sábado, 18 de octubre de 2025

Pesado como el mármol, bolsa llena de Dios

 

Papi

[Poema - Texto completo.]

Sylvia Plath

Ya no, ya no,
ya no me sirves, zapato negro,
en el cual he vivido como un pie
durante treinta años, pobre y blanca,
sin atreverme apenas a respirar o hacer achís.

Papi: he tenido que matarte.
Te moriste antes de que me diera tiempo…
Pesado como el mármol, bolsa llena de Dios,
lívida estatua con un dedo del pie gris,
del tamaño de una foca de San Francisco.

Y la cabeza en el Atlántico extravagante
en que se vierte el verde legumbre sobre el azul
en aguas del hermoso Nauset.
Solía rezar para recuperarte.
Ach, du.

En la lengua alemana, en la localidad polaca
apisonada por el rodillo
de guerras y más guerras.
Pero el nombre del pueblo es corriente.
Mi amigo polaco

dice que hay una o dos docenas.
De modo que nunca supe distinguir dónde
pusiste tu pie, tus raíces:
nunca me pude dirigir a ti.
La lengua se me pegaba a la mandíbula.

Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
apenas lograba hablar:
Creía verte en todos los alemanes.
Y el lenguaje obsceno,

una locomotora, una locomotora
que me apartaba con desdén, como a un judío.
Judío que va hacia Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como los judíos.
Creo que podría ser judía yo misma.

Las nieves del Tirol, la clara cerveza de Viena,
no son ni muy puras ni muy auténticas.
Con mi abuela gitana y mi suerte rara
y mis naipes de Tarot, y mis naipes de Tarot,
podría ser algo judía.

Siempre te tuve miedo,
con tu Luftwaffe, tu jerga pomposa
y tu recortado bigote
y tus ojos arios, azul brillante.
Hombre-panzer, hombre-panzer: oh Tú…

No Dios, sino un esvástica
tan negra, que por ella no hay cielo que se abra paso.
Cada mujer adora a un fascista,
con la bota en la cara; el bruto,
el bruto corazón de un bruto como tú.

Estás de pie junto a la pizarra, papi,
en el retrato tuyo que tengo,
un hoyo en la barbilla en lugar de en el pie,
pero no por ello menos diablo, no menos
el hombre negro que

me partió de un mordisco el bonito corazón en dos.
Tenía yo diez años cuando te enterraron.
A los veinte traté de morir
para volver, volver, volver a ti.
Supuse que con los huesos bastaría.

Pero me sacaron de la tumba,
y me recompusieron con pegamento.
Y entonces supe lo que había que hacer.

Saqué de ti un modelo,
un hombre de negro con aire de Meinkampf,

e inclinación al potro y al garrote.
Y dije sí quiero, sí quiero.
De modo, papi, que por fin he terminado.
El teléfono negro está desconectado de raíz,
las voces no logran que críe lombrices.

Si ya he matado a un hombre, que sean dos:
el vampiro que dijo ser tú
y me estuvo bebiendo la sangre durante un año,
siete años, si quieres saberlo.
Ya puedes descansar, papi.

Hay una estaca en tu negro y grasiento corazón,
y a la gente del pueblo nunca le gustaste.
Bailan y patalean encima de ti.
Siempre supieron que eras tú.
Papi, papi, hijo de puta, estoy acabada.

No son un árbol con mis raíces en la tierra

 Soy Vertical


Silvia Plath



Pero preferiría ser horizontal.
No soy un árbol con mis raíces en la tierra
succionando minerales y amor maternal
para que cada marzo pueda resplandecer en hojas,
ni soy la belleza de un lecho de jardín
atrayendo mi cuota de admiraciones y estando espectacularmente pintada,
sin saber que pronto debo perder mis pétalos.
Comparado conmigo, un árbol es inmortal
y la cabeza de una flor no es alta, pero más impactante,
y quiero la longevidad del primero y la audacia de la segunda.

Esta noche, a la luz infinitesimal de las estrellas,
los árboles y las flores han esparcido sus frescos olores.
Camino entre ellos, pero ninguno me está notando.
A veces pienso que cuando estoy durmiendo
debo parecerme perfectamente a ellos,
pensamientos desvanecidos.
Para mí, es más natural estar acostada.
Entonces el cielo y yo estamos en conversación abierta,
y seré útil cuando finalmente me acueste:
entonces los árboles puede que me toquen por una vez, y las flores tendrán tiempo para mí.



martes, 7 de octubre de 2025

De la glicina: cayó

ESTELA FIGUEROA



 No es para hablar de mí que escribo

de la glicina: cayó

su lluvia ligera

azul–

violácea–

celeste.


No es para hablar de la glicina

que la comparo con una lluvia

y adjetivo esa lluvia.


Es para detener este momento nocturno:

la casa en calma

y los pensamientos que ennoblecidos velan

por un ordenamiento

que lo abarque todo.


 ESTELA FIGUEROA.

martes, 23 de septiembre de 2025

Lo envolví con una piola

 PAMELA DE BATTISTA


Cinco notas para las batallas minúsculas (Inédito)

1
Un animal
supongamos un pez
se engancha por la boca.

Cuelga,
la corriente empuja.

No alcanza la fuerza ni el movimiento

desde la boca,
duele.

El cuerpo de un pez es frío
un anzuelo es frío
el agua es fría también
y cualquier día la muerte
es otro animal
con la misma temperatura
pero con más resistencia.


2
Apenas comenzó el verano
después de una lluvia pesada y larga
el romero se dobló
casi completo.

Pudo haber sido el crecimiento desmedido
o el tanto peso de la lluvia
pero fue
el poco espacio en el cantero.

Inclinado a la izquierda
buscaba lo alto mirando hacia abajo.

Un líquido le seguía cayendo
en lamparitas
que el sol por fin prendía.

Lo envolví con una piola
que después tensé
y tensé
y apreté con nudos.

El deseo
el movimiento
la paciencia
también se tuercen algunas veces cuando crecen
y quedan mirando
para otro lado.

Voy a intentar
que todo lo que plante tenga más espacio
para que pueda sostenerse
por sí mismo.


3
Si tuviera que elegir entre el mar y el río
prefiero el río, prefiero
la mesura con que respira:

primero,
con las criaturas de la orilla

después,
con el resto de las cosas.

4
Está cerca la noche
la anuncian los reflejos morados en la costa
No sé si viste cómo brillan las mojarritas a esta hora.
Brillan y saltan entre los pies de la gente y es hermoso.

Se puede anticipar la oscuridad
por los destellos de las cosas más pequeñas.

Cuando no sepa qué hay más allá de la negrura
lo sutil
me abrigará del miedo
con su forma tímida de estar presente.

5
en el patio
al costado del romero
Michiyuri me dejó una ofrenda

quieto el cuerpo de un gorrión
boca abajo

no hay herida visible
hay
una pequeñez demasiado tierna
en discordia con la muerte

el silencio pide su ración
el reconocimiento de su parte
retiene con su músculo rígido la carne quieta

el amor de un animal
traspasa el límite
busca lo sagrado en
el dolor del sacrificio
en un canto póstumo de pájaro
en un montoncito de plumas.

Bonus Track

Poema de la bruja

I

La bruja no duerme.

Pinchan

los grillos de la noche

el silencio constelado,

están bordando su amor

sobre el aire,

costureros anónimos

del insomnio.



La bruja no duerme.



Es medianoche

y el cielo profundo la abre como un ojo.



Será la luna,

el gigante silencio de la sombra,

aquello que se sacude debajo,

otra mirada,

o tal vez la propia

ardiendo

sobre ella misma.



II

Llueve con sol,

apenas entendemos esa urgencia,

ese revés con que sucede,

esos pequeños peces

temblando en el aire.

La piedra se lava luminosa

y si miramos mejor

vemos de cerquita

la bruja que se casa.



Se casa

en una celebración misteriosa

un aquelarre protegido por el río.

Pero no de blanco,

como todas las otras brujas que proliferan en el mundo

que se meten en las iglesias para cuidarse de la culpa

que mienten con albor.

Esta hija del diablo ríe con todo el cuerpo

con una carcajada

desde la boca hasta el sexo

con los pechos galopantes de tanto carcajeo

porque llueve con sol y va a casarse desnuda

con sus demonios,

con sus amantes.



Le voy a regalar una montura

de tierra, hierba y rocío

para que su entrepierna huela a monte o a patio,

un abrazo de mil años

sanador de inquisiciones,

la raíz de un silbido creciendo a boca tendida;

le voy a regalar

una cama donde se enreden las estrellas,

también mandrágoras

y amapolas,

un beso en la libertad,

una música vieja,

pero, sobre todo, mi lealtad,

porque

también soy una bruja

y va a llegar el día

en que me llueva con sol

y yo tenga que casarme

coserme

con mis bestias,

con la muerte,

conmigo misma.

La espera

I

Anoche te llamé con mi corazón
y, como yo, estabas sola.
Ese libro amarillento en tus manos
era una inmensa polilla de mil voces
que te invitaba a romper los muros de la casa
con tu pelo suelto.


Pero mi pobre corazón es una bestia destartalada
intentando verte a través de la distancia
abrazarte con piel de lobo.


Solo las palabras no acudieron
a esa comunicación
infinitamente llena
de posibilidades.



II

El silencio del pan sobre la mesa
la mañana mojada
en la calle de tierra,
te espero cantando con las manos
una canción de mariposas rojas
caídas.
Será porque estos días,
que son el otoño,
no dejan respirar el frío
en nuestra casa.
Será porque te espero,
que siento tu nombre cargado en mi espalda
como un par de alas hermosas
que pesan como el infierno.
Será que no hay retroceso
una vez que una espera
así
con la mañana mojada
o el pan sobre la mesa
si el amor circunda
preñando el aire
de semillas.



IV

Hoy descubrí que cantando
se asemillan las palabras

pequeñas semillas condensando un íntimo infinito:

el verde
siempre haciéndose

el aroma a albahaca
de tu nombre.

Mientras no estés voy a plantar mi voz

por toda la casa
a ver si así venís
también cantando.



V

Pronto han de envejecer
estas flores,
estas migas de pan,
aquella canción que te hacía dormir
en las noches de invierno,
este olor a soledad.


VI

Los abrazos que no nos dimos
se quedaron en nuestra casa,
los siento caminar por las noches
moviendo las cortinas,
los escucho rugir su frustración
escondidos en los rincones
más oscuros.

Temo
que cualquier noche de estas
terminen por despedazarme.

lunes, 22 de septiembre de 2025

Nada tiene que ver el dolor con el dolor

ENRIQUE LIHN




 Nada tiene que ver el dolor con el dolor

nada tiene que ver la desesperación con la desesperación

las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas

No hay nombres en la zona muda

Allí, según una imagen de uso, viciada espera la muerte a sus

nuevos amantes

acicalada hasta la repugnancia, y los médicos

son sus peluqueros, sus manicuros, sus usurarios usuarios

la mezquinan, la dosifican, la domestican, la encarecen

porque esa bestia tufosa es una tremenda devoradora

Nada tiene que ver la muerte con esta imagen de la que me retracto

todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciadas

y éste no es más que otro modo de viciarlas

Quizá los médicos no sean más que sabios y la muerte —la niña

de sus ojos— un querido problema

la ciencia lo resuelve con soluciones parciales, esto es, difiere

su nódulo insoluble sellando una pleura, para empezar

Puede que sea yo de esos que pagan cualquier cosa por esa tramitación

Me hundiré en el duelo de mí mismo, pero cuidando de mantener

ciertas formas como ahora en esta consulta

Quiero morir (de tal o cual manera ese es ya un verbo descompuesto

y absurdo, y qué va, diré algo, pero razonablemente,

evidentemente fuera del lenguaje en esa

zona muda donde unos nombres que no alcanzan a ser

cuando ya uno, qué alivio, está muerto, olvidado ojalá

previamente de sí mismo

esa cosa muerta que existe en el lenguaje y que es su presupuesto

Invoco en la consulta al Dios

de la no mismidad, pero sabiendo que se trata

de otra ficción más

sobre la unión de Oriente y Occidente

de acápites, comentarios y prólogos

Un muerto al que le quedan algunos meses de vida tendría que aprender

para dolerse, desesperarse y morir, un lenguaje limpio

que sólo fuera accesible más allá de las matemáticas a especialistas

de una ciencia imposible e igualmente válida

un lenguaje como un cuerpo operado de todos sus órganos

que viviera una fracción de segundo a la manera del resplandor

y que hablara lo mismo de la felicidad que de la desgracia

del dolor que del placer, con una sonriente

desesperación, pero esto es ya decir

una mera obviedad con el apoyo

de una figura retórica

mis palabras no pueden obviamente atravesar la barrera de

ese lenguaje desconocido

ante el cual soy como un babuino llamado por extraterrestres

a interpretar

el lenguaje humano

Ay dios habría que hablar de la felicidad de morir en alguna

inasible forma

de eso que acompañó a la inocencia al orgasmo a todos y a

cada uno

de los momentos que improntaron la memoria

con impresiones desaforadas

Cuando en la primera polución

—mucho más mística que la primera comunión— pensabas en Isabel

ella no era una persona sino su imagen el resplandor orgástico

de esa creatura

que si vivió lo hizo para otros diluyéndose para ti carnalmente

en el tiempo de los demás

sin dejar más que el rastro de su resplandor en tu memoria

eso era la muerte y la muerte advino y devino

el click de la máquina de memorizar esa repugnante devoradora

acicalada en palabras como éstas tu poesía, en suma es la muerte

el sueño de la letra donde toda incomodidad tiene su asiento

la cárcel de tu ser que te privaba del otro nombre de amor

escrito silenciosamente en el muro

o figuras obscenas untadas de vómito

tu vida que —otra palabra— se deslizó, sin haberse podido

engrupir en lo existente detenerse en lo pasajero hundir el hocico

feliz en el comedero, golpear por un asilo nocturno

con el amor como con una piedra

la muerte fue la que se disfrazó de mujer en el altillo

de una casa de piedra y para ti de sombra y humo y nada

porque ya no podías enamorar a su dueña, temblando

del placer de perderla bajo una claraboya con telarañas

tienes que reconstituir ese momento ahora que la dueña de

la casa es la muerte

y no la otra, esa nada ese humo esa sombra

darte el placer de ser ella y de unirte a ella como los labios de Freud

que se besan a sí mismos.

 

HAY SÓLO DOS PAÍSES

Hay sólo dos países el de los sanos y el de los enfermos

por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad

pero, a la larga, eso no tiene sentido

Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes

seguiremos unidos, hasta la muerte

separadamente unidos

Con los enfermos cabe una creciente complicidad

que en nada se parece a la amistad o el amor

(esas mitologías que dan sus últimos frutos

a unos pasos del hacha)

Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos

conciudadanos

una palabra de aliento

un folleto sobre el cáncer.

 

[EL YO DE LOS DEMÁS NO TE DARÁ NINGUNA LUZ…]

El yo de los demás no te dará ninguna luz sobre tu propia muerte

Ella y la memoria —esa ciudad fantasma— coinciden

búscala en tu pasado

Sin haber sido un sueño tu vida es un campo perfecto para

el estudio in situ de la irrealidad

la simple superposición de la memoria y la muerte

es todavía una idea general

(y “generalizar es ser un imbécil”)

Pero, ¿cuántas creaturas has sido tú, que no tienen una historia en común

sino en el haz de la memoria muerta?

Recuerdos prenatales de guarisapo coleteando el cieno amniótico

Recuerdos de un salto de rana a la niñez, palpitante y de ojos desorbitados

Recuerdos embetunados del misticismo de los púberes que

tienen poluciones nocturnas en la creencia de que se

trata de un encuentro con los ángeles

jetas de las que cuelga un hilo de luz

Tiempo de garzas besándose con los cuellos en el paraíso del incesto

hasta que cae la ley como un hacha

Recuerdos con olor a lobo:

el cojo rural de las iniciaciones

daba clases de masturbación sentado a poto pelado sobre el

fluir de un arroyo símbolo de la virginidad

y la bestialidad en el corral de la ovejas

Recuerdos de un fiel discípulo aventajando años después a

su maestro en relaciones con la flora y la fauna:

recuerdos de lobo

y los de tantos tiempos en que el mismo individuo se arrastraba

de un especie en otra

apelotonando los fragmentos sueltos de su identidad

que nunca han hecho una vida en común

recuerdos de escarabajo pelotero.

 

[TODAVÍA ALETEO…]

Todavía aleteo

con el pescuezo torcido y las alas en desorden

no se congreguen a mi alrededor como si yo fuera en su

restaurant

El pirata suizo

Hay manos que me torturan al hacerme una atención

hay bocas que repiten su disco grabado en la tierra

Hay pies a partir de los cuales se alzan figuras aterradoras

Déjenme acabarme en mi ley

no en la de les hommes d’equipage.

 

[EL ORDEN HA SEDUCIDO MI CASA…]

El orden ha seducido mi casa

La Comet que funciona para mi sorpresa

envuelve todas las habitaciones de calor casi humano

El sistema eléctrico ha dejado de ser un árbol de pascua a la intemperie

Como en un cuadro impresionista

respiro un aire de luz difusa

No se ven libros revueltos en la mesa del comedor ni papeles en el suelo

mi casa se ha desprendido de ese abandono de las plazas públicas

poco frecuentadas

de ese aire de mala vida que me persiguió por todas partes

Mis amigas, aunque unidas a la segunda de la trilogía por

un hilo que es un soplo

tienen derecho a llave en esta casa a la que me siento unido por ellas

equidistante de todo

y de ellas que alimentan esa equidistancia

Toda esta tranquilidad responde como se comprenderá

a la presencia de la muerte en mi casa.

 

[LOS QUE VAN A MORIR…]

Los que van a morir pueden no esperar

que termine el horror de la historia

De los moribundos es el reino de la duda

la desesperanza y la convicción

Dudan que el monstruo doble la cerviz

desesperan del ovillo de Ariadna un camino tan irreal

y de la realidad del tal Teseo

Saben que el laberinto se desmoronara por sí solo

sobre la cabeza de un viejo minotauro incapaz ya de sostenerlo

con sus cuernos

inapetente ante la carne viva

Los que van a morir sospechan que otros horribles trabajadores

reconstruyen el laberinto un poco más allá

para los devoradores que vienen.

 

[NADIE ESCRIBE DESDE EL MÁS ALLÁ…]

Nadie escribe desde el más allá

las memorias de ultratumba son apócrifas

En la casa de la muerte sólo se encuentran agonizantes lectores

algunos vivos que curiosean allí, pero no muertos.

Aunque el libro tibetano de los muertos diga que se dirige a ellos

no hay lectores en el más allá, muertos que no guarden las

formas y la gravedad de la noche.

Sólo se recuerdan apariciones

fantasmas, más bien, fantasías, enfermedades de la memoria

Esos señores, en lugar de hablar, responden a la desesperación

de preguntas mediúmnicas sin interés.

Peor aún, suspenden mesas de tres patas para probar que existen.

Como invisibles pionetas

bajan un piano del quinto al cuarto piso.

Quiero saber qué son los muertos, si son

No lo que hacen ni lo que dicen de otros

no las pruebas de su existencia, si existen.

 

 

ANIMITA DE ÉXITO

Me he convertido en una animita de éxito

entre los camioneros y sus familias

Una casita de la muerte iluminada a vela,

piadosamente; con flores frescas a sus pies

Me he convertido en un actor que va a morir, pero de verdad

en el último acto

en un afamado equilibrista sin red que baila noche a noche

sobre la cuerda floja

El teléfono suena constantemente en mi camarín.

No me pueden llamar para derogar mi aparición en escena

lo hacen sólo para pedirme que les reserve entradas

aunque sea para el tercer acto

Tinguirinea gente cercana a mi corazón

ahora vacío pero no indiferente

y gente que estuvo a miles de kilómetros de él

estos últimos para reconciliarse con Jesús, su paralítico,

a pito de mí, para obtener la absolución en el último momento

Par delicatessen voy a perder lo que me queda de vida

la alegría de morir, recibiendo a estos jetones

La muerte es un éxito de público

Basta con doce personas

No quiero a nadie más en la platea.

 

 

(De Diario de muerte, 1989)


domingo, 21 de septiembre de 2025

De qué desierto antiguo eres memoria

ALFONSINA STORNI


RÍO DE LA PLATA EN ARENA PÁLIDO




 ¿De qué desierto antiguo eres memoria 

que tienes sed y en agua te consumes 

y alzas el cuerpo muerto hacia el espacio 

como si tu agua fuera la del cielo?

Porque quieres volar y más se agitan 

las olas de las nubes que tu suave 

yacer tejiendo vagos cuerpos de humo 

que se repiten hasta hacerse azules. 

Por llanura de arena viene a veces 

sin hacer ruido un carro trasmarino 

y te abre el pecho que se entrega blando. 

Jamás lo escupes de tu dócil boca; 

llamas al cielo y su lunada lluvia 

cubre de paz la huella ya cerrada.


jueves, 18 de septiembre de 2025

Yo soy aprendiz de río

 

EL JUGLAR



María Elena Walsh



Que suene la flauta,
que ruede la danza
y vuelvan los días
de Maricastaña.
Yo soy Juan Derramasoles,
juglar de España.

Traigo un oso amaestrado
y un gorro de cascabel
donde sonar la moneda
que me dé Vuestra Merced.
Pobre soy, lo perdí todo
menos el hambre y la sed.

Yo canto lo que sucede
y lo que no puede ser:
hazañas de por ahora,
leyendas de por ayer.
Yo soy aprendiz de río,
voy de entonces a después.

A mi antigua primavera
ya me vuelvo, ya me voy.
He cantado para siempre,
la esperanza me mandó.
Quien me busque por el tiempo
me hallará en el ruiseñor.

lunes, 4 de agosto de 2025

Los ojos de mi padre


 Mariluz Escribano Pueo 


Los ojos de mi padre


Los ojos de mi padre,

los ojos de mi padre,

mirándome en la patria cereal de los trigos, 

en un tiempo de cunas mecidas por el viento de la guerra, 

mirando cómo crezco

en los abecedarios

y conquisto sonidos primitivos,

balbuceos, palabras necesarias,

porque él me empuja y vuelve,

desde su corazón y sus espigas,

su corazón de tierra y manantiales,

patria de tierra y gritos apagados. 

Mi padre es un silencio

que observa cómo crezco (…)


Cuando llegan los días de septiembre,

láminas del otoño,

las madrugadas frías y estrelladas

detienen sus palabras.

Pero es solo un instante

de sangre y fusiles

porque mi padre vuelve del silencio

y pasea conmigo

el callado silencio de las calles,

y los campos sembrados

y las constelaciones,

y su voz de madera me acompaña,

me mira cómo crezco…


sábado, 12 de julio de 2025

Delgada como cuchilla de tijera

 ¿DE QUÉ ESTÁN HECHAS LAS CHICAS GRANDES? (fragmento)


¡Ahora qué superiores somos!

Miren a la mujer moderna:

delgada como cuchilla de tijera.

Corre todas las mañanas en una cinta,

se mete a gruñir y tironear

en una máquina de pesas y poleas,

con una imagen en mente a la que nunca

se podrá aproximar, un cuerpo de vidrio

rosa que nunca se arruga,

nunca crece, nunca desaparece.

Se sienta a la mesa y cierra los ojos a la comida

con hambre, siempre con hambre:

una mujer hecha de dolor.


Si solamente pudiéramos gustarnos unos a otros en bruto.

Si solamente pudiéramos querernos a nosotras mismas

como queremos a un bebé que nos balbucea en los brazos.

Si no nos programaran y

nos reprogramaran

para necesitar lo que nos venden.

¿Por qué íbamos a querer vivir en una propaganda?

¿Por qué íbamos a querer flagelarnos las blanduras

hasta hacerlas líneas rectas como un cuadro de Mondrian?

¿Por qué nos íbamos a castigar con el desprecio,

como si tener grande el culo

fuera peor que la codicia o la maldad?


¿Cuándo vamos a dejar las mujeres de estar obligadas

a ver nuestros cuerpos como experimentos de ciencias,

como jardines que hay que desmalezar

como perros que hay que domesticar?

¿Cuándo una mujer va a dejar

de estar hecha de dolor?


“Una mujer fuerte es una mujer manos a la obra

Limpiando el pozo negro de la historia”


Marge Piercy



miércoles, 21 de mayo de 2025

Vuelve a mirarte en los ojos que sueles llamar espejos

  Si cuando te despediste 

callé el dolor que padezco 

(ya que no por no sentirle, 

por que tú fueses contento), 

y con aqueste seguro 

ignorando mis tormentos, 

la rienda a la ausencia alargas, 

pensando que no la siento, 

vuelve a mirarte en los ojos 

que sueles llamar espejos, 

y los verás por tu causa 

caudalosas fuentes hechos. 

Vuelve, y verás que las horas 

las llamo siglos eternos; 

los días, eternidades: 

tanto es el dolor que tengo.



María de Zayas y Sotomayor (Desengaños amorosos: Noche uno)

viernes, 16 de mayo de 2025

El tiempo se anula y se multiplica

 

Alicia en el País de las Maravillas. Poema de Ana Hatherly.

 

 

 

ES TARDE, ES TARDE…

 

 

 

I

 

 

 

Aprisa, aprisa,

 

Mis alas, mi traje para soñar

 

¡Quiero partir!

 

Aprisa, aprisa,

 

¡Que muera yo y viva sólo mi existir!

 

 

 

Que me cieguen los ojos,

 

Que me ensordezcan los oídos,

 

¡Quiero partir!

 

Aprisa, aprisa,

 

Destrúyanme este cuerpo,

 

¡Oh, libérenme de mi!

 

 

 

II

 

 

 

En su recorrido interminable

 

En un interminable futuro,

 

El tiempo se anula

 

Y se multiplica.

 

 

 

Entre la saudade

 

Y la ansiedad

 

Escindimos nuestra vida,

 

Entre dos márgenes

 

Y una ilusoria línea de horizonte

 

Nos olvidamos

 

Del origen,

 

Que es la fuente…

 

 

 

III

 

 

 

Mientras haya tiempo por ordenar

 

Dividir y condicionar,

 

Todo es correr,

 

Todo es esperar.

 

 

 

Atrás de ti voy inquieto,

 

Tiempo,

 

Más sé que me detengo

 

Sólo en aquel instante en que termina

 

El principio de donde vengo.

 

 

 

 

 

En la casa de los espejos

 

 

 

PASAR AL OTRO LADO DEL ESPEJO

 

 

 

I

 

 

 

Sobre pasar el frío de sí mismo,

 

Arrancar los ojos definitivamente

 

Y dejar que en las órbitas vacías

 

Se vivifique la luz,

 

Más allá del espejo inmóvil,

 

Sólo espejo…

 

 

 

Es necesario que se pierda la mano y quede sólo el gesto,

 

Que del andar no quede más que el paso

 

Y que de cada voz quede el timbre,

 

Oh, sin palabras, sí,

 

Que sea sólo un canto ya sin música

 

Y todo un solo amor

 

¡Que sólo sea!

 

 

 

II

 

 

 

Continua es mi partida

 

Hacia el regreso.

 

 

 

El espejo que yo cruzo

 

Tiene doble cara,

 

Nunca me indica

 

Qué lado sobrepase.

 

 

 

Si sólo un espejismo

 

En el que se encuentra,

 

No sé si es a él

 

O sólo imagen

 

Que mi ser enfrenta…

 

 

 

III

 

 

 

Dejen que quede el brillo frío

 

Del pensamiento que se interpone,

 

Que el agua y la conciencia

 

No son la misma cosa.

 

 

 

-Que una refleja

 

En la otra se proyecta-

 

 

 

Y la muerte queda en medio

 

Entre lo que está horriblemente más acá

 

Y lo que misteriosamente más allá

 

Se imagina.

 

 

 

 

 

Traducción de Miguel Ángel Flores

 

 

 

 

 

Estos poemas fueron tomados del libro Antología de la Poesía Portuguesa. Contemporánea, publicado por La Cabra Ediciones y CONACULTA en 2010, México D.F. 

 

 

Ana Hatherly (Oporto, 8 de mayo de 1929 – Lisboa, 5 de agosto de 2015) fue una profesora universitaria, poeta, artista visual, ensayista, director de cine, pintora y escritora portuguesa. Es considerada una de las pioneras del movimiento portugués de la poesía y literatura experimental.

 

Hatherly obtuvo el título de filología alemana de la Universidad de Lisboa y el doctorado en estudios hispánicos en la Universidad de Berkeley, y también se formó tanto en cine como en música. Hatherly fue profesora de ciencias humanas y sociales en Universidade Nova de Lisboa, donde fundó el Instituto de Estudios Portugueses de la universidad. Utilizó el cine, las artes visuales y la poesía en su trabajo, que incluía la vanguardia.1

 

En 1958, empezó su carrera literaria con la publicación de su primer colección de poemas Um Ritmo Perdido. Sus libros de poesía son Um Calculador de Improbabilidades (2001), O Pavão Negro (2003), Itinerários (2003) y Fibrilações (2005). Hatherly publicó poesía, ensayos y ficción que han sido traducidos en varios idiomas.34 Posteriormente, se convirtió en profesora emérita y fundadora de la Universidade Nova de Lisboa. Fue jefa de Club PEN portuguesa. Hatherly estuvo interesada en la poesía, lo que la llevó a explorar con éxito los medios visuales del arte, como la pintura y las películas. Ana Hatherly murió en un hospital de Lisboa, el 5 de agosto de 2015, a la edad de 86 años. Su funeral se celebró en la Estrela Basilica de Lisboa y sus restos fueron enterrado en el cementerio Olivais.

 

 

 

Fuente de semblanza: Wikipedia.

 

Fuente fotográfica: Berkeley Library, University of California.

 

 

Miguel Ángel Flores (1948-2018).

Nació en la Ciudad de México el 2 de febrero de 1948 y falleció el 18 de enero de 2018 en su ciudad natal. Ensayista y poeta. Estudió Economía en el IPN. Ha sido profesor en la UAM–A. Colaborador de Casa del Tiempo, Comunidad, Diálogos, El Gallo Ilustrado, La Cultura en México, La Gaceta del FCE, La Vida Literaria, Proceso, Punto de Partida, Revista Universidad de México, y Unomásuno. Becario del CME, 1972. Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1980 por Contrasuberna, poemario que se incluye en la compilación Premio de Poesía Aguascalientes 30 años, 1978-1987, Joaquín Mortiz/Gob. del Edo. de Aguascalientes/INBA, 1997.

 

 

 

Fuente de Semblanza: Coordinación Nacional de Literatura (INBA).

 

Fuente fotográfica: Secretaría de Cultura (México).