo de las paredes sin techumbre
Y me preguntaba cómo sellar
Ese último reducto de libertad
Que haría de mi casa un templo
En esta misma casa
Que apenas si ha cambiado su apariencia
Es verdad que los hexágonos del piso
Me traen ahora a la memoria
El cielo de las aguas que en el Mediterráneo bañan
Las playas de Tipazá
Es verdad que el adorable pájaro ptitza
Aletea de cuando en cuando entre estas paredes blancas
Siempre blancas
En esta misma casa
Desde la que me gusta contemplar a las tortugas
Devorando los capullos recién caídos de la rosa china
O el feroz combate de las grandes hormigas que luego
Por la noche
Roerán de a poco la pinotea del cielorraso
En esta misma casa a cuyas puertas y ventanas
Los benteveos acuden en noviembre
A depositar su ofrenda de moras duras
En esta misma casa me pregunto
En qué puerto estoy
¿Es posible que este pequeño barco con su tierra a cuestas
De lapachos y palmeras
Teros guardianes
Y la mirada entrañable de algunos perros
Haya navegado tanto que pueda yo decir
Un hijo tengo y no tengo un hijo?
Jugando con los hilos de la luz
Hacer la propia casa y navegar hacia lo alto
Y el corazón que arde
Girando
Girando
Girando
¿Cómo decir esta misma casa y el poema
Solo buscan la piqueta o el silencio evanescente?
¿Cómo hacer del propio barco la navegación
sin perder el rumbo?
¿Del rumbo hacia lo alto el propio barco?



PRECIOSO LIBRO DE AGUA

Tan esperado como un amante
Y le digo amante
Al amado
Que llega, sí, y se enseñorea
De esos efímeros instantes
En que uno escribe
Con la emoción
En la mano
Libro que sostengo
Y que no he leído
Aún
El verbo, el angélico
De los comienzos
El de la madre
Que sella, por empezar
El coraje
De avanzar a cortos pasos
Sobre la hierba que imperceptiblemente
Crece
Cada mañana me asiste
El mismo verbo
El angélico de cortos pasos
Leño que recién enciende
El calor del hierro
En la cocina
Y una madre prepara
La primera comida para sus niños
Lentitud mis manos
Asomándose al verbo secreto
El libro tiembla entre las manos
¿Es el verbo?
Y dejo correr
Entre sus páginas
Un torbellino
De aguas quietas



POÉTICA

Medidas exactas, cortes precisos, un justo ensamblado y he ahí el mueble, listo para su fijación con buenos tornillos y prolijos tapones de la misma madera. O un buen entarugado. Y nada de colas sintéticas sino la de cola de pez, con alguna pizca de ajo, ablandada a baño maría y que luego, con el tiempo, tendrá buena vejez de cristales, fácilmente removibles con alcohol y otra vez cola y mueble nuevo, sin desgajamientos, ni fracturas ni cosa así estúpida, porque un mueble que es de madera, es una versión del árbol que ha de perpetuarse mientras su condición lo disponga y por lo general las maderas de los muebles provienen de árboles de buena índole y maduración, duradera
Belleza no de lo mucho ni de lo poco sino de lo justo, de lo necesario, de la vida. Bello lo que es. Y no entraña esclavitud alguna



Inés Aráoz. Nació en San Miguel de Tucumán, Tucumán, el 9 de enero de 1945. Realizó estudios de música, lengua y literatura inglesa, luthería y lengua rusa.
Algunos de sus libros publicados son La Ecuación y la Gracia, Ed. de la Hoja, Bs. As., 1971;Ciudades, Ed. de la Hoja, Tucumán, 1981 (mereció Mención y Recomendación de publicación del jurado del Premio Bienal de Poesía “Ricardo Jaimes Freyre”, 1981, integrado por los poetas Olga Orozco, Raúl Gustavo Aguirre y Roberto Juarroz); Mikrokosmos, El Imaginero, Bs. As., 1985; Los Intersticiales, El Imaginero, Bs. As., l986 (Mención Especial del jurado del Premio Nacional de Poesía 1984-1987, integrado por Elizabeth Azcona Cranwell, María Elena Walsh, Jorge Calvetti y Santiago Kovadloff); Inés Aráoz-Poemas, Plaqueta 28, Ed. El Lagrimal Trifurca, Rosario, 1987; Ría, El Imaginero, Bs. As., l988 (Tercer Premio en el “Concurso Dodero” adjudicado por la Fundación Argentina para la Poesía); Viaje de Invierno, El Imaginero, Bs. As., l990; Las Historias de Ría, El Imaginero, Miramar, l993; Balada para Román Schechaj, Ediciones del Copista, Córdoba, 1997;  La Comunidad (Cuadernos de navegación), Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., 2006; Echazón y otros poemas, Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., noviembre 2008; Pero la piedra es piedra, Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., noviembre 2009; Agüita, Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., octubre 2010; Notas, bocetos y fotogramas, Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., agosto 2011; Rojo torrente de fresas, Editorial Leviatán, Bs. As., marzo 2012; Barcos y catedrales, Selección y Prólogo de María Julia De Ruschi, hilos editora, Bs.As., octubre 2012; Haré del silencio mi corona, Poesía Mayor, Leviatán, Bs. As., noviembre 2013. Al final del muelle, Poesía Mayor, Leviatán, Bs. As., 2016.


¿Acaso no es secreto el amor?

“Al final del muelle”, de Inés Aráoz, mejor libro de poesía del trienio 2016-2018

El reconocimiento de la Academia Argentina de Letras a la escritoria tucumana será entregado en la próxima edición de la Feria del Libro.

13 Oct 2019 958
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UNA POETISA VITAL. Inés Aráoz suma un nuevo reconocimiento por su obra.
“Uno que busca de tal manera el poema, es uno que vive en lo secreto”.
Esa idea atraviesa, vital y poderosa, los escritos de la escritora tucumana Inés Aráozen su libro “Al final del muelle”, por el que acaba de ser distinguida por la Academia Argentina de Letras como la mejor obra de poesía del trienio 2016-2018. La decisión fue adoptada en la última sesión de los miembros de esa institución, de modo unánime y en forma compartida con Juan Carlos Moisés.
La autora recibirá el premio durante la Feria del Libro que se realizará el próximo año (aún sin fecha de concreción), y sumará este reconocimiento a los anteriormente recibidos por otras publicaciones: “Ciudades”, de 1981 (mención y recomendación de publicación en la Bienal de Poesía Ricardo Jaimes Freyre); “Los Intersticiales” (mención especial en el Premio Nacional de Poesía por la producción entre 1984 y 1987); y “Ría”, de 1988 (tercer premio en el Concurso Dodero de la Fundación Argentina para la Poesía).
También publicó “La ecuación y la gracia”; “Mikrokosmos”; “Viaje de Invierno”; “Balada para Román Schechaj”; “Echazón y otros poemas”; “Pero la piedra es piedra”; “Agüita”; “Rojo torrente de fresas”; “Barcos y catedrales”; “Haré del silencio mi corona”; “Todo estaba diseñado para que el caballo rozase apenas la montaña con su cola” y “Otras lenguas”, entre otros.
Múltiples estudios
“Lo secreto no sufre menoscabo del tiempo. Es pura potencia. Lo secreto es el resguardo del mundo y de la humanidad”, afirma la escritora en otra parte de su libro premiado, editado por Leviatán en 2016, donde aparte de su obra original incluye traducciones de textos de Dylan Thomas y de Nikolái Gogol.
No es casual que haya elegido ambos referentes, ya que Aráoz, quien nació en San Miguel de Tucumán en enero de 1945, realizó estudios de lengua y literatura inglesa y de lengua rusa (también tradujo a Marina Tsvjetáieva y a Anna Ajmátova). Su inquietud la llevó también a incursionar en la formación en música y a las aulas de la Escuela de Luthería de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán.
Su ingreso en la literatura fue a los 17 años, según le confesó en un reportaje aOsvaldo Aguirre, cuando dejó sus estudios de piano y de viola. Y desde entonces jamás la abandonó.
Perfil bajo
“¿Acaso no es secreto el amor?”, se pregunta en forma retórica en su producción recientemente premiada.
Y el secreto que está expresado literalmente en su obra también se expresa en su vida, dueña de un perfil bajo y alejada de espacios de gran visibilización, como se pudo comprobar el año pasado, cuando fue homenajeada por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán en el Museo Casa de la Ciudad, en el marco del ciclo “El valor de la palabra”.
En 2017, Fabián Soberón estrenó el documental “Luna en llamas”, sobre la vida y obra de Aráoz, cinco años después de haberle realizado una extensa entrevista. Los 32 minutos de esta película se proyectarán nuevamente el martes, a las 20.30, en la sala Hynes O’Connor del Ente Cultural (San Martín 251), con el contexto especial de la distinción ya anunciada.


Los aplausos del viento


Liliana Ruiz está con Clarisa Vitantonio.
Novedad octubre 2019 Colección Poesía, Baltasara Editora:
"Los aplausos del viento" de Clarisa Vitantonio.
Próximamente en librerías.
Foto de la autora: Laura Laura Benitez.
Foto tapa: GJC - San Sebastián julio de 2019.

Manos que han acumulado vendavales

CLARISA VITANTONIO (*), POETA INVITADA


la mesa está servida, Carlos Bowen
POETAS DE ROSARIO XXI

A la mesa

el mantel blanco
con vajillas invisibles
con vasos
sin cubiertos
sin espacio
en la estación
de sombras
de locura blanca

mantel blanco
poblado de ausencias
de discusiones
el mantel
pulcra reunión
de servilletas y vasos
de vino tinto
la comunión
entre el tenedor y tu boca
y mi boca
y mi lengua
tu lengua
embebida

y la humedad de la soda en el alcohol
risas………..cuchillos
platos ensopados
con algo parecido al hambre
las ausencias
a la mesa
ese medio día
tendida en el comedor
blanca e imperiosa


Cuerpo

la silla rugosa se asienta
en mi parte posterior
me instiga comodidad
tiempo en reposo
esclavo de cafés

silla rugosa
de madera oscura
contempla a contramano
la soledad de su vecina amargura

silla
de madera oscura solitaria
invita a sentarse
y contemplar la orfandad compartida
aburrida
y perseguida

en la lengua el salitre
del terrón de azúcar
junto al vaivén con reliquias
espasmódicas del río
un bocado de tiempo

cada tanto vuelvo en mí
y comparto mi cuerpo
por donde corren omisiones
entre una memoria
infinita………traicionera
cuando vuelvo en mí
se atoran ideas
que deambulan
por cielos
y un limbo de sábanas
entran en conflicto fantasmas

cada tanto
se espesan las palabras
enrevesadas
en un humo urbano
donde partir
se asemeja a morir
un poco más


mi cuerpo y mis palabras de tanto en tanto
se incorporan y forman un yo
confuso
in coherente
mal hablado
con significantes y sonidos


Entre los dedos del tiempo

entre espacios siderales
el alma
allí entre los dedos del pie
entre el arco iris incoloro
entre la malformación del horizonte
entre lo dicho y la desdicha
entre los 5 minutos que me separan
del suicidio diario
entre tantas cosas que enumerar
entre sábanas blancas
y melodramas mal comidos
entre tantas nimiedades
callamos
en la prisión diaria
del azul……..del rojo
de seres
interrumpidos

Depositar las manos vacías

un altar
de soledad
completa un cáliz
sin agua
sin emanación
exhalar el humo aspirado
mientras las manos maltrechas
resonancias de los puedo
de los aconteceres
y seres
que han poblado acequias
bosques
pero manos vacías
sin tiempo
sin playas
ni reflejos de versos
ni palabras

manos surcadas
por líneas
por manchas
por ruido
texturas
por uñas roídas
manos que han acumulado vendavales
manos constructoras de islas
grafismos de líneas sin olvido
vacías entre mares

(los poemas publicados pertenecen a El lado oscuro del agua)

Clarisa Vitantonio nació en Rosario,1976. Poeta, escritora, productora, co-dirige Ruedo Gestión Cultural. Estudió periodismo. Asistió al taller de Alma Maritano (1994), y de 2003 a 2008 a los talleres de la Asociación Cultural Clave 53, al cual continúa vinculada. Integra el Grupo Polemos, con el que ofreció recitales poéticos en Café Libertad 8, Lola bar, Matadero 3. En Rosario participó en ciclos de lectura: “Tercer Mundo”, “Poesía Corrientes”, y “Poesía en los bares”. Invitada al IV Encuentro Internacional “Semana de las letras y la lectura”, Rosario 2010; al I Festival Internacional “Grito de Mujer” y al “V Festival Internacional Palabra en el Mundo” (2011).
Colabora con la revista CD Enstock de Madrid. Trabajó en radio Nacional y Continental hasta 2007. Coordina el taller de escritura del Centro de Escritores de Ramallo desde 2009.
Publicó en poesía: “El lado oscuro del agua” (Ciudad Gótica, Rosario 2010); “Renglones Quebrados” (Madrid 2007). Publicaciones colectivas: “Versos Errantes” (Madrid 2007);“Poesía rosa roja verde para lectores naranjas” (Madrid 2009); “Mutar en otros vientos” ( Círculo de Escritores de Ramallo, 2010). Edita el blog: De murmullos…

miércoles, 16 de octubre de 2019

Te tapabas ambos ojos para ver

Hechos Memorables, de Poesía negra, poesía blanca


" Acuérdate de tu padre y de tu madre, y de tu primera mentira cuyo indiscreto olor se arrastra por tu memoria.
Acuérdate de tu primer insulto a los que te engendraron: la semilla del orgullo quedó sembrada, resplandeció la fisura quebrando la unidad de la noche.
Acuérdate de los anocheceres de terror en los que el pensamiento de la nada te arañaba el vientre, y volvía sin cesar para picotearte como un buitre; acuérdate también de las mañanas de sol en el cuarto.
Acuérdate de la noche de liberación en la que, al caer tu cuerpo suelto como un velamen, respiraste un poco del aire incorruptible; acuérdate también de los animales pegajosos que te han vuelto a aprisionar.
Acuérdate de las magias, de los venenos y de los sueños tenaces –querías ver, te tapabas ambos ojos para ver, pero no sabías abrir el otro.
Acuérdate de tus cómplices y de los fraudes en común y de ese gran deseo de salir de la jaula.
Acuérdate del día en que desgarraste la tela y te apresaron vivo, inmovilizado ahí mismo en la batahola de bataholas de las ruedas que giran sin girar, contigo adentro, cogido siempre por el mismo instante inmóvil, repetido, repetido, y el tiempo no daba sino una vuelta, todo giraba en tres sentidos innumerables, el tiempo se cerraba al revés ( y los ojos de carne sólo veían un sueño, sólo existía el silencio devorador, las palabras eran pieles secas, y el ruido, el sí, el ruido, el no, el alarido visible y negro de la máquina te negaba), el grito silencioso "Yo soy" que el hueso oye, por el cual muere la piedra, por el cual cree morir lo que nunca fue. Y tú no renacías a cada instante sino para ser negado por el gran círculo sin límites, todo pureza, todo centro, todo pureza salvo tú mismo.
Y acuérdate de los días que siguieron, cuando marchabas como un cadáver hechizado, con la certidumbre de ser devorado por el infinito, de ser aniquilado por la existencia única de lo Absurdo.
Y acuérdate sobre todo del día en que querías arrojarlo todo, de cualquier modo. Pero un guardián vigilaba en tu noche, vigilaba mientras dormías, te hizo tocar tu propia carne, te hizo recordar a los tuyos, te hizo recoger tus andrajos.
Acuérdate de tu guardián.
Acuérdate del hermoso espejismo de los conceptos, y de las palabras conmovedoras, palacio de espejos construido en un sótano. Y acuérdate del hombre que vino y lo rompió todo, te tomó con su tosca mano, te arrancó de tus sueños y te obligó a sentarte sobre las espinas del pleno día. Y acuérdate de que no sabes recordar.
Acuérdate de que todo se paga, acuérdate de tu felicidad, pero cuando te trituraron el corazón, era ya demasiado tarde para pagar por adelantado.
Acuérdate del amigo que te tendía su razón para recoger tus lágrimas brotadas de la fuente helada que violaba el sol de primavera.
Acuérdate de que el amor triunfó cuando ella y tú supisteis someteros a su fuego ansioso, rogando morir en la misma llama.
Pero acuérdate de que el amor no es de nadie, de que en tu corazón de carne no hay nadie, de que el sol no pertenece a nadie, ruborízate al contemplar el cenegal de tu corazón.
Acuérdate de las mañanas en que la gracia era como una vara amenazadora que te conducía, sumiso, a través de tus jornadas, ¡bienaventurado el ganado bajo el yugo!
Y acuérdate de que entre sus dedos entumecidos tu pobre memoria dejó escapar el pez de oro.
Acuérdate de los que te dicen: acuérdate. Acuérdate de la voz que te decía: no caigas. Y acuérdate del placer equívoco de la caída.
Acuérdate, pobre memoria mía, de las dos caras de la medalla. Y de su metal único. "
RENÉ DAUMAL

O quizás sea mi resignación

RAMO
Desde el muro de Elena Annibali
De la generación del ‘93, nacide en el Alto Valle rionegrino, migró a Córdoba a los 17 años. Poeta fantasma, no binarie, lesbiane y marica, anti especista (anti casi todo cada vez que puede), aún procrastina todas sus publicaciones, el daño está siendo reparado.
Poemas:
I
Es demasiado
lo que no se puede transmitir
y son tantos los medios
que sirven de canal
o quizás sea
mi resignación
somos la generación
que sirvió de test drive
para tantas cosas
o quizás no supe
limitar la transferencia
nadie me enseñó por ejemplo
a recibir caricias
o a concebirme en un abrazo
y desde un margen incómodo
no me quedó más que hacerme
de concepciones ajenas
de mi padre
sostuve el rencor
hacia la primer persona
que se atrevió a acercarme
un ademán de cariño
y esa soledad pétrea
que no se ahuyenta
con ninguna compañía
de mi madre
el miedo
a ser un receptáculo
desechable
de romanticismos
pero también
a ser mi propio molde
y también el martillo que lo rompa
de mi hermano
que siempre
un varón hetero cis
será por defecto
más talentoso
y que el talento
se necesita hasta para llevar a cabo
la mínima interacción social
hoy ya no sé cómo
responder a los mensajes
a las aproximaciones virtuales
de mis afectos
hoy estoy ejercitando
una nueva forma de lectura
que no contenga la letra chica
de la invitación constante al suicidio
hoy me invito todos los días
a estudiarme los miedos
pero desde una humildad amorosa
con la esperanza de algún día
encontrarme en el espejo
hoy tan sólo
quiero aprender
de las cosas silenciosas
II
Me aproximé a la orilla
demasiado
la corriente no se puede desandar
los intentos se resbalan
por las piedras
y en las profundidades
todo se siente frío
la noche
arremolina las intenciones más tiernas
las abandona
pálidas en algún lugar lejano
con los años entendí
que allá no existe la resistencia
y por años me fui
ahora vuelvo
con habilidades de silencio
y un velo pesado de eterna inexperiencia

domingo, 8 de septiembre de 2019

Su delito fue no podar sus deseos

TERESA WILMS MONTT: PERFECTA EN SU MUERTE

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TERESA WILMS MONTT: PERFECTA EN SU MUERTE
RODRIGO ARRIAGADA- ZUBIETA

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Teresa Wilms Montt (Viña del Mar, 1893- París, 1921), representa la perfecta caricatura de la femme fatal, la mistificación de la mujer hermosa que también escribe. Recientemente descubierta en España por la publicación de 2017, Preciosa Sangre- Diarios íntimos, o tardíamente resucitada en Chile, en 2009, gracias a Teresa, la película que rodó Tatiana Gaviola sobre su vida. Porque su poesía y sus diarios permanecen intactos para ser interpretados y hasta ahora ha prevalecido una visión sexista y superficial que omite casi por completo su voz extraña. Encarna, de ese modo, el caso de la escritora cuya vida perdura sobre su obra, algo que ya ocurrió con Anne Sexton y Sylvia Plath, de quien favorablemente hoy se conoce mucho más su obra.
Wilms Montt nació en una familia de élite y descendía de la estirpe de cuatro presidentes de la República chilena. Natural que su vida fuera todo un desajuste entre su espíritu y su época. A Teresa le habría bastado con pasearse por la calle o hacerse fotografiar entre sus amigos, era de esas mujeres subyugantes de las que -en términos proustianos- se suele decir: “además escribe”. Enrique Gómez Carrillo, célebre maestro del confite periodístico en los días de la bella época, dejó la siguiente descripción en las páginas del diario español “El Liberal”: “Los que la ven pasar, esbelta y rítmica, con sus pelos cortados y su bastoncillo insolente, se preguntan si es una bailarina de los bailes rusos, o una parisiense fantástica, o una norteamericana tan millonaria que hasta para sus ojos ha comprado las dos esmeraldas más grandes y más puras que hay en el mundo”. Pero del mismo modo que capaces de admirar la belleza, los hombres se suelen enamorar de un modo enfermizo de estas mujeres a las que suelen esclavizar, por no poder poseerlas completamente. Así, fue acusada de adulterio, por Gustavo Balmaceda Valdés, funcionario de Impuestos con el que se casó sin consentimiento paterno, a los 17 años. Un hombre celoso, violento y entregado casi por completo a la bebida. Fiel a sus pasiones, Teresa se enamoró del primo de su marido –Vicho–, a quien están dirigidas casi todas sus palabras de sus diarios. Esto le valió el confinamiento al convento Preciosa Sangre, y la fatal separación de sus hijas que detonó su suicidio temprano, por medio de un cóctel de pastillas en París. ¿Cuál fue su delito? No podar sus deseos. Anarquista, trilingüe y lectora temprana, desarrolló un pensamiento genuinamente feminista. Antes de ello, en 1916, con ayuda de Vicente Huidobro, huyó del convento en dirección a Argentina, donde conoció a la intelectualidad bonaerense- particularmente a Borges y Victoria Ocampo. Ahí presenció el suicidio de uno de sus enamorados, quien no soportó su rechazo y a quien dedicó su poemario Anuarí.
Para describir su obra, me quedo con las palabras de Gómez de la Serna, quien la conoció en Nueva York: “de qué mundo remoto nos llega esta voz extraña”. En 1917 publicó sus dos primeros poemarios, Inquietudes sentimentales, ópera prima, profundamente surrealista, que tuvo un éxito arrollador en los círculos intelectuales argentinos, lo mismo que ocurrió conTres cantos, obra mucho más erótica. En sus poemas encontramos -principalmente- la ansiedad de un corazón joven y la compulsión de un espíritu rebelde a través del que se desliza desde temprano la idea de la muerte: “Así desearía yo morir, como la luz de la lámpara sobre las cosas/ esparcida en sombras suaves y temblorosas. Es la angustia que se resuelve en la muerte de una mujer amante que solicita la fusión con el ser amado con toda el alma y la carne y que no está dispuesta a ceder un centímetro de sí misma. Su estilo es rompiente y de inigualable calidad estética al mismo tiempo. Sus palabras parecen describir círculos mágicos en un aire nocturno. Es la poesía la que la obliga a vivir un tiempo más y que convierte las Páginas de mi Diario en una defensa precaria ante el mundo: soy yo desconcertantemente desnuda/ rebelde contra todo lo establecido /grande entre lo pequeño/ pequeña ante lo infinito. Es la pasión la que la empuja a arder un poco más, antes de ser la muerte a la que llega gélida por todos los caminos. Si se pudiera resumir en un verso lo que es Teresa Wilms, habría que parafrasear a De Rokha (yo soy como el fracaso del mundo) y decir sobre ella: yo soy como el esplendor y la desgracia del mundo, al que rechaza honestamente.
Mucho se dirá sobre ella, pero es necesario leerla. Huidobro la definió como “la mujer más grande que ha producido la América. Perfecta de cara, perfecta de cuerpo, perfecta de elegancia, perfecta de inteligencia, perfecta de fuerza espiritual, perfecta de gracia”. A lo anterior agrego, a título personal,perfecta en su muerte. En las últimas páginas de su diario, escribió: “Morir, después de haber sentido todo y no ser nada”.
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AUTODEFINICIÓN
Soy Teresa Wilms Montt
y aunque nací cien años antes que tú,
mi vida no fue tan distinta a la tuya.
Yo también tuve el privilegio de ser mujer.
Es difícil ser mujer en este mundo.
Tú lo sabes mejor que nadie.
Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida.
Destilé mujer.
Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.
Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.
Cuando me dejaron sola, di compañía.
Cuando quisieron matarme, di vida.
Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.
Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.
Cuando trataron de callarme, grité.
Cuando me golpearon, contesté.
Fui crucificada, muerta y sepultada,
por mi familia y la sociedad.
Nací cien años antes que tú
sin embargo te veo igual a mí.
Soy Teresa Wilms Montt,
y no soy apta para señoritas.
–
***
¡Anuarí! ¡Anuarí!
Espíritu profundo, vuelve del caos.
Torna en misteriosa envoltura, huésped de mis noches glaciales.
Que tus dedos de sueño posen sobre mis párpados desvelados.
Ciérralos, Anuarí.
Veneno sublime, da muerte a mi cerebro aterrado.
Quédate sobre mi fosa sonriendo enigmático.
Sonrisas de ultratumba, sombra y luz, sonrisa tremenda que me ha aniquilado.
¡Espíritu profundo, vuelve del caos!
Se han muerto todas mis flores, sólo queda para tu hambre la sangrienta herida de mi corazón partido.
Anuarí, Anuarí. ¡Sucumbo en el torbellino de los astros locos que se precipitan!
¡Vuelve del caos!
–
ESTE ES MI DIARIO
En sus páginas se esponja la ancha flor de
la muerte diluyéndose en savia ultraterrena y
abre el loto del amor, con la magia de una
extraña pupila clara frente a los horizontes.
Es mi diario. soy yo desconcertantemente
desnuda, rebelde contra todo lo establecido,
grande entre lo pequeño, pequeña ante el infinito..
soy yo …
–
LONDRES, SEPTIEMBRE 191…
A un costado de mi cama, en la pared, hay tres manchas de tinta.
La primera repartida en puntitos parece una estrella doble, la segunda se abre más abajo; en minúscula mano de ébano, la última perfectamente recortada tomó la forma de un as de piqué.
Resbalo sobre ellas mis dedos, con sensibilidad de nervio visual, y siente que esas tres manchas están de relieve dentro de mi cerebro como obstáculo para el fácil rodar de las ideas.
Hay tres, digo, tratando de sí atraerse; tres, digo mirando al techo: el amor, el dolor y la muerte.
Sin saber por qué paréceme que he pronunciado algo grave, algo que recogió en su bolsa sin fondo la fatalidad.
Aunque borre las manchas de la pared, esos tres puntos negros quedarán estampados dentro de mi cerebro.
En la efervescencia de la sangre que bulle, cuando la sorba la Absurda, harán remolino vertiginosamente las tres, en la copa pulida del cráneo.
Un temblor nervioso tira hacia abajo la comisura de mis labios.
Cada vez más espesa la pintura de la noche embadurna los cuadros de la ventana.
–
LIVERPOOL, HOTEL ADELPHI, OCTUBRE 16, 1919, 3 Y 1/2 MADRUGADA.
No he podido dormir. A la una de la madrugada cuando iba a entregarme al sueño , me dí cuenta que estaba rodeada de espejos.
Encendí la lámpara y los conté. Son nueve.
Recogida, haciéndome pequeña contra el lado de la pared, traté de desaparecer en la enorme cama.
Llueve afuera y por la chimenea caen gruesas gotas, negras de tizne. ¿Es que se deshace la noche?
No tengo miedo, hace mucho tiempo que no experimento esa sensación.
Me impone el viento que hace piruetas silbando, colgado de las ventanas.
No podría explicarlo, pero aquí, en este momento, hay alguien que no veo y que respira en mi propio pecho.
¿Qué es eso?
Bajo, muy bajo, me digo aquello que hiela pero que no debo estampar en estas páginas.
La sombra tiene un oído con un tubo largo, que lleva mensajes a través de la eternidad y ese oído me ausculta ahí, tras del noveno espejo.

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Biografía en los saquitos de té

WESTONIA MURRAY El saquito de té Suelta su secreto A altas temperaturas Me podía quedar quieta Viendo la pava hervir Silbar unos minutos su llamado Como en su momento oí Mi escritura bullendo Guardada Lo que puede permanecer Tanto tiempo al fuego Tiene que ser poderoso Biografía en los saquitos de té, Editorial Llalén, traducción de Tom Marvel.