viernes, 9 de octubre de 2020

Distinguir la necesidad del deseo

 

8 h
 
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Louise Glück obtuvo el Premio Nobel.
Una poesía amorosa, introspectiva, exploratoria, melancólica y despiadada con el ser humano que la constituye.
Dejo dos poemas, gracias a la maravillosa traducción del amigo Ezequiel Zaidenwerg, que todo lo mejora.
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OLMOS
Me pasé todo el día intentando distinguir
la necesidad del deseo. Ahora, a oscuras,
siento sólo una amarga tristeza por nosotros,
los que construimos cosas con madera,
los que la cepillamos, porque me puse a mirar
con atención estos olmos,
y advertí que el proceso que da origen
a este árbol que se retuerce inmóvil
es una tortura, y entendí
que no produce más que formas retorcidas.
....
EL ESPEJO
Viéndote en el espejo me pregunto
cómo será ser tan hermoso
y por qué en vez de quererte
te cortás, afeitándote
como un ciego. Creo que dejás
que te mire para poder encarnizarte con vos mismo
aún más, urgido de mostrarme
cómo te lijás la piel con saña y sin dudar,
hasta que yo te vea como sos:
un hombre ensangrentado, no
el reflejo de mi deseo.

Pero te has ido para siempre como en las novelas rusas

 Premio Nobel de Literatura a Louise Glück ♡

Debería herirse
solamente a algo que se le pudiera dar
el corazón entero.
*
En una época,
sólo la certeza me daba
alegría. Imagínense…
la certeza, una cosa muerta.
*
Hace mucho tiempo, fui herida.
Aprendí
a existir, como reacción,
desconectada
del mundo: te diré
qué quería yo ser:
un artilugio capaz de escuchar.
Inerte no: inmóvil.
Un trozo de madera. Una piedra.
*
Y si cuando escribí sólo usé unas pocas palabras
fue porque el tiempo siempre me pareció corto,
como si pudieran arrancármelo
en cualquier momento.
*
Las canciones han cambiado: lo impronunciable
ha entrado en ellas.
*
Tú que no recuerdas
el paso de otro mundo, te digo
podría volver a hablar: lo que vuelve
del olvido vuelve
para encontrar una voz.
*
Intento hacer que vuelvas,
ésa es la razón
de mi escritura.
Pero te has ido para siempre
como en las novelas rusas,
diciendo unas cuantas palabras
que ya no recuerdo.
Qué voluptuoso es el mundo,
lleno de cosas que no me pertenecen.
*
Mi madre ha visto la muerte: por eso no habla nunca
de la integridad del alma. Ha sostenido en brazos
a un bebé, a un viejo, mientras la oscuridad los envolvía,
solidificándose, hasta convertirse en tierra.
El alma es como el resto de las cosas materiales:
¿por qué tendría que mantenerse intacta, fiel a su forma,
si puede ser libre?

Que se apaguen las estrellas

 

Nurit Kasztelan
 se siente festiva con 
María Lucía Puppo
.

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Hace mucho tiempo, más de 8 años, yo traducía.
Durante 2 años nos juntamos con
María Lucía Puppo
a traducir Meadowlands de Glück.
Terminamos el libro, escribimos un prólogo donde también tomamos cosas de Proof and Theories, su libro de ensayos y hablamos con su agente para editar acá su libro. Conseguimos incluso una editorial interesada y dispuesta a pagar derechos. Recuerdo que le tuvimos que mandar por correo las versiones de los poemas porque por esa época Gluck no usaba mail así que fueron con una carta. Estaba todo listo para que salieran pero no nos dieron los derechos, los tenía Pretextos, y aunque insistimos que ese título allá por el 2012 aún no existía y qué Pretextos no tenía tanta circulación en la Argentina no nos dejaron.
Barajamos muchas posibilidades, pero sin autorización no quisimos hacer nada, así que quedó encarpetado en nuestras computadoras .
Hoy, la gran maestra de la poesía Louise Gluck ganó un premio Nobel y creo hay pocas personas se lo merecen tanto como ella . Ojalá acá se pueda leer más después de esto
Acá uno solo de los poemas, creo que mi preferido
Noche sin luna
Una señora llora ante una ventana oscura.
¿Debemos decir qué es? ¿No podemos decir simplemente
un asunto personal? Apenas comienza el verano;
al lado los Lights están practicando música klezmer.
Una buena noche: el clarinete está afinado.
En cuanto a la señora –va a esperar eternamente;
no tiene sentido seguir mirando.
Después de un rato, la luz de calle se apaga.
¿Pero esperar eternamente
es siempre la respuesta? Nada
es siempre la respuesta; la respuesta
depende de la historia.
Qué error querer
claridad por sobre todas las cosas. ¿Qué es
una sola noche, especialmente
una noche como ésta, ahora tan cerca del final?
Por otro lado, podría pasar cualquier cosa,
toda la alegría del mundo, que se apaguen las estrellas,
que la luz de calle se convierta en una parada de autobús.
Louise Glück

Tengo acné y un pene pequeño

 No soy un hombre

“No soy un hombre, no puedo ganarme la vida, comprar cosas nuevas
para mi familia.
Tengo acné y un pene pequeño.
No soy un hombre. No me gustan el fútbol, el boxeo, los autos.
Me gusta expresar mis sentimientos. M e gusta incluso colocar un brazo
alrededor del hombro de mi amigo.
No soy un hombre. No interpretaré el papel reservado para mí- el papel
creado por Madison Avenue, Playboy, Hollywood y Oliver Cromwell.
La televisión no dicta mi comportamiento.
No soy un hombre. Una vez cuando disparé a una ardilla juré que no
volvería a matar. Dejé de comer carne. Ver sangre me da náuseas.
Me gustan las flores.
No soy un hombre. Fui a la cárcel por resistirme a ser reclutado. No
peleo cuando los hombres de verdad me pegan y me llaman marica.
Me desagrada la violencia.
No soy un hombre. Nunca violé a una mujer. No odio a los negros. No
me emociono cuando ondea la bandera. No pienso que debo amar
América o abandonarla. Pienso que me tengo que reír de ella.
No soy un hombre. Lloro cuando me siento infeliz.
No soy un hombre. No me creo superior a las mujeres.
No soy un hombre. No uso suspensorios.
No soy un hombre. Escribo poesía.
No soy un hombre. Medito sobre la paz y el amor.
No soy un hombre. No quiero destruirte.”




Harold Norse, poeta BEAT, 1916-2009.. Poema tomado de POESÍA BEAT, antología.
Traducción de Mariano Rolando Andrade

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Ella exige gravedad para mi peso

 


Puentes



Claudina Domingo

 
 
All she asks is the strength to hold me.
Ian Curtis

Para Juan Domingo



ella exige gravedad para mi peso (me tiende un puente
para engañarla)   escaleras (el ansia en los huecos)
(puente peatonal) subir pensando en no bajar   traiciona
la belleza o el espejismo     duda ¿reconciliación?
(amenaza) ¿la velocidad o el pavimento?     (el cielo) una
sábana sucia hecha bulto en occidente   releo mis
palabras (quiero unas que sean sólo para mí)   trepida
(fluye) un río de colores breves silbidos (saetas)

(yo soy) el que desconoce la fórmula

spacio aéreo       (tras una señal de Viaducto) la ciudad no
es de los peatones    edificios autos y puentes (ciudad
dueña de sí misma)     embriagada de velocidad y altura
combada en el cielo blanco     (tras la lluvia) caminar
observado por sus ojos estrellados (piedras o puños en las
ventanas)    cobijado o amenazado por la ruina o la
gloria del concreto (fluir de coches)

(es un juego de niños) sin futuro
recuerdo de un río (por eso el verde sobre la piedra)
el puente las catenarias los túneles (sólo faltan unas
patas esbeltas y alas)    desprenderse (al revés)
decir “la gravedad y yo tenemos un trato”     fuelles
(levanta como llantas las patas)    hilvana (ahí cuando no
crees en nada) la sorpresa (si has contemplado enhiesto en
la intoxicación el vuelo)

ella exige gravedad para mi peso (me presta
un puente para engañarla)

de asbesto o de mugre (el cielo)   (en un rincón azul)
unas nubes blancas como el papel de mi cuaderno
recuerdan “que hay un cielo”     desde aquí (no existe la
banqueta)   (del otro lado) azoteas ventanas anuncios
el barullo de las nubes inflamadas      (hacia abajo) vértigo
(hacia arriba) el vertical enclaustrado de los edificios       la
bóveda feliz (su inmensidad)

(el cielo no es un lugar aparente ¿será una realidad?)

zanates (bancas tranquilas)    leer un libro      columpios
rojos (amarillos) subeybajas ¿cuánto es un lila más dos
azules?     intentar unas dominadas    masticaciones de
césped (podadoras)     una rueda que gira (adrenalina en
el canto de la herrumbre)      eucaliptos junio     el
verano (¿desciende o asciende?)

(el dogma de tabique de oriente) sus cielos grises
disipados en el aire     abrir (como los ojos) el asombro de
un niño sentado afuera del metro Hangares
(disminuir) la velocidad con que se conduce esta línea
“cambio de motor”   casi se detiene en el aire o detiene
al cielo    (prende las luces)    destella hacia abajo
(claro ademán de reencuentro)   abultado su vientre
mamífero de torpe ráfaga que zumba      “lleva en la panza
la caja negra” (por si se estrella)      (otro avión) y otro
(con destreza y codicia) abrirse paso entre la ansiedad
(ansioso)
(y brillante de débil materia) exigir un poco de cielo

(izquierda) y derecha     el vértigo (saeta)    la
trepidación insistente (incesante)    bájate
mejor tírate “abre las alas” (como tijeras)     el sol les
da en los párpados (parabrisas) moscardones de teflón
“si no te subes” no puedes saber cómo es    geranios ¿o
malvones? (blancos rosas lilas)    un payaso que traga
fuego (en el semáforo)     la plenitud del estío (su llama
ensalivada) en los bultos probables de las nubes

el cielo (esa cosa sucia bañada en almíbar)

ficus (puente)    para engañarla (para vencerla)
primero la curva (parábola de altura media)     (¿de dónde
salen?) “de las sábanas revueltas de occidente”     (luego)
un parpadeo de cíclope    (corrige el ala derecha) prepara
como patas las llantas   se enciende en cruz sobre
calzada de la Viga    vértigo abajo (arriba y hacia el
frente)      delfines (no zumban) roncan cansados

ella exige gravedad para mi peso (me acerca un puente)



Claudina Domingo (Ciudad de México, 1982). Ha publicado los libros de poesía Miel en ciernes (Praxis, 2005) y Tránsito (FETA, 2011). Ha colaborado con El Financiero y con el suplemento Laberinto del periódico Milenio. Obtuvo la beca de Jóvenes Creadores del Fonca durante el periodo 2007-2008, y su obra fue incluida en la antología 20 años de poesía. Jóvenes Creadores del Fonca (Conaculta, 2010).