martes, 8 de agosto de 2023

Destrozan las pequeñas bicicletas con sus vulvas

 EL VITUPERIO

Ha sido formada una historia histérica
sobre mis huesos párpados
el subyugado porque nada dice;
¡trompetas de oro!
en el hilo fantástico donde ninguna equilibrista caería.
Parece que los dedos de la muchacha que me ama
hubieran hecho estos canaletes,
estos ríos de sulfato y benzedrina que hay en mi cuerpo.
He tocado, palpado y, oh soberbia,
mis águilas pican
como el 6 del jueves.
Y,
seguramente las baldosas militares de la enfermería
fueron limpiadas de toda la sangre
o recogidas en baldes para hacer la sopa.
¡Ah, sí, sopa de sangre para los valientes!
Inaugurad vuestros templos de viento que ya es mediodía.
Mi lámpara no servirá para los solemnes.
Una gota de océano compacto arruinará vuestras intenciones sumisas.
Mirad, ese árbol crece.
Hay que tener ojos rosados,
y dormir de rodillas.
Yo digo sí a ese dolor que proviene de los estíos,
de las malas anclas.
Me ufano de lado izquierdo porque de la vida vengo,
voy adelante
mirando de lado porque mi espalda es el pecho.
¡Envío! sí,
mortificación de los sirvientes invisibles
cuyos dedos temen el sabor de las bandejas y resbalan.
Yo conocía esos malabares desde mi oscura niñez de cascos de cerdo.
Alumbraba antes de ser dado a luz.
Falsificaba la hierba a los conejos
y guayaba madura a la boca
y guayaba botón verde con la honda hacia el pájaro.
¡Oh, desordenados los sanos!
Es necesario gastar la vida, y,
como si muchas vidas fueran pocas,
continuemos con el balón en la cesta,
con el bastón en la frente,
con el bolsillo cobalto.
Las muchachas huelen a parafina y yodo.
Las veo caminar bajo los ciruelos de sus carnes ofuscadas,
y el Sol mira esas pieles blancas y, bajando de su trono amarillo,
hace el amor.
Yo no tengo mujeres, prefiero lagartijas venenosas,
recuerdo en el instante :
son norias simpáticas y bellas como hombres,
destrozan las pequeñas bicicletas con sus vulvas,
son mis lejanos rebaños,
mis antiguos monasterios.
-Darío Lemos
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Soy el crujir de dientes y plegarias

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"El refugio de los dioses" poemas de Janneth Rico Preciado



 

Publicamos una selección de Janneth Rico Preciado (Sogamoso, Boyacá, 1979). Poeta, escritora, actriz de teatro y cantante. Es egresada del Taller de Escritores de la Universidad Central de Bogotá (TEUC) Con su poema “Cartografía secreta de Sísifo” obtuvo el Premio Centenario de Albert Camus, organizado por la Alianza Francesa de Olavarría, Argentina.

 

 


UN HOMBRE DESNUDO Y PRENDIDO FUEGO
Dibujo de Luis Caballero


Un hombre posó mis manos en su simiente.
En mis sueños caminé desnuda por esas calles donde el sol tiene una fuerza extraña.
Vi un funeral y decidí ocultar mis pezones, afilados como balas. Temía hacerle daño al penitente. Del cielo se desplegaba el deseo de una ciudad antigua, donde canta el mar que vio los últimos trozos de la máscara de Ulises.
En mis sueños el espejo se multiplica.
Seguí desnuda hasta el amanecer y despojada de cuchillos me quedó la palabra entre los labios. La calle angosta y las voces infantiles me recordaron el ocaso de los dioses.
Un hombre posó mis manos sobre sus párpados y sentí un recuerdo vago; lo recorrí como quien toca una cicatriz que sobresale, madera apacible y tibia, serena bajo la mirada de mi alma, que al cerrar los ojos guarda el secreto.
Nuestro roce son plegarias para los ciegos y los sonámbulos.
Si rompo el espejo sabré de mí. Temo dejar de caminar desnuda. Solo mis huesos saben del crujir de un grito agudo.
Desde el fondo de su cuerpo recuerdo la infancia de las rosas.

 

 

 

 


EL FUEGO IMPACIENTE

Camino sobre el agua, hábito el fuego impaciente de los ciegos, soy el crujir de dientes y plegarias.
Invoco un roce secreto, unas manos ávidas con la esperanza del pan y una nostalgia que crece en la luz.
La tierra mojada se multiplica, acaricia las semillas, canta sin manos.
De carne y de silencios está construida la morada de los dioses, hablan entre murmullos y su palabra es la máscara que se fragmenta.
Indescifrable, como la lluvia, mi nombre.

 

 

 

 


CARTOGRAFÍA SECRETA DE SÍSIFO

A Fredy Yezzed

I
El Café des facultés, en la calle Michelet de Argel, permanece en silencio. El mapa sinuoso deletrea los pasos del condenado. A la distancia se ve a Sísifo y a su roca. Al llegar a la cumbre, su instinto vuelve a retar a los dioses y, mientras la piedra cae, la música se torna vértigo.
Recuerdos de un mar que cae sobre los labios. En sus pies se dibuja la ruta del doloroso final, el lento descenso de la montaña es la oportunidad de inventar un mundo. El hombre de sal, en silencio, cierra los ojos. Espera el encuentro con el hacedor de cartografías.
¿Camus sueña con Sísifo o es Sísifo quien sueña con Camus?

II
En la kasbah el humo del tabaco atraviesa el cielo de la Rue de la Bouchers. Una roca inexorable espera el viaje de su ruina. El constructor de mundos ha comprado semillas y las lleva al desierto. Camus le fabrica tiempo a su condenado, y lo mira a los ojos en medio del ensueño. Pequeña escena en una ciudad sin pasado.

 

 

 

 


TRÍPTICO DESNUDO


I
Bañada por la luz es néctar doliente,
fuego sagrado sobre la herida.
Una voz salvaje se agita, espera, brilla.
La cabeza del guerrero en su mirada.
Es presa que intercambia su destino.

Hombres, sois los condenados ante la
fragilidad y la fuerza.


II
Trémula, espíritu descalzo, niña passionaria.
El cuerpo interroga la noche de su nacimiento;
como la ciruela persa bajo la piel
es la danza y es lo inasible.


III
Veo mis manos, memoria de un crimen,
que no recuerdo haber cometido.

 

 

 

 


UNA DANZA EN CÍRCULOS

No soy yo, un enigma canta alrededor de mis músculos. Intento un verso blanco. Escribo con la punta de los huesos.
El rito se pronuncia así mismo. En la vigilia de las horas se escuchan alacranes en la carne. Es allí donde anidan los más temibles ardores, el más ruidoso escándalo del silencio.
Naufraga el suicida que recita las palabras del abismo.
¿Es el eco el que replica el sonido de la máscara?
Hay una voz que transita en la noche para no perderse de sí misma en la desolación del olvido.
Hay una danza en círculos que busca la salida en las manos prodigiosas.
Arder es nombrarse con palabras jamás pronunciadas.
Soy la música.

 

 

 

 

 


Janneth Rico Preciado (Sogamoso, Boyacá, 1979). Poeta, escritora, actriz de teatro y cantante. Vivió ocho años en Argentina, donde coordinó la Escuela Municipal de Teatro de Olavarría y El Laboratorio de Cuerpo y Palabra con personas de discapacidad mental y física. Estudió Literatura en la Universidad Santo Tomás. Es egresada del Taller de Escritores de la Universidad Central de Bogotá (TEUC) y del Taller de Narrativa R.H. Moreno Durán de RENATA. Su trabajo literario apareció por primera vez en el libro Pisadas en la niebla: antología de nuevos cuentistas boyacenses (Común Presencia, Bogotá, 2010). Con su poema Cartografía secreta de Sísifo obtuvo el Premio Centenario de Albert Camus, organizado por la Alianza Francesa de Olavarría, Argentina.
Coordinó el Taller de Narración Oral Conjuro para liberar la palabra y fue directora del Taller de Literatura de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Su trabajo como narradora oral y actriz ha sido presentado en festivales internacionales en Ecuador, Perú, Chile, Uruguay, Argentina y Colombia.

 Tomado de https://www.laraizinvertida.com/detalle-2385-el-refugio-de-los-dioses-poemas-de-janneth-rico-preciado

lunes, 7 de agosto de 2023

Tú quedarás contigo

 Situación para romper un hechizo



Acuéstate
-boca arriba
como si fueras a morir
o a darte a luz.
Remonta
la cuesta de los años
en lo oscuro.
Llega al umbral
traspásalo / sumérgete
en la honda, estrecha,
escala del olvido.
Dime qué ves.
Enfréntalo / enfréntate
a quien eras antes aun de
la memoria.
¿Te reconoces?
Continúa.
Sí, reconoces ahora el
camino
que te ha traído hasta
aquí.
Su nitidez lo delata
-un sueño azul que se
proyecta en la pantalla
azul del tiempo
y va cobrando sentido.
¿Te ves?
Pregúntale por qué y
acéptala
-cualquiera sea la
respuesta
-He venido a decirte
adiós- responde.
No digas más que eso
sin saña
sin violencia
sin rencor alguno.
Intentará retenerte
volver a responder lo que
ya sabes
lo que ya le has oído
quizás de otra manera.
Baja los ojos y crea
-con la mirada sólo-
un reguero en el suelo
-un surco de tierra
húmeda y cenizas.
Verás alzarse un fuego
una pared de fuego
-un fuego frío-
entre tú y tu fracaso.
Despídete.
Dale la espalda.
Vuelve a tomar el camino
-el mismo:
el sueño azul
sobre el azul del tiempo.
Remonta los peldaños de
la escala honda, estrecha.
Llega al umbral
traspásalo y desciende
la pendiente oscura de los
años
Vuelve a tu cuerpo
¿sientes?- un dolor en el
vientre o en el pecho
como si algo de ti te
hubiese sido arrancado te
anuncia que has
vencido.
El dolor se irá
tú quedarás contigo.
(La memoria del hueco
te seguirá adonde vayas.)



Mercedes Roffé.

domingo, 25 de junio de 2023

Que pueda encender toda una ciudad

 

Cuatro poemas de rupi kaur



rupi kaur procede de India, reside en Toronto, Canadá y es autora del libro Honey and Milk (2014).  Escribe poesía en verso y prosa, además de ser artista visual; generalmente acompaña sus poemas de ilustraciones hechas por ella misma. Su obra es un fenómeno de las redes sociales, en 2015 publicó en Instagram una fotografía famosa por la censura que la red social realizó contra ella y cuyo tema fue la menstruación. Los temas más comunes de esta autora están relacionados con el feminismo, los traumas, el dolor, el amor y la discriminación. Su poesía sigue una estética visual, sintética y de ruptura. Las siguientes versiones son de Andrea Rivas.

 

 

 

 

no quiero tenerte

para llenar mis partes vacías

quiero estar llena conmigo

quiero estar tan completa

que pueda encender toda una ciudad

y luego

quiero tenerte

porque los dos juntos

podríamos

prenderle fuego

 

rupi-kaur-1-1

 

¿pensabas que yo era una ciudad

lo bastante grande para fugarte un fin de semana?

soy el pueblo que la rodea

aquél del que nunca has escuchado

pero por el cual siempre viajas

aquí no hay luces de neón

ni rascacielos ni estatuas

pero hay un trueno

que hace temblar  los puentes

no soy carne callejera soy jalea hecha en casa

tan espesa como para cortar lo más dulce que tus labios hayan tocado

no soy sirenas policiacas soy el crujir de una chimenea

yo podría incendiarte y tú no podrías arrancar los ojos de mí

porque me vería tan hermosa que te sonrojarías

no soy una habitación de hotel soy un hogar

no soy el whiskey que quieres

sino el agua que necesitas

no vengas con expectativas

no intentes hacer vacaciones en mí

 

rupi-kaur-2-1

 

Para padres con hijas

cada vez que

dices a tu hija

que le gritas

porque la amas

la enseñas a confundir

rabia con bondad

lo cual parece una buena idea

hasta que ella crece y

confía en hombres que la lastiman

porque se parecen tanto

a ti

rupi-kaur-3-1

 

siempre tendré miedo a no ser

suficientemente bella para ti

o de que si soy solo un poco bella

cambiaré lo que estoy

usando cinco veces antes de

verte preguntándome qué

jeans harán a mi cuerpo

más tentador para que lo desvistas

dime

hay algo que pueda hacer

para que pienses, ella

ella es tan magnífica que hace

a mi cuerpo olvidar que tiene rodillas

escríbelo en una carta y envíala

a todas las partes inseguras de mí

mis dedos desiguales mis delgadas piernas

solo tu voz me conduce a las lágrimas

tu voz diciéndome que soy hermosa

tu voz diciéndome que soy suficiente

rupi-kaur-4-1

 

 

 

 

 

 

Sus alas están atadas a sus hombros como vendas

 canción para un camisón rojo



No. No rojo del todo.
sino más bien del color de la rosa cuando sangra.
Es un flamenco perdido.
llamado en algún sitio Rosa Schiaparelli
sin querer decir rosa, sino sangre y
esos corazones de canela de tiendas de golosinas.
Se mueve como las capas en los rústicos
pueblos de España. Pareciendo una capa
de fuego y debajo, como un pétalo,
una funda de rosa, limpia como una piedra.
Me refiero a un camisón de dos colores
y de dos capas que flotan desde
los hombros hacia todas partes,
Durante años la polilla las ha anhelado
pero estos colores están unidos por el silencio
y por animales, medio escondidos que observan.
Uno podría pensar en plumas y
no saberlo en absoluto. Uno podría
pensar en putas y no imaginarse
la figura de un cisne. Uno podría
imaginar la tela de una abeja y
tocar su pelo y hacerse a la idea.
La cama está saqueada por tan
dulces visiones. La chica lo está.
La chica se eleva y sale de
su camisón y su color.
Sus alas están atadas a sus hombros como vendas.
Ahora la mariposa es su dueña.
La cubre, a ella y a sus heridas.
No está aterrorizada por
begonias ni por telegramas pero
seguramente esta chica del camisón,
esta formidable criatura alada, no ha visto
como la luna flota a través de ella
y entre ella.



*
Anne Sexton
Traducción Ben Clark