sábado, 7 de noviembre de 2026

Donde sea que caiga la sombra de tu madre

 Algún día amaré a Ocean Vuong


Ocean Vuong

 

A partir de Frank O’Hara y Roger Reeves

 

Ocean, no tengas miedo.

El final del camino está tan adelante

que ya lo dejamos atrás.

No te preocupes. Tu padre sólo es tu padre

hasta que alguno de los dos lo olvide. Así como tu columna

no recordará sus alas

sin importar cuántas veces

se doblen tus rodillas. Ocean,

¿me escuchas? La parte más hermosa

de tu cuerpo es donde sea

que caiga la sombra de tu madre.

Aquí está la casa con la niñez

reducida a una cerca de alambre rojo.

No te preocupes. Sólo llámala horizonte

y nunca la alcanzarás.

Aquí está hoy. Salta. Te prometo que no es

un bote salvavidas. Aquí esta el hombre

con brazos lo suficientemente amplios para abarcar

tu partida. Y aquí el momento, justo

después de apagar las luces, en el que aún puedes ver

la antorcha débil entre sus piernas.

Cómo la usas una y otra vez

para encontrar tus propias manos.

Pediste una segunda oportunidad

y te han dado una boca donde vaciarte.

No tengas miedo, los disparos

son sólo el sonido de la gente

tratando de vivir un poco más. Ocean. Ocean,

levántate. La parte más hermosa de tu cuerpo

es a dónde se dirige. Y recuerda,

incluso la soledad es tiempo

que pasas con el mundo. Aquí está

el cuarto con todos adentro.

Tus amigos muertos atravesando

tu cuerpo como el aire

las campanas de viento. Aquí un escritorio

con una pata coja y un ladrillo

que la sostiene. Sí, aquí hay un cuarto

tan cálido y sanguíneo

que, te juro, al despertar

vas a creer que estas paredes

son de piel.