martes, 30 de diciembre de 2014

Cómo ser bendita y perezosa


UN POEMA DE MARY OLIVER 
COMPARTIDO EN FEIS POR CLAUDIA MASIN


¿Quién creó el mundo?
¿Quién dio forma al cisne, al oso negro?
¿Quién hizo al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué planeas hacer con tu preciosa, salvaje, única, vida?



MARY OLIVER

lunes, 29 de diciembre de 2014

No volveré a espiar

OLGA VIGLIECA: DOS POEMAS


OCTOBER


Un hombre
una mujer
un niño
No soy
Un hombre
una mujer
un niño
Soy
un costado
de ojos que ven



DUERME


Duerme como en un llanto
despojada del odio
abandonada a su dolor
le besaría los dedos hasta que terminara la mañana
los he besado hasta que terminaron las mañanas
ya no
solamente la miro de reojo
no volveré a tocarla
no volveré a espiar la lucha del aire en sus pulmones
ni el aleteo que juega tras los párpados
dormirá vivirá fuera de mi mirada



(en “La Danza del Ratón” nº 13, abril de 1996.)

Los árboles sangraban

Tres poemas de Klimt y otros poemas



Mi cuerpo, que madura,
yace solo.
Como un barco.
Como el orden
de las estaciones.
Madura como un árbol
de ciruelas:
sin misterio
para las ciruelas.

*

Me extasiaban las gotas de resina
del ciruelo blanco
y del ciruelo negro.
Los árboles sangraban
porque estaban enfermos.
El blanco por ser blanco.
El negro por ser negro.

*

Robando la resina del ciruelo
comprendí
que no se vuelve limpio
de lo bueno.



Carina Sedevich en Klimt y otros poemas (edición en 2015 en Editorial Origami).


Tomado de http://ellenguajedelospunos.blogspot.com.ar/2014/12/carina-sedevich-22-klimt-y-otros-poemas.html

domingo, 28 de diciembre de 2014

Encantada de haberme conocido


SANDRA ISABEL RAGUSA

Herencia
Yo sé
que uno puede
morirse
de no querer
vivir más
si respiro hondo
esa idea
se extiende
sobre mi
como una frazada
mi padre
me la legó
para que la arrastrara
yo la uso
para abrigarme
con ella
***
Enamorada del paisaje
y huyendo
de algo
una llega
a este
lugar
se acomoda
en su aire
tierra agua
y espera
que el perdón
germine
***
Vuelvo
a habitar
mi lugar
mi tiempo
todo
lo que dejaste
libre
en mí
vuelvo
de este
viaje
encantada
de haberme
conocido.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Por qué la manzana hizo despertar a una y dormir a la otra

Rebeca Urbina Balbuena

12/16/2014


POEMAS:
Boceto de Teología

“El arte de hacer dioses”, rezaba el anuncio. Nos dieron
cubos de barro y nos mostraron una carta estelar.
Charles Simic

Nunca me costó creer en Dios porque siempre me gustaron los cuentos. Los paisajes exóticos, los animales en el arca y los nombres antiguos hicieron de la Biblia uno de mis cuentos favoritos.
Mi primera duda de fe:  si la serpiente que le ofreció la manzana a Eva sería la misma bruja que se la dio a Blancanieves muchos años después, cuando ya existían ropas y espejos.
Mi segunda duda fue por qué la manzana hizo despertar a una y dormir a la otra.
También me pregunté cómo pudieron ceder tan fácil ante una manzana, existiendo frutas mucho más ricas como las fresas, los mangos y las chirimoyas.
Una noche le hice estas preguntas a Dios durante mis oraciones antes de dormir.
Él se rió y luego me dijo que era solo un cuento, que yo podía cambiar las frutas, animales y nombres si me provocaba.
Al verme sonreír me hizo un guiño y cerró la ventana con un solo soplido, para que no me resfriara.
Ese día entendí por qué tiene tantos nombres alrededor del mundo. Seguro se los inventaron otros niños como yo.




Fotografía de alcoba familiar

Tres cuerpos. El de mi madre se incorpora algunas noches de invierno, a eso de la una de la mañana. Luego de unas partidas de canasta o telefunken, el cuerpo exige un descanso. El de Minerva, pequeño y escurridizo, sólo salta a mi cama cuando me cree dormida. Durante sus crisis de carencia de afecto, se rasca, araña la tarima o ahoga sus aullidos. El mío, inquieto y trasnochador. Nunca completa las ocho horas de sueño recomendadas; queda más lejos aún de la marca cuando las costumbres de los cuerpos con los que cohabita, logran interrumpir su conteo corporal.
El de mi madre y el mío son cuerpos de filiación carnal, familiar y genealógica, que se reafirmó voluntariamente. Comparten la misma temperatura, el mismo tipo de sangre y, si sé distinguirlo, similar humor. Solemos compartir el sueño desde que tenía seis años, después de la separación tácita de mi padre, las continuas mudanzas y el camarote en casa de mis abuelos; excepto las noches veraniegas, otras fuera de casa y ciertos arranques de rebeldía. Ambas aprendimos a respirar al mismo ritmo, a respetar el lado habitual de la cama, a convivir con el mismo olor. Comprendimos, que ese hilo invisible que nos unía era más resistente de lo que creíamos.
Para mi madre puede significar una cama sin el doloroso espacio vacío. Para mí, cierto deseo tibio de no dormir a solas.
Minerva matiza el cuadro o lo distorsiona: dependemos de su humor o sus signos de falsa preñez. Una noche podemos ser sus amas; otra noche, sus crías. Para ambas situaciones, le favorece nuestro calor. Busca un lugar calientito cercano a nuestros cuerpos, tarda en acomodarse, se acurruca y gruñe, asiente.
Tres cuerpos en mi cama se ven como un cuerpo en mi cama.




Ronroneo
 

Nada me enternece más que observarte desde mi balcón.
Eres un animalito tan curioso.
Puedes caminar en dos patas con destreza
pero te cuesta tanto caer de pie.
Como todo animal de costumbres,
recuerdas el camino de regreso a casa
y cada noche te veo volver.
Más de una vez pude oler tu temor
cuando me miraste directo a los ojos.
Pobrecillo, tan frágil e indefenso.
Tan necesitado de cariño y de calor.
Guardo mis distancias para no asustarte
y cuando quedas dormido abrazando una almohada,
yo salgo a conquistar la noche en los tejados.
Descansa tus ocho horas, hombrecito,
mañana podrás seguirme adorando.

De repente, se desbordó la paz como una coca cola

“De súbito, estalló la guerra. Se abrió como una bomba de azúcar…”
              Marosa di Giorgio

De repente, se desbordó la paz. Brotó como una Coca Cola
agitada a inundar las calles. Primero, creíamos que era navidad;
después, vimos que no había papanoeles en los techos. El aire olía
a pastel recién horneado. Se diluía el smog, negro de vergüenza.
Los cláxones entonaban sinfonías de Tchaikovski. Las billeteras abrían sus guaridas 
a las hojas y a los caracoles. El doctor curaba con un respiro
hondo. Se oían murmullos risueños, suspiros en las esquinas.
Los ojos se hablaban unos a otros. Los pasos no tenían sed.

Pero un dolor de mandíbula se extendió como epidemia, el aire puro
dificultaba la respiración y la calma resultaba incómoda.

A los pocos días, la paz se volvió insoportable. Toda la ciudad
juntó esfuerzos, la desviaron a un hoyo profundo y tapiaron
la salida con extremo cuidado.

De esto ya hace mucho, antes que se vendiera la Coca Cola en plástico.




TOC

-          ¡Gracias!
-          Por nada…
-          Gracias
-          Por nada.
-          ¡Gracias!
-          Por nada…
Padezco de una variable de trastorno obsesivo compulsivo asociada al lenguaje. Pronuncio la palabra gracias alrededor de 500 veces al día. Es un número considerable para una persona de pocas palabras. Esta compulsión podría ser considerada como un simple exceso de cortesía; pero esta tesis se desbarata por la incoherencia de varias de estas repeticiones. Fuera de las ocasiones en que agradezco atinadamente, suelo decir gracias, por ejemplo, al abrir la puerta. También lo hago al ser empujada por alguien caminando con prisa o más de una vez al casi ser atropellada por un auto que avanzó en luz roja. Mis labios están agrietados por morderlos cada vez que reparo en estas repeticiones sin sentido.
Estoy intentando incorporar una técnica de consistencia a estas gracias desubicadas.
            Gracias por nada
                        Gracias por nada
                                   Gracias por nada.




  BIOGRAFÍA: 
Rebeca Urbina Balbuena (Lima, 1983)Administradora de la UPC, con estudios de Literatura en la PUCP. Divide su vida entre su mejor poema, llamado Vicente, sus quehaceres literarios y su trabajo en un banco. Formó parte de talleres de poesía dirigidos por Carmen Ollé, Miguel Ildefonso y Victoria Guerrero. Participó en el Festival Enero en la palabra, en Cusco, en el Festival de poesía de Lima y en diversos recitales de poesía en Lima. Este año obtuvo el Premio Scriptura que otorga la Comisión de escritoras del PEN Internacional del Perú y el Centro Cultural de España, gracias a lo cual fue publicado su primer poemario "Camping en el país de las maravillas", el cual acaba de obtener el Premio Luces del Diario El Comercio en la categoría Poesía.



Es de rosas abriéndose en el agua

LO QUE SIENTO POR TI


Idea Vilariño




Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.

viernes, 19 de diciembre de 2014

La frontera móvil



Publicarán en España una 

antología de poesía 

patagónica


La portada del inminente libro.La portada del inminente libro.
INCLUYE VERSOS DE GRACIELA CROS - 
De Río Negro también participarán Liliana Campazzo y Raúl Artola, ambos vecinos de Viedma. En su prólogo, la coordinadora de la obra valora asimismo los trabajos de Carolyn Riquelme, Eliana Navarro y Marcela Saracho.
Bajo el título “La frontera móvil”, se publicará en España una “antología de poesía contemporánea de la Patagonia argentina”. La iniciativa corrió por cuenta de la poeta española Concha García, quien recaló fugazmente en Bariloche hace aproximadamente un año. Precisamente, integran el compilado versos de Graciela Cros, quien hizo de anfitriona en aquella oportunidad. Entre la española y la vecina de Melipal existen vínculos que reconocen larga data y periódicamente se expresan en viajes en uno y otro sentido.
Además, forman parte de la publicación otros notables de las letras regionales, algunos de los cuales estuvieron recientemente en Bariloche, como Jorge Spíndola, Bruno di Benedetto o Raúl Artola. Consciente de la arbitrariedad, explica García en el prólogo que “la selección, como toda antología, es fruto de una elección personal que no obedece a criterios regionales, como ya he dicho, sino poéticos. Son dieciséis poetas que residen y trabajan en distintas provincias: Niní Bernardello, Julio Leite y Anahí Lazzaroni de Tierra del Fuego; Ricardo Costa, Raúl Mansilla, Macky Corbalán, Gerardo Burton, de Neuquén; Jorge Spíndola, Ariel Williams y Bruno di Benedetto de la provincia de Chubut en la costa Atlántica, Cristian Aliaga de la zona chubutense de los Andes; Juan Carlos Moisés del valle al sur de Chubut; Graciela Cros, en Bariloche, provincia de Río Negro y Liliana Campazzo y Raúl Orlando Artola, de Viedma, al otro extremo de la provincia de Río Negro. Liliana Ancalao, de Comodoro Rivadavia, ciudad petrolera junto al Atlántico. Su origen mapuche se remonta al tiempo en que sus bisabuelos iban y venían a través de la cordillera y no se habían impuesto los límites estatales de Chile y Argentina”, destaca la autora de la antología.
En efecto, unos párrafos más arriba explica García que seleccionó “a poetas nacidos o residentes en la Patagonia, eligiendo aquellos y aquellas que nacieron a partir de los años cuarenta y hasta los años sesenta para acotar, de alguna manera, la selección. Esta antología es un recorrido posible por la geografía imaginaria de un territorio y de una lengua múltiple”.
Es que la española sabe que “hay mucha poesía joven de un valor inestimable, poetas como Sebastián González, Bárbara Visnevetsky, Griselda Fanese, Eliana Navarro, Carolyn Riquelme, Soledad Daveis, Carlos Blasco, Valeria Resenite. Espero que en un futuro no muy lejano podamos darla también a conocer. Soy consciente además de que me dejo otros poetas como Aldo Novelli, Mariela Lupi, Marcela Saracho, Silvia Iglesias o Andrés Cursaro, poetas excelentes que por razones de espacio no he podido en esta ocasión incluir”. Por las dudas, recordemos que Eliana Navarro, Carolyn Riquelme y Marcela Saracho también son vecinas de Bariloche.
Ideas certeras
La poeta española tiene varias ideas certeras sobre la Patagonia y sobre esta ciudad. “Graciela Cros, otra de las poetas de referencia, me comentaba que la Patagonia es una metáfora. Ella misma se radicó en Bariloche, provincia de Río Negro, en 1971, huyendo de Buenos Aires para poner distancia frente a los efectos dictatoriales del gobierno militar de Juan Carlos Onganía y el terror sembrado por la Triple A. La metáfora de esa belleza exportable se da de bruces con quienes habitan y trabajan en la zona de los grandes lagos de Bariloche: paisajes de ensueño, pistas para esquiar, restaurantes de lujo y hostelerías selectas, forman paraísos ajenos a la mayoría de los habitantes de la zona. Más que una metáfora es un espejismo que se abre a la realidad cuando de tanto en tanto logran reunirse en los escasos encuentros de poetas que se organizan interrumpidamente desde el año 1978”, asevera, entre otras afirmaciones.
Con razón, afirma García que “cada poeta es una voz que recorre la experiencia propia y aunque la obra se escriba siempre en solitario, nada es más cierto que necesita de su expansión para su visibilidad. El resultado de una lectura atenta de varios autores que comparten un mismo territorio suele ser el objetivo de una antología. Como dice Juan Carlos Moisés: ‘Se puede empezar con una hoja en blanco y que metafóricamente la Patagonia sea esa hoja en blanco, ese espacio nuevo donde todo puede escribirse’.
Precisamente porque todavía no se ha institucionalizado la cultura no hay tendencias dominantes, ni lecturas canónicas que debiliten o confundan la independencia del poeta. Estoy de acuerdo en la afirmación de Gerardo Burton: ‘Aquí existe una sociedad plural que no respeta las aristocracias de cuna, de fortuna ni de historia, ni las tolera. Es una sociedad plebeya (...) Neuquén carece de un cuerpo de requisitos, no hay un canon consagratorio y eso devuelve a la voluntad la posibilidad de generar y definir qué es el talento”.
Una contribución insoslayable a la letras de la Patagonia que paradójicamente, los lectores patagónicos de poesía deberíamos importar para adentrarnos en sus páginas… La publicación corrió por cuenta de Ediciones Carena y si bien los libros ya están listos, como la catalogación se dató en 2015 todavía faltan unos pocos días para que comience la distribución. A M
Los poetas son viajeros
Confiesa Concha García, la autora de la antología “La frontera móvil”, que todos los poetas son viajeros. “En mis viajes he tomado mate con casi todos (los integrantes de la antología), me he querido quedar a vivir y en la medida de lo posible así lo hice por cortos períodos de tiempo. He viajado en varias ocasiones a la Patagonia y siempre siento que quiero regresar, atraída, entre otras muchas cosas, por los paisajes bellísimos y desoladores. Resulta prácticamente imposible hacerse una idea global de un territorio tan distinto y sin embargo con tan buenos poetas y escritores”.
Añade que “todos somos viajeros. Pienso en Graciela Cros viajando de Bariloche a Brasil; en Jorge Spíndola, viajando desde el sur argentino al chileno, donde ahora reside; en Raúl Artola viajando desde su Buenos Aires al sur, empujado por circunstancias políticas; en Cristian Aliaga, viajando desde la cordillera de los Andes a Europa, lo recuerdo en nuestros encuentros en la cafetería del Reina Sofía en Madrid; en Liliana Ancalao, en sus viajes a las comunidades del interior de la región para participar en las ceremonias del pueblo mapuche”, entre otros periplos.

http://www.elcordillerano.com.ar/index.php/cultura/item/21507-publicaran-en-espana-una-antologia-de-poesia-patagonica

jueves, 18 de diciembre de 2014

En un inmenso cráter con gavilanes, buitres y otras calificadas bestias de rapiña

ANTOLOGÍA POÉTICA

Graciela Cros




“Ciudad / Náufragos”

A esta ciudad con un puerto sin muelles llegan cientos de náufragos
agotados por temporales de incredulidad y falta de confianza.
Largos días en el mar han vuelto azules sus ojos y si se les pregunta
ellos niegan con fervor esa condición. No quieren admitir señales del pasado.
Buscan aquí lo que no hallaron en el Norte pero éste tampoco es el Sur
ni el Este ni el Oeste. Y aunque ellos lo saben prefieren mantener una ilusión.
Hay piratas y mercaderes. Esclavos y terratenientes. Cerdos y peces.
Nada es igual y todo se parece. De sucesivos naufragios han aprendido
y con un banco en la plaza y algo para leer suelen sentirse bien.

“Visita guiada al cráter”

En el Alto hay un volcán caliente que ofrece a los curiosos (viajeros y locales)
una experiencia única en el nuevo turismo de aventura: pelear la sobrevida
en un inmenso cráter con gavilanes, buitres y otras calificadas bestias de rapiña.
Se organizan visitas a este exclusivo centro este circo romano este lugar desesperado
por ahora bajo control.

de Flor azteca, 1991



“Geishas”

I

¿Cuándo llegaremos a Hollywood?
interroga la geisha imprudente
y se estremece el raso de su traje.

¿Acaso buscas revolotear de hadas,
lloviznar de magnolias, ser feliz para siempre
como quieren los niños?
No es así, le digo, no lo creas.
Esa colina no existe.
Aquí sólo hay arena.

Abre tu corazón como abanico y siéntate
a celebrar los brotes del desierto.
No hay otra cosa.
La luz
y estas maripositas en el viento.


VIII

Tiembla su corazón de pájaro
detrás de la brillante vestidura.
¿Cuán importante es?
pregunto a la geisha amenazada.
Esa puerta cerró.
El hombre, al otro lado, no te oye.
El hombre, al otro lado, tiene la llave
que anhelas.
¿Cuán importante es?
No te detengas frente a una puerta clausurada.
Aprende a confiar en la zozobra del propio movimiento.
No es él, al otro lado, no lo es.
Es tu temblor el que amenaza.

de La escena imperfecta, 1996



Siete ángeles españoles

X

Sin embargo
no sé
si lo conozco
suficiente
Él
se empeña
en mostrar
uno
que sospecho
no es
para el resto
─digamos
lo que está afuera del jardín
y la casa─
donde yo
no soy
la que es
para el resto


como Virginia Wolf cuando admite: “Amar la convierte a una en un ser solitario” de “Siete ángeles españoles” en Urca, 1999




Urca*

-ch-

El silencio, tormenta del pasado, botín de incertidumbre,
expande su contorno al revés de la lluvia que
en Urca
se retrae
Ni sonar de teléfono ni puño que a la puerta golpee
ni carta con vistosas estampillas de una ciudad al sur
Curiosa caja china de mudez mercenaria:
con ojos de muaré alguien vigila
y en el silencio oculta
lo robado
En su destierro
el niño se busca en el cristal y nada advierte
La sed lo lleva al agua real
LA SANTA LECHE ANHELA


-e-

Alcione Clara Milton Caetano Chico María Ney
Cometas de materia luminosa
Terciopelo de Río
Suavidades en la estrellada noche
donde rueda
la falsa biografía del cautivo
Y el mar
el mar con su corona única
para sobrevivir al simulacro
en los Jardines de Urca
de Urca, 1999 *Barrio de Río de Janeiro


Diálogo con el celta
“Oficio”

De su padre había aprendido
A distinguir el fuego y la ceniza

De mí
No sé qué
Aprendía

Yo escribía versos
Azar que a algunos pocos
Convierte en poetas

Él me animaba indulgente, afable:

A escribir, a escribir, eso me gusta.

de “Diálogo con el Celta”, en Urca, 1999



Cordelia en Guatemala

“Se habla de las palabras”

Quiso Cordelia dejar de ser una

EXTRANJERA

Fumó en K’iché’, en kaq’chikel, en
tz’utuhil, en mam, en 21 lenguas
cantarinas:

─Todavía no digo la palabra que es mía

Fumó la hija fiel
La perla sentimental
La malquerida del Rey Lear

Fumó para saber:
─También anhelo una palabra predilecta
pero sin patria

¿Cómo he de tenerla?

Fumó para saber:

─También yo quiero mi cayuco, como el Viejo
Noé, como mi amado Cara de Caballo

Fundacional tenía el ánima y quiso
aprovecharlo

Cruzó portales perfumados, vereditas alegres
Atravesó las milpas, los manglares
Comió higos silvestres, aguacates y mangos
Sol de Panajachel, rogó Cordelia, Luna de Sololá
Brisa de Chuchumatán

Vengan conmigo a bordo del Pequod
he fabricado

MI ARTEFACTO

Como el V iejo Noé, como mi amado Cara de
Caballo, ahora tengo mi cayuco:

¡VENGAN A BORDO, HICE TRAER EL
CLAVICORDIO!

ENTERRÉ A MI PADRE
(Le han puesto un número, es el 1160)

NO TENGO PATRIA

OLVIDÉ LA INFANCIA

La muerte me visita porque soy

EXTRANJERA

Porque aún

NO DIGO

MI PALABRA


Aquí
Donde no soy quien era
No soy más que un nombre, un sonido

ESCUCHEN

SUENA ASÍ:

COR – DE – LIA

Aquí
Donde no soy quien era
No soy más que una idea, un concepto

ESCUCHEN

SUENA ASÍ:

COR – DE – LIA

De este más allá en el que soy

LA EXTRANJERA

Debo hacer mi más acá

Reunir astillas, briznas de Cordelia

¿ESTO ME HA SIDO DADO
O
SOY YO QUIEN LO CREA?


de Cordelia en Guatemala, 2001




“Aves”

7

Soy una dama asimétrica
que paga con dolor
la sumisión de sus vértebras

Soy una Garza Blanca una Bandurria Mora
una Cachaña en bandada que vuela cara al viento

Hablo en dialecto sudaqués
y la gente me encuentra pintoresca

Soy monolingüe sudaca argentino-patagónica mapuche

En otra vida fui consejera espiritual
luchadora en fango gimnasta olímpica
gata de casa de escritor mujer africana lapidada

En ésta
soy lenta
como semilla da bambú

Los impacientes no me soportan

Ignoro si sembré lo que esperaba cosechar
Ignoro si pretendo cosechar lo que nunca sembré

Soy un personaje de Ficción que escribe una novela
en la que hay un personaje de Ficción que escribe una novela
y así hasta aburrir

Si me lo pide el editor
agrego o quito
un Capítulo

Éste es mi sino.

de Libro de Boock, 2004



“La parte más negra”

Un día aparece y uno siente que todo terminó.
Se pudo fingir hasta ese momento pero ya no podrá hacerlo
ni por un segundo más.
No es una mancha que se expande.
Un gas que asfixia.
Es una sensación de luz cortada.
No quedan huellas.
Uno no sabe quién es ni dónde está.
Te arrancan los ojos, te cortan la lengua, te tapan los oídos, te despellejan vivo.
No hay referencias en ese vacío.
Al rato, como si alguien encendiera la luz,
la parte más negra se esconde, es decir, adelgaza
tanto como para hacernos creer
que desapareció.
Los que estamos en el ajo
sabemos que esto no ocurre.
Una vez que se presenta nunca más deja de hacerlo.
Esto pasa de vez en cuando, por eso vuelven a aumentarme la dosis.
Si no, la parte más negra se descuelga como arañita laboriosa
y eso, aquí, es difícil de llevar.


Inédito, 2005



Tomado de http://bellezabellezaenteramadrequetesacudes.blogspot.com.ar/2007/03/graciela-cros-algo-se-quiebra-se-diluye.html