miércoles, 21 de febrero de 2024

Brote de todos los suelos de la tierra

 

Puede ser una imagen de una persona







“Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes,
y mis pies planos sobre la tierra promisora
no resistían caminar hacia atrás,
y seguían adelante, adelante,
burlando las cenizas para alcanzar el beso
de los senderos nuevos.
A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente
rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado
de los troncos viejos. (…)
y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro,
la expresión definida que asomaba un sentimiento
de liberación íntima;
un sentimiento que surgía
del equilibrio sostenido entre mi vida
y la verdad del beso de los senderos nuevos.
Ya definido mi rumbo en el presente,
me sentí brote de todos los suelos de la tierra,
de los suelos sin historia,
de los suelos sin porvenir,
del suelo siempre suelo sin orillas
de todos los hombres y de todas las épocas.
Y fui toda en mí como fue en mí la vida...”.




- Julia de Burgos | Fragmento de “Yo misma fui mi ruta”
Nació en Carolina, Puerto Rico, el 17 de febrero de 1914

martes, 13 de febrero de 2024

 

COMO AMAN LOS POBRES


No aman de igual forma
los ricos y los pobres.

Los pobres aman con las manos.
Los pobres aman en la carne y con gula,
en las peores estampas,
en condiciones famélicas y con
todo en su contra.

Los pobres aman sin bonitos decorados.
Entienden de lunes y de tedios domingueros
y de gastos imprevistos
de facturas y de angustias
que embisten
mes a mes
a quemarropa.

El amor de los pobres
no sale por la ventana
aunque el dinero entre
por la puerta,
(que nunca entra),
(aunque no haya ventanas).

Los pobres han aprendido
a amarse a oscuras por eso mismo.
Han aprendido a amarse malalimentados
malvestidos, malqueridos,
porque el hambre agudiza el ingenio
y en sus jardines también crecen las flores
(aunque no haya jardines).

Los pobres han aprendido a aprovechar
los vis a vis, entre jornada y jornada
de trabajo,
(aunque no haya trabajo)
y saben darse placeres nunca tasados
de valor incalculable
y han aprendido a disfrutar las circunstancias
y la sopa de sobre,
el viejo colchón y la cuesta de enero.

Y parece que su amor se yergue
indestructible a pesar de,
a pesar de las miles de plagas,
de los sueños frustrados y fracasos andantes,
de las crisis cíclicas y de hambrunas y de guerras,
más valiente que Heracles,
más Odiseo que Odiseo.

Y parece que su amor se extiende y se multiplica
al ritmo que se multiplican los pobres,
al ritmo que se multiplican los infortunios
y los desastres naturales que golpean
siempre en las casas de los pobres.

Y ese amor está a la altura de Urano,
a la altura de Urano y de Gea juntos,
y es la única arma
que tienen los pobres
para defenderse.

Por eso han aprendido a cultivar flores
y a cantar bien sus penas
y han inventado las mejores obras
y los mejores instrumentos.
Por eso entienden de arte y saben
encontrarlo donde lo haya,
aunque no lo haya,
(que siempre lo hay).

Y han aprendido a aprovechar el carisma
y la jerga,
y a escribir poemas inmortales
sobre amores complicados,
y saben de cosquillas,
y saben de boleros
y saben de desnudos
y de darlo todo,
que no es más que lo puesto,
las manos y la lengua
la forma de otear al horizonte
y los cánticos en contra del patrón.

Yo siempre he amado de esta manera.

Yo te amo como aman los pobres
y me temo
que durante mucho mucho tiempo
esto seguirá siendo así.

Pareja de Pobres de Pablo Picasso (1881-1973, France) | | WahooArt.com



Gata Cattana

Esa vulgaridad tuya, ese argot tan de la calle, chabacano, socarrón…

 

«No vine a ser carne»: Los poemas y textos inéditos de Gata Cattana

«No vine a ser carne»: Los poemas y textos inéditos de Gata Cattana

La colección Verso & Cuento Aguilar acaba de publicar No vine a ser carne, un libro con poemas y textos inéditos de la cantante, poetisa y MC Ana Isabel García, más conocida por su apelativo Gata Cattana, fallecida en 2017 a los 26 años.

Se trata de una compilación de escritos de adolescencia y juventud recopilados con la ayuda de la familia de la artista, señalada como prometedor valor del hip hop nacional antes de su inesperada muerte, unos textos en los que está presente la Gata más conocida —la amante de la filosofía, politóloga, rapera, activista, feminista, reivindicativa, emocional—, pero también aquella Ana más ingenua que comenzaba a escribir y a formarse una idea del mundo y de la realidad.

Zenda reproduce 5 poemas incluidos en No vine a ser carne, de Gata Cattana, y el prólogo a la obra de Juancho Marqués.

Leerte, Gata

Leerte es lo más parecido a observar el agua clara en alta mar. De superficie visible y de fondo abismal. Tus hojas me hablan de un viaje de ida y vuelta infinito. De entender lo apreciable y lo imperceptible como dos atributos complementarios. De buscar la verdad en la suma de las perspectivas y la totalidad de sus negaciones. De anteponer la comprensión de lo absoluto a la exposición de la porción. De nunca un único vistazo, de renegar de las certezas. De lo efímero y lo interminable conviviendo en tiempo y espacio, en ocasiones hasta compartiendo piso. De partir con interrogantes desde lo sencillo hacia lo complejo, y al final retornar para buscar las respuestas en el punto inicial.

Te conocí entre el individualismo de la ciudad, apareciste sobre el cemento con semillas entre las manos, como pretendiendo enraizar a todos los deshumanizados en tu propia quimera. Quizá solo los que sueñan, germinan.

Nada fue en vano. Nada lo es. Desencuentros y soledades, muchas. Luces y senderos, cientos. Hubo momentos y momentos. De esto último unos cuantos compartimos.

Y siempre al final, en las profundidades, hablabas de volver, de las viejas del campo, del olor del café y sus charlas. En lo invisible, de Adamuz y Granada. Del colchón en el salón y de las viejas amistades. En los abismos, de los ritos y el folclore, de lo cotidiano. De la cultura en la que en algún punto te perdiste y en el otro te encontraste. En el fondo, de ti misma. En esencia, de todas las partes.

Siempre dividida. Con la contradicción como condición exclusiva del cuerpo que se pregunta, las fibras del músculo que descansa sobre el esqueleto. La carga que soportan los huesos de quien vive en búsqueda. Dual como la vida y la muerte, porque al final (y al principio) la una no existe sin la otra. Condición sine qua non.

Leerte es navegar sobre lo activo y lo sedante, el “café y el opio”, el descanso y la rebeldía. Tocar la tierra sin desprenderse de la fatiga del viaje, oscilar entre la fragilidad de la infancia y el cansancio de la adultez, y mirar desde la orilla sentado. A veces un oleaje desesperanzador, donde el peso del entorno marca el devenir de las personas y magnetizan toda brújula. Cuando en calma, en cambio, se vislumbra una fe latente que no disputa con el ateísmo, que lidera a contracorriente, que intuye lo político del arte, que se piensa de forma incorpórea y que trasciende a su tiempo. En último término, humanismo en la mayoría de sus definiciones, y el anhelo de transformar al otro. De aprender de las pequeñas cosas, de renegar de los altaneros. Desgranar cada trozo de lo supuesto, huir de las imposiciones. Todo con aires reivindicativos y con la cama sin hacer.

«Con los pelos revueltos […]
con la mirada esquiva frente a esa masa
que tiene pinta de pedir explicaciones».

Tal cual te imagino. Y leerte es lo más parecido a flotar en la insaciable sed de entender las cosas. Nadar sobre las causalidades y ahogarte con los dogmatismos. Jurar bandera sobre un folio en blanco, en tus propias palabras.

(Juancho Marqués, 2019)

******

¿Qué es el amor?

Soy procaz, no soy sincera,
y el día que yo me muera
se muere lo que más quiero,
que no hay amor verdadero
para aquel que no se espera,
y como yo no te espero
soledad es mi compañera.

Pues ¿qué es el amor
para aquel que no lo encuentra?
Un anhelo insaciable,
verdugo del alma cuerda.

Pues ¿qué es el amor
para aquel que atormenta?
Un yugo sobre su frente,
víspera de muerte lenta.

¿Y para aquel que lo guarda
en su garganta hambrienta?
El amor es como un juego,
es ambrosía y néctar.

Para mí el amor no existe,
es cantar de los poetas,
pues no hay amor complaciente
para aquel que no lo espera.

Tan sólo soy el medio

Como Fidias escogía de entre las rocas
la más dócil para darle carne y hueso,
así busco en el lenguaje las palabras que utilizo.
No habrá una tilde, una coma, un punto.
Son dictados que me vienen de allá arriba,
se muestran impertinentes.
Si la forma no es precisa,
yo tan solo soy el medio.

Poesía

A ti te quiero triste.

No en mis cumbres
ni en mis gozos
ni en el éxito efímero.

Te quiero en el fondo del pozo.
A oscuras. Que duela.

Como se quiere a un amor muerto,
como se implora a dios, en vano.

A ti te quiero cuando no me quiero.
Cuando no puedo ser yo
y sólo quisiera ser tú.
Poesía.

Si la voluntad flaqueara,
si ansiara dejar de existir
y escribir…
Escribir pesares.

No hay males que duren cien versos
y si los hubiere serían los más ciertos.

Mi poesía es mi miseria;
mi histeria, mi historia.
Un grito.
Un poco de perpetuidad en un mundo finito.

Asirse al aire
en un gesto involuntario
mientras caes al vacío.
Un grito.
Un grito mudo ante el gentío.

A ti te hablo llorando,
sincera,
desnuda.
Te cuento mis dudas
mis angustias, mis miedos.

Y he de confesarte
que solo así, triste,
te quiero.

Con la nostalgia de un libro acabado,
de un fuego apagado;
no te quiero en presente,
te quiero en pasado.

Cuando caiga la noche
y todos se hayan ido
y no queden caminos ya
por recorrer…,

volveré arrastrándome,
a pedirte que seas
cuando yo deje de ser.

Ay! ¡Gata, Gata…!

Ay! ¡Gata, Gata…!
Esa vulgaridad tuya,
ese argot tan de la calle,
chabacano, socarrón…
Ese humor tan hijoputa,
las formas de una cualquiera,
largarse por peteneras
a la hora del perdón.
El dejarlo todo a medias,
las canciones sin final,
las excusas imposibles…
Y, a la hora de la verdad,
tan mía
como de nadie;
tan tú
que apenitas yo.
La historia del personaje
que devoró al escritor.
Tu lengua libidinosa
y mi falta de inspiración:

el pacto con una tramposa,
el sacrificio de toda ilusión.
Mi ceguera por tu verbo.
La paz por la desazón.
Las entrañas siempre ardiendo
en preguntas, el horror.
Un aviso de Laocoonte,
una agente más del caos…
La patente desviación,
ya sin solución alguna.
Gata, gata…
¡Más que puta!
Tú y la luna parrandera
con la cara de cordero
que una vez te presté yo.

El orden de los factores

Matar al padre.
Matar al hijo.
El orden de los factores
sí
altera el producto.
Dicen los viejos, los libros,
los filósofos,
todas las fuentes de conocimiento que conozco…,
dicen
que es fundamental
primero
matar al padre
y luego
matar al hijo,
si lo tuvieras.
Yo he tenido muchos,
muchos, tantos
que ni siquiera recuerdo
los nombres que les puse,
ni siquiera la hora del parto,
ni la hora
de la muerte.
Tantos que
ni uno favorito,
ni mi ojito derecho,
tantos que de
tantos caínes y abeles
aquello era una guerra civil.
Y yo estaba ahí,
con el rostro serio que debe tener Yahvé,
viendo,
dejándolos morir,
participando activamente
en la de algunos:
—Tu quoque, mater mii?
—Ego quoque, ego quoque, hijo mío…,
con mis propias manos,
con el mismo puñal que a tus hermanos
hube de matarte en favor propio,
y aún así
me siguen saliendo los tiranos
desde el coño a la cabeza,
de la punta de las manos a la punta
de la lengua, cada equis tiempo,
y cada equis tiempo
la sangre nos riega
la casa.
Todos los psicólogos,
las bibliotecarias, los poetas…,
todas las fuentes de conocimiento
que conozco
y los farmacéuticos insisten:
es fundamental
matar al padre
y luego
matar al hijo.
Pero he tenido tantos,
he sido tan madre que
apenitas tiempo para ser hija
y mi padre sigue vivo.
Pero sólo tengo uno.

—————————————

Autor: Gata Cattana. Título: No vine a ser carne. Editorial: Aguilar (Verso & Cuento). Venta: Todostuslibros y Amazon

miércoles, 31 de enero de 2024

Yo soy pájaro corsario Que no conoce el alpiste

 Con permiso via a dentrar

Aunque no soy convidao,
Pero en mi pago, un asao
No es de naides y es de todos.
Yo via cantar a mi modo
Después que haiga churrasqueiao.
No tengo Dios pa pedir
Cuartiada en esta ocasión,
Ni puedo pedir perdón
Si entuavía no hei faltao;
Veré cuando haiga acabao;
Pero ésa es otra cuestión.
Yo sé que muchos dirán
Que peco de atrevimiento
Si largo mi pensamiento
Pal rumbo que ya elegí,
Pero siempre hei sido ansí;
Galopiador contra el viento.
Eso lo llevo en la sangre
Dende mi tatarabuelo.
Gente de pata en el suelo,
Fueron mis antepasaos;
Criollos de cuatro provincias
Y con indios misturaos.
Mi agüelo fue carretero,
Mi tata fue domador;
Nunca se buscó un dotor
Pues curaban con yuyos,
O escuchando los murmuyos
De un estilo de mi flor.
Como buen rancho paisano
Nunca faltó una encordada,
de ésas que parecen nada
Pero que son sonadoras.
Según el canto y la hora
Quedaba el alma sobada.
Mi tata era sabedor
Por lo mucho que ha rodao.
Y después que había cantao
Destemplaba cuarta y prima,
Y le echaba un poncho encima
“pa que no hable demasiado...”
La sangre tiene razones
Que hacen engordar las venas
Pena sobre pena y pena
Hacen que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito
Pero hay montañas de arena.
No sé si mi canto es lindo
O si saldrá medio triste;
Nunca fui zorzal, ni existe
Plumaje más ordinario.
Yo soy pájaro corsario
Que no conoce el alpiste.
Vuelo porque no me arrastro,
Que el arrastrarse es la ruina;
Anido en árbol de espina
Lo mesmo que en cordillera
Sin escuchar las zonceras
Del que vuela a lo gallina.
No me arrimo así nomás
A los jardines floridos.
Sin querer vivo advertido
Pa’ no pisar el palito.
Hay pájaros que solitos
Se entrampan por presumidos.
Aunque mucho he padecido
No me engrilla la prudencia.
Es una falsa experiencia
Vivir temblándole a todo.
Cada cual tiene su modo;
La rebelión es mi cencia.
Pobre nací y pobre vivo
Por eso soy delicao.
Estoy con los de mi lao
Cinchando tuitos parejos
Pa’ hacer nuevo lo que es viejo
Y verlo al mundo cambiao.
Yo soy de los del montón,
No soy flor de invernadero.
Soy como el trébol pampero,
Crezco sin hacer barullo.
Me apreto contra los yuyos
Y así lo aguanto al pampero.
Acostumbrao a las sierras
Yo nunca me sé marear,
Y si me siento alabar
Me voy yendo despacito.
Pero aquel que es compadrito
Paga pa’ hacerse nombrar.
Si alguien me dice señor,
Agradezco el homenaje;
Más, soy gaucho entre el gauchaje
Y soy nada entre los sabios.
Y son pa’ mí los agravios
Que le hacen al paisanaje.
La vanidá es yuyo malo
Que envenena toda huerta.
Es preciso estar alerta
Manejando el azadón
Pero no falta el varón
Que la riegue hasta en su puerta ..




- ATAHUALPA YUPANQUI -
31 de enero de 1908 / 23 de mayo de 1992

La puerta/ no la cosa de madera

 

Rose Ausländer

Trad. Geraldine Gutiérrez-Wienken

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Si Inge Müller es considerada la poeta de la Hora cero, Rose Ausländer es, junto a Nelly Sachs, Paul Celan, Hilde Domin y Mascha Kaléko, entre otros, una de las voces más destacadas de la literatura de postguerra escrita en alemán.

G.G.W

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Rose Ausländer:
Hacia la vida. Obra temprana (1939-1967)

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La puerta
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Para Marianne Moore

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La puerta
no la cosa de madera
La puerta
abierta hacia puertas abiertas
hacia caminos abiertos
hacia el bosque

El bosque
no árboles de madera
El bosque de árboles alentadores
árboles verde-alentador
roce fraterno del aire
aire exhalado
hacia la puerta abierta

La puerta
no la cosa de madera

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Czernovitz
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«Historia en la concha de una nuez»

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Ciudad estampada
………..en la verde crinolina
El auténtico vocabulario
………..del mirlo

El pez carpa espejo
marinado con pimienta
guardó silencio en cinco lenguas

La gitana
leyó nuestro destino
en las cartas

Negro-amarillo
Los niños de la monarquía
soñaron con cultura alemana

Leyendas del fantasma de Baal
De Sadagora: los milagros

Después del ajedrez de banderas rojas
cambian los colores

La Valaquia despierta –
se vuelve a dormir
Una bota de siete leguas
al pie de su cama –
………………….huye

En el gueto Dios
ha abdicado

Otra vez el juego de banderas
El martillo parte
………..la fuga en dos
La hoz siega
………..la hora para el heno

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La primera herencia

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Ala del huevo quebrado. Esperma
en el escroto de la criatura
sin comienzo y sin final sus nombres
pronunciados aquí en menor, allá en mayor

¿El ayer dorado? Pero ellos olvidaron la muerte
la primera herencia en el átomo
la obligación de procrear. Los segundos devoran
nuestras células, nuestras catedrales más claras

Ante el espectáculo de nuestros fuegos de estacas
nos vemos ciegos y heridos
hermano, no me preguntes por el final –
quien lo sepa, carece de boca

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Con preguntas

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Vengo
con preguntas espinosas
sol anémico
viento y cardos

con la reina de las hormigas
con su indignado ejército
con preguntas de dónde y adónde

con la colina bajo la piedra
con una vela temblorosa
labios sebosos
preguntas de humo

con el amor estrangulado
con el fragmento de vidrio
robado de tus ojos
y arriba el grito de los buitres

vengo
hacia quién
con preguntas
por qué para qué

.

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Escandaloso silencio

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Algunos se salvaron

De la noche
se arrastraron manos
con sangre rojo-teja
de los asesinados

Fue un escandaloso espectáculo
una imagen de fuego
música de fuego
Entonces la muerte calló
Calló

Se hizo un escandaloso silencio
Entre las ramas
sonrieron estrellas

Los salvados esperan en el puerto
Naves estropeadas reposan
Parecen cunas
sin madre y sin hijo

.

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Sobrevivimos

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Perdidos
reencontrados
bajo una luna hinchada

Nos instalamos
en el tiempo de Lucifer
tras la estrella enrejada
en el oxidado Reich lleno de alambres de púas
cuelgan copos pájaros celestiales

demasiado metal entre nosotros

Sobrevivimos
incluso al peligro de las rosas y al
terrible ejercicio
de la armonía

.

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R.

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Rose Ausländer
 (Rosalie Beatrice Ruth Scherzer) nace el 11 de mayo de 1901 en el seno de una familia judía de habla alemana en Czernovitz/Bucovina, una ciudad del Imperio austrohúngaro que luego pasó a Rumanía y ahora pertenece a Ucrania. En 1916 huye con su familia a Viena, a causa de la Primera Guerra Mundial. En 1919 inicia estudios de Filosofía y Literatura en la Universidad de Czernovitz. En 1920 muere su padre. Al año siguiente emigra a E.E.U.U. con su futuro esposo Ignaz Ausländer.  Trabaja en Nueva York como empleada bancaria. Cuatro años más tarde se divorcia de Ignaz Ausländer. En 1931 regresa a Czernovitz para cuidar de su madre enferma. En 1939 aparece su primer libro El arcoíris. En 1941 las tropas nazis ocupan Czernovitz, la poeta queda cautiva en el gueto de la ciudad. Ahí conoce a Paul Celan. Realiza trabajos forzados. En 1946 emigra, por segunda vez, a Nueva York. Un año más tarde muere su madre en Satu Mare, Rumanía. De 1949 a 1956 escribe sus poemas exclusivamente en inglés. En 1957 viaja a Europa: En Paris visita varias veces a Paul Celan. En 1966 recibe la renta de indemnización como perseguida del régimen nazi. En 1967 recibe el Premio Droste de la ciudad de Meersburg por su tercer libro Los 36 Justos. A partir de este libro, la poeta recibe numerosos reconocimientos en Alemania. En 1971 se instala definitivamente en la Casa Nelly Sachs en Düsseldorf, destinada a la comunidad judía. Allí escribe una decena de libros. Rose Ausländer muere el 3 de enero de 1988 en Düsseldorf.

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Geraldine Gutiérrez-Wienken. Ciudad Guayana, Venezuela, 1966. Cursó estudios de Odontología en la Universidad Central de Venezuela, Caracas. Es doctora en Filología Alemana y magíster en Ciencias de la Literatura por la Universidad Heidelberg, Alemania. Obtuvo la beca Merck para participar en el taller literario de la Casa de la Literatura de Darmstadt. Fundadora de la editorial «hochroth Heidelberg», una editorial consagrada a la traducción y publicación de poesía de América Latina y España, en Alemania. Ha publicado los siguientes poemarios: Espantando elefantes (La Liebre Libre, 1994), Con alma de cine (IX Premio de Poesía del Ayuntamiento de Ciudad Real, 2007) y Castañas de confianza (Eclepsidra, 2012).

La obra que ilustra esta publicación  fue realizada por la artista venezolana Lauri Zambrano