lunes, 3 de abril de 2023

Multiplicaba las plantas como levadura

 una tarde entera me llevó

sacarlos de sus macetas negras
y trasladarlos a unas más grandes y robustas
no podía diferenciar cuál era cuál ¿cuánto tardamos
en entrar en relación? pedí ayuda
para entender sus hojas
los veía blandos, desconcertados
en el invernadero del campo, mamá
multiplicaba las plantas como levadura
entendía la temperatura necesaria de la tierra
los mensajes en el color de sus hojas
curaba con paciencia la embichada, se movía
en esa fauna natural como si fuese una más
como si oyera el lenguaje silencioso de las plantas
nosotros la seguíamos, entusiastas
cortabamos envases para alojar a las que vendrán
porque siempre vendrían más
ella, sumergida en ese mundo desaparecía
entre la tierra, el sustrato y el compost
en ese ciclo tibio de crianzas, guías y despedidas
no parecía frustrarse con los finales
acariciaba la muerte con sus rulos espumosos
exultantes entre la luz de esa nave bajo tierra
que destellaba entre sus plásticos, el agua
y los nuevos tallos, entrar ahí
era traspasar al portal de la humedad
donde otro orden marcaba el pulso, salíamos
cuando la tarde caía, agotados, con las uñas
cubiertas de barro, rosados, hambrientos y en pleno
estado de conmoción, habíamos sido
parte del proceso del mundo; las lombrices
nuestras amigas y creamos hogares
para que semillas despierten
cada tanto volvíamos a visitar
y cosechábamos novedades
algunas habían resistido la helada y otras
habían caído en el campo de la batalla
nos entristecíamos pero mamá decía
que es parte de la vida y siempre algo
se va perder para que otro brote tenga espacio
como ella era la diosa de ese reino, sus palabras
nos calmaban y olvidábamos pronto las heridas
ahora veo los doce plantines
intentando ser algo en la altura
sobre pilas de cemento, en un espacio
expatriado, desconocido y una mujer
que los mira desde la ventana por la noche
y los saluda, como la niña que volvía cada tanto
a ver sus crianzas en el invernadero del campo y sé
que algunas van a caer y otras
cargaran mas fuerzas para desplegar
sus hojas, y eso también es escuchar
el murmullo de las plantas





*
(Río Cuarto -zona rural-, Córdoba, Argentina, 1985)
Reside en Buenos Aires

sábado, 1 de abril de 2023

Corríamos desnudas por los caminitos del campo

 Corríamos desnudas

por los caminitos del campo, nuestros cuerpos
se rozaban blandos y el viento
se abría para que corramos livianas.
El mundo era algo abstracto que cada cierto tiempo
aparecía en las conversaciones de los grandes
sin embargo nuestro universo
estaba delimitado por ese horizonte naranja y verde
que une lo sólido con lo infinito.
Nos encantaba que el aire fresco
entrara en nosotras y cada tanto
cayéramos rodando sobre el pasto como bichos bolitas
éramos chicas y los eucaliptus parecían
dinosaurios que nos miraban desde el cielo.
Mamá decía que no podíamos
correr así en el bajo, donde vivían los muchachos
pero nosotras salíamos de la mano
despojadas y mullidas a descubrir caminos.
Ahora sueño con hombres que me corren
desnudos por el campo con el sexo pendulando
unos me gritan cosas al oído
mi sangre se dispara y los músculos
hierven para huir. Corro tan rápido que no alcanzo
a rozar el suelo y el corazón
palpita delante
como si se hubiera disparado primero.





*
Lucía Lubarsky
(Río Cuarto -zona rural-, Córdoba, Argentina, 1985)
Reside en Buenos Aires
de La distancia habitable, Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2019

jueves, 23 de marzo de 2023

Las sombras que la vida destinó a Juan

 

Niní Bernardello. Cosquín, Córdoba 1940. Poeta y artista visual. Ha editado “Espejos de papel”, Sirirí, Buenos Aires 1980 - reeditado en 1994 por Nusud -; “Malfario”, Ultimo Reino, Buenos Aires, 1985; “Copia y transformaciones”, Tierra Firme, Buenos Aires 1990. “Puente aéreo”, Tierra Firme, Buenos Aires, 2001. “Salmos y azahares”, Ediciones Argos, Córdoba, 2005. La Universidad San Juan Bosco de Comodoro Rivadavia editó su antología: “Cantando en la casa del viento. Poetas de Tierra del Fuego”. Ha participado en diversas antologías tales como: “Mujeres poetas de Córdoba 1960-1990”, Córdoba, 1994; “Abrazo austral”, Buenos Aires, 2000; “Poetas Argentinas 1940-1969”, Buenos Aires, 2006; “Antología de la Poesía Patagónica, Málaga-España” 2006, entre otras. Como artista visual ha realizado exposiciones en todo el territorio argentino en muestras colectivas e individuales. Reside en Río Grande, Tierra del Fuego, desde 1981.

Niní Bernardello
/ Medusa y otros poemas

 

Medusa

Junto a la cama descansa
la cabeza misteriosa de
cabellos ensangrentados
en un aceite de serpientes
legendarias, vivas, móviles
Origen de un horror que está
en nosotros devorándonos.

 

de Natal

La historia me toca
con su dedo de ceniza
y soy signo, símbolo
cifra que vuela
y se desvela
Por siempre, me digo, será
griega la voz que reza
que imprime en el aire
un dolor de siglos
y aún persiste
en la caída del sol
en la sangre del cielo
Encerrada en el cristal
del hielo mi corazón sueña
se quiebra como un sacramento
ofrecido a esta tierra baldía
plena de lágrimas
de sangre y cenizas
que el pasado trae y revela
como si fuera un último mensaje


…

 

Un marco de plástico verde
con relieve dorado guarda un retrato
de historia forzosa. Veo la casa envuelta
en hule gastado con flores adversas
y azúcar derramado a los pies de todos.
Aquellas botas claras de descarne
emergiendo como un relámpago loco
en medio de la habitación.
La copa de vino santo rebalsa sobre cenizas
y chisporrotea el rescoldo.
La cola de un pavo real tejido
mira con mil ojos la escena.
Estoy en un lugar argentino, de piedra,
de aguas, de trinos. Espacio calado
sobre el cielo, vacío sobre vacío.
Cruz y flecha
torcido pie, dedos desnudos.
Estrella de plata sonando en la noche
su espuela

duele

 

de Agua florida

 

Tres para Moreira

1


Pulsionó la boca bicolor
y soltó una arremetida
mujiente con brillos
de plata repujada.
Polvillo de pulpería
depositado entre las manos.
La garganta con caña
se afina, dijo Moreira
y su boca contuvo
largo rato el trago
calentándolo.
Mirálo ahora
junto a Navarro
cuando echa adentro
de su boca
ese buche cálido
de varón a varón
estremecidamente
volcado
bajo las estrellas.


2


¿Qué me viene de vos, Moreira?
Altivo en tu chiripá negro
barba como de seda suave
Crece en mi tu imagen
destituida por el orden
Viene de tu criba
pudorosa y de esa daga
de madera pintada
Primor de circo pobre
Desmadrado perfil
sube a mí usurpando
un beso de pasión
apasionado
en real prenda de amor
dado
Te vi Moreira
y no me callo


...


Se fue Moreira al claustro
de las estrellas. Dejó su pasión
en una pared encalada y ajena.
Hubiera querido entender
de golpe, su misterio. Me digo:
es la vida nuestra de compadres
peones y capataces entreverados
a gritos, oliendo a tabaco negro
y alcohol barato. Pienso porqué
a la suerte se le antojó siempre
sangrar de este lado de la vida.
Morir, morirnos sin chistar
mirando el cielo o al suelo.

 

Sombras

Las sombras que la vida destinó a Juan
eran tuyas y mías y tuyas. Vuelve el dedo
cósmico a señalarte frío, distante. Apenas
tocado, caés tembloroso de tu bicicleta,
del caballo, de tu rincón. Sin más una voz
pregunta: ¿soy yo el mismo ahora, ahorita
regresando de una cuna sin tiempo?




Tomado de https://www.tuertorey.com.ar/php/autores.php?idAutor=30


martes, 21 de marzo de 2023

La caída es alivio

May Sarton



 Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir

sus hojas, tan naturalmente, una por una;
si puedo llegar a saber lo que ellos saben,
que la caída es alivio, es consumación,
entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
no perturbaría los grandes cielos lúcidos,
este otoño extrañísimo, dulce y severo.
Si puedo soportar lo oscuro con los ojos abiertos
y llamarlo estacional, no áspero o extraño
(porque también el amor necesita un tiempo de descanso),
y como un árbol estarme quieta ante los cambios,
perder lo que se pierda para guardar lo que se pueda,
la extraña raíz todavía viva bajo la nieve,
el amor resistirá -si puedo dejarte ir.



🍁🪺 Un soneto de otoño, May Sarton, versión de Diana Bellessi

Como las sordas sacudidas de un volcán


Erótica


Cristina Peri Rossi



Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo la tierra
y sonámbulo todavía
//.
Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento
Ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces
//.
Tu placer
lentamente asciende
envuelto en el vaho del magma primigenio
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.
//.
Tu placer, animal escaso.

Un órgano de pupilas abiertas





 

jueves, 23 de febrero de 2023

Llevate los monstruos dejame los míos

 


A mis años

me dan flojera los celos,
me da sueño la obsesión;
“Me dan risa las frases
de superación personal
disfrazadas de poesía".
Pienso para hacer ejercicio;
puedo tomar tres cervezas,
enviarte un whatsapp
y esperarte en el hotel
más cercano,
sin atarnos,
sin herirnos.
Dividir la cuenta
o pagarla yo,
el dinero es un mal necesario;
levantarme temprano
para trabajar a gusto en el día.
A mis años,
prefiero una comida en solitario
que un gran menú
de peleas innecesarias,
si de todas formas
todo se termina.
A mis años
el sexo es el mejor pretexto
para decirte
no te vayas,
no te quedes,
llevate tus monstruos
déjame los míos.
A mis años,
sólo leer tiene gracia,
sólo esas pequeñas cosas
que no me lastiman valen la pena.
A mis años
mi mundo
ya no mendiga amor.



Vogard Pastelin Taboada



Puede ser una imagen en blanco y negro de una persona

sábado, 18 de febrero de 2023

Ahora en mi cadera un óvalo negro-y-azul se ha vuelto azulvioleta

 

QUIERO POEMAS ÚTILES - SHARON OLDS

Sharon Olds tiene el apellido equivocado*. A sus 70 años, puede verse en Olds a una mujer joven - en su largo pelo lacio, en su voz suave. Incluso en su collar de perlas, que pareciera expandirse. Hay elasticidad -y algo de transformación continua- en su escritura. Es una de las más queridas poetas norteamericanas – sus lecturas atraen a un público enorme- pero todavía es poco reconocida en su país. En los EEUU, ganó el San Francisco Poetry Centre award, el Lamont poetry y el National Book Critics Circle award. Y ha ganado, y casi con seguridad, ganará por segunda vez, el premio TS Eliot con Stag´s Leap, el poemario más importante de su obra*1.


Es una poeta que siempre ha escrito sobre su vida y nunca reprimió los detalles más íntimos pero cuando, a los 55 años, su matrimonio terminó, les prometió a sus hijos ya adultos que no iba a publicar nada acerca del divorcio, al menos hasta que pasasen 10 años. Ya era “suficientemente malo para ellos tener una poeta en la casa” (una frase encantadora, como si un poeta fuera una mascota inconveniente), como para robarles el tiempo que necesitaban para adaptarse a una crisis que también los afectaba.


Pasaron 15 años hasta que Stag´s Leap fue publicado. Supo que debía publicar cuando se dio cuenta de que estaba escribiendo una despedida –un último poema. El poemario es una extraordinaria reflexión acerca de lo que significa perder a tu otra mitad y va siguiendo el gradual cambio de perspectiva que esto supone. Pero lo que tienen en común los poemas es que son amables. Olds irrumpe, ardiente, como en un sueño, inequívocamente norteamericana, y dice: “En la vida, queremos ser amables. Siempre. Si podemos.” No hay ni un atisbo de amargura en ella.

 

¿Escribió Stag´s Leap al calor de los acontecimientos o volvió a todas esas emociones desde la tranquilidad?

Siempre he escrito cuando el sentimiento era intenso. Me resultaría difícil volver a emociones fuertes desde la tranquilidad.

¿Hubo poemas demasiado biográficos como para ser incluidos en este poemario?

Lo único que me hizo descartar poemas fue la sensación de que no eran suficientemente buenos. Escribí cientos de poemas – la mayoría no funcionaban.


¿Le mostró a su ex esposo el poemario antes de publicar?

Cuando estaba casada, todo pasaba por su aprobación. Pero sentí que ya no necesitaba ese honor. Algunas personas tal vez no estuvieron de acuerdo. Este no es un libro justo o equilibrado. Está escrito desde el punto de vista de la esposa dejada, y ese es su límite.

Auden advirtió que la poesía autobiográfica estaba agotando su “capital”. Yo lo entiendo como capital en el banco. Cuando empecé a escribir, no se escribía mucho acerca de la vida de las mujeres; sentí que escribir ese tipo de poemas implicaba más un hacer que un agotar algo.

Escribir sobre el dolor, ¿lo aleja o lo acerca? La poesía, una vez concluida, ¿refiere ya a otra persona?

Un poema no intensifica la experiencia, se añade a ella. Y no refiere a otra persona, ¿o sí? Es la misma persona, que hizo una canción.

Objetos inanimados cobran vida en sus poemas…

Me encanta describir cosas y tener un sentimiento de sociabilidad con los objetos. Y las personas que crecen con algún grado de violencia en la casa -en mi caso no violencia sexual pero sí psicológica- saben lo que es sentirse como una cosa. Miran a los otros chicos, tratan de ver cómo sería sentirse plenamente como una persona.

¿Puede contar más acerca de su infancia?

Me crié en una atmósfera punitiva, calvinista – infierno para el futuro, castigo en el presente. Es un trabajo de toda la vida tratar de dejar atrás las mentiras, como por ejemplo que una misma no vale nada. Una tiene que cambiar el sentido de la verdad de su propia buena fortuna, para estar acá, junto a los otros.

¿Se reinventó a sí misma después de su divorcio?

Tenía 55 años. No hubiera sabido cómo. Lo que tenía que hacer era perseverar. Siempre he tenido la bendición de muchos amigos muy cercanos. No tuve que reinventarme con ellos.


Joyce Carol Oates la describe como “valiente”.

Viniendo de Joyce, es increíble. Creo que ella es valiente. Puedo responder en parte como Adrienne Rich: “Tengo miedo de todo”. Pero mi deseo es todavía más fuerte que mi miedo. Deseo escribir sobre mi vida en parte como historias representativas de cualquier mujer común.

¿Puede describir un típico día de trabajo?

Es de mañana, tenés un block de notas del almacén -rayado- y una lapicera y mirás por la ventana. Si estás en New Hampshire, ves un estanque y el cielo y bosque y en New York ves el río Hudson. Podés estar describiendo lo que ves. O escribiendo un diario. Hago dibujos y les pego stickers: pájaros, reptiles y dinosaurios. El cielo. Orión. Todo eso.

¿Qué es lo que más querés de un poema?

Que sea útil.

¿Cuál fue el máximo desafío de Stag´s Leap?

El título. Me dijeron que cuando los ciervos copulan, no saltan, se deslizan suavemente…

El deslizamiento de los ciervos hubiera sido un título horrible.

Estoy de acuerdo (risas).

¿Y hay un nuevo hombre en su vida ahora?

Sí. Vivo con él en New Hampshire y New York. Tengo un trabajo en la Universidad de New York.

¿Publicar se siente como el final de un capítulo?

Algo cambió. Definitivamente, sí – hay una sensación de plenitud.

 

*Old en inglés significa viejo/a.

*1 Ganó ese premio, y también el Pulitzer de poesía de ese mismo año.

Extraído y traducido de http://www.theguardian.com/books/2013/jan/06/sharon-olds-interview-stags-leap

 

Ahogándose

Las madres están sentadas en la cocina, las últimas
horas de la tarde, la luz como resina
sólida en el agua junto a los tallos dorados,
el té como ámbar de bailarinas; se sumergen
en su lengua, charlan. Están siempre temiendo
lo peor para sus hijos; la grieta entre las tablas,
el clavo, el gancho, las escaleras al sótano,
toda la sangre de sus pequeños cuerpos –
Si mirás por la ventana mientras la oscuridad se filtra
y el cuarto es como una jarra amarilla,
hay un ángulo, hay un momento, en que se puede ver que cada
            madre
lleva una mujer colgada al cuello
arrastrándola– su propia madre que la agarra y la hunde
en la luz que se apaga.

de Satán dice (1980).

 

 

Es tarde

La bruma recorre el jardín
como el humo de una batalla.
Estoy tan cansada de las mujeres lavando los platos
y de cuán inteligentes son los hombres, y de cómo quiero
morder sus bocas y sentir sus pijas duras contra mí.
La bruma se mueve, sobre los arbustos
brillantes de hiedra venenosa y negros
frutos como piedras. Estoy cansada de los hijos.
Estoy cansada de lavar la ropa, quiero ser genial.
La niebla se extiende en silencio sobre la maleza.
Estamos sitiadas. La única forma de salir es a través
del fuego, y yo no acepto ni un solo pelo más
ninguna otra cabeza quemada.

de Satán dice (1980).

 

 

Locos

Yo dije que habíamos estado locos
el uno por el otro, pero tal vez mi ex y yo no estábamos
locos uno por el otro. Tal vez estábamos
cuerdos uno por el otro, como si nuestro deseo
no fuera ni siquiera personal–
era personal, pero eso apenas importaba, porque
parecía no haber ninguna otra mujer
ni hombre en el mundo. Quizá fue
un matrimonio arreglado, el aire y el agua
y la tierra nos habían concebido juntos – y el fuego,
un fuego de placer como una violencia
de ternura. Entrar juntos en esas bóvedas, como una
pareja solemne o jocosa con pasos
formales o con el pelo revuelto y a los gritos, se pareció a
los caminos de la tierra y la luna,
inevitables, e incluso, de algún modo,
tímidos– encerrados en una timidez juntos,
en igualdad de condiciones. Pero quizá yo
estaba loca por él – es verdad que veía
esa luz alrededor de su cabeza cuando yo llegaba tarde
a un restorán – oh por Dios,
estaba extasiada con él. Mientras tanto los planetas
se orbitaban los unos a los otros, la mañana y la noche
llegaban. Y quizá lo que él sintió por mí
fue incondicional, temporal,
afecto y confianza, sin romance,
pero con cariño – con cariño mortal. No hubo
tragedia, para nosotros, hubo
una comedia cautivante y terrible
revelada de a poco. Qué precisión se hubiera necesitado,
para que los cuerpos volaran a toda velocidad por
el cielo tanto tiempo sin lastimarse el uno al otro.

de Salto del ciervo (2012).

 

 

El gazal* del moretón

Ahora en mi cadera un óvalo negro-y-azul se ha vuelto azulvioleta
como tinta en la cáscara de un gran
corte, doloroso como mordida de amor, demasiado
grande como para venir de una boca humana. Me gusta, 
mi adorno en la piel – marco de oro, color de la envidia
adentro un camafeo, con tintes violeta
sobre él, el picaporte que mordió deja un púrpura
oscuro con movimientos como las temerosas patas
de un ciempiés. Cuento los días que pasaron, y los que faltan
para que se vayan los colores podridos y después
de a poco desaparezcan. Algunas personas piensan que ya
debiera haber superado a mi ex – quizá
incluso yo misma pensé que lo superaría un poco más
para estos días. Quizá superé a medias a quien él
era, pero no a quien yo pensaba que era, y no superé
la herida, repentino golpe mortal
que parece venir de ningún sitio, pero que vino del núcleo
de nuestra vida compartida. Dormí ahora, Sharon,
dormí. Incluso mientras hablamos, el trabajo se está
haciendo, por dentro. Naciste para sanar.
Dormí y soñá – pero no con su regreso.
Ya que no lo lastima, herilo, en tu sueño.

de Salto del ciervo (2012).

*El gazal es un género lírico (forma poética) que consiste en coplas y estribillos, con cada línea compartiendo el mismo medidor. Es propio de las literaturas árabe, persa, turca y urdú.

lunes, 9 de enero de 2023

Los llameros vienen bajando

 Los llameros vienen bajando

la quebrada
sus mujeres llevan una vida sencilla
cuidan a los animales
juntan plantas y flores
tiñen la lana que tejen para abrigar
a sus hijos cuando el sol baja
durante el invierno.
Intención del día: no dejarme vencer por la melancolía
Intención de la semana: juntar plantas y flores
Intención del mes: amanecer con el primer sol
Intención del año: subir la quebrada
Intención de la vida: abrigarme.



BELÉN IANUZZI, La quebrada.

martes, 3 de enero de 2023

Más me siento casi hermosa

 SHARON OLDS

MÁS VIEJA


Cuanto más vieja me pongo, más me siento

casi hermosa- no mi cara, una cara común,

puritana, sino mi cuerpo. Y tendré

cincuenta, pronto, mi cuerpo

se marchita, huesudo, y me gusta su

rugosidad plateada, la piel que se afina,

la superficie de un lago rizada por el viento, un espectro

arrugado, un pliegue de humo. Sin embargo

cuando miro hacia abajo puedo ver, a veces,

cosas que, si las viera una mujer joven, la harían

gritar como en una película de terror,

quedo convertida en bruja en un instante—si me inclino

lo suficiente, puedo ver la piel fina

de mi estómago frunciéndose

y colgando en pequeños picos, como yeso fresco.

Y sin embargo puedo imaginarme a los ochenta, hecha

enteramente, por fuera, de eso,

y haciendo el amor con la misma dignidad

animal, el túnel todavía igual

al interior de una bráctea color frambuesa.

De pronto me veo joven a mí misma

al lado de esa octogenaria, me veo

como su hija, mi carne suelta y drapeada

muestra los ángulos largos de estos extraños

huesos como las manijas de utensilios de cocina hechos en el cielo.

Cuando era más joven, me veía a mí misma,

a veces, como el tosco dibujo de una hembra—

los pechos, el destello de las caderas de los años 40—

pero este grisáceo ser abollado es confortable como

una vieja prenda favorita, es casi

amable, ahora, para mí. Por supuesto, es

el amor de él el que estoy viendo, el trabajo de su pulgar

sobre este centavo de la suerte —cinco veces

cinco años en su bolsillo. Quizás

aún si me muriera, él no me vería fea.

A veces, ahora, bailo

como humo chato sobre una chimenea.

A veces, ahora, creo que vivo

en el lugar donde se hace la bebida solemne, salvaje

de acabar, no estoy todo el día acabando,

pero vivo todo el día en el lugar donde eso se hace.


SHARON OLDS en "La materia de este mundo", Gog & Magog, 2015.

(Traducción: Inés Garland e Ignacio Di Tullio).

Imagen Ruven Afanador para The New York Times.

lunes, 2 de enero de 2023

¿A qué tanto ovillo y tanta historia?

 PENÉLOPE

DECLARA el oráculo:
«QUE al borde del crepúsculo es mar de muertos,
incierta, última luz, no tendrás miedo.
QUE ramos de laurel alzan muchachas.
QUE color malva se decide el racimo.
QUE obtengas de esas patrias la vendimia.
QUE amaine el viento, beberás el vino.
QUE sirenas sin voz la vela embaten.
QUE un breviario de espumas por las rocas.”
Así habló Penélope:
“Existe la magia y puede ser de todos.
¿A qué tanto ovillo y tanta historia?
YO TAMBIÉN NAVEGAR.»*
*
Traducción de #EloísaOtero
*(y que se puede traducir por: “YO TAMBIÉN -quiero, deseo, puedo, voy a…- NAVEGAR”).
*
PENÉLOPE
DECLARA o oráculo:
«QUE á banda do solpor é mar de mortos,
incerta, última luz, non terás medo.
QUE ramos de loureiro erguen rapazas.
QUE cor malva se decide o acio.
QUE acades disas patrias a vindima.
QUE amaine o vento, beberás o viño.
QUE sereas sen voz a vela embaten.
QUE un sumario de xerfa polos cons.”
Así falou Penélope:
“Existe a maxia e pode ser de todos.
¿A que tanto novelo e tanta historia?
EU TAMÉN NAVEGAR.»
*
(Santiago de Compostela, España, 1931 - 2017)
de Tempo de ría, Edicións Espiral Maior Poesia, 1992