miércoles, 19 de octubre de 2022

Porque me ha dicho un pajarito que lo vamos a necesitar

Poema inédito (hasta ahora) de Susana Thenon



 Hombres y mujeres de mi patria:

en estos momentos tan especiales

donde se juegan el pasado, el pluscuamperfecto

y el futuro anterior de nuestra estirpe,

en esta enigmática y amniótica coyuntura estructural

y como humildes, humildísimos

representantes del pueblo que somos Nos

o mejor dicho Vos, que nos elegísteis

bóveda-perdón- urna mediante,

os invito, decía, a compartir


un instante de sano esparcimiento

y a hacer gala de sentido del humor,

porque me ha dicho un pajarito

que lo vamos a necesitar



(8-XI-86)



en (2021) La morada imposible, Tomo II. Buenos Aires: Ediciones Corregidor.

O nos cuente la historia de la mejilla

 

Kikirikyrie - Susana Thénon









dios nos ayude o dios no nos ayude
o nos ayude a medias
o nos haga creer que nos ayuda
y después mande decir que está ocupado
o nos ayude oblicuamente
con un piadoso "ayúdate a ti mismo"
o nos acune en brazos canturreando que vamos a cobrar
si no dormimos inmediatamente
o nos susurre que hoy estamos y mañana ay también
o nos cuente la historia de la mejilla
y la del prójimo y la del leproso
y la del muchacho lunático y la del mudo que habla
o se coloque los auriculares
o nos sacuda fuerte rugiendo que vamos a cobrar
si nos despertamos inmediatamente
o nos haga el test del árbol
o nos lleve al zoológico a mirar
cómo nosotros nos miramos
o nos señale un viejo tren sobre un fantasma de puente
apuntalado por carteles de pañal descartable

dios nos ayude o no o a medias
o renqueando

dios nos
dios qué
o más o menos
o tampoco

martes, 11 de octubre de 2022

La bailarina sedienta

 LA QUE VUELVE A NACER

Besaré el fuego
masticaré las chispas
comprenderé
el origen del calor
la manía de lo que vuelve
de lo que insiste.
Yo que fui
la bailarina sedienta
la bailarina ciega
tomaré del fuego
la ondulación y la amenaza
hasta ser yo también
la que danza con el sol dentro
la que destruye.
*
(Santa Fe, Argentina, 1984)
de Esa Radiante Pretensión, Editorial de l'aire, 2022
Colección de poesía La herida fundamental

Debe haber otro modo que no se llame Safo ni Mesalina ni María Egipciaca ni Magdalena ni Clemencia Isaura

 Rosario Castellanos.

Meditación en el umbral
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.



Rosario Castellanos
México (1925-1974)

jueves, 6 de octubre de 2022

"Los monstruos, bien peinados, por dentro"

EMMA BARRANDEGUY


 El apaciguamiento de las cosas

 

Todo está en calma.

Doy una última mirada al cuarto:

si muriera esta noche

mínimas serían las dificultades que siguieran.

No hay nadie ya despierto

y he concluido la última anotación

de lo que haré mañana.

Todo está encarpetado,

no hay ningún ángulo que sobresalga.

Casi no hay objetos redondos.

Los piolines en su sitio

y los suicidas sonriendo tras los vidrios.

Este poema es lo único que da

la clave de la madeja:

"Los monstruos, bien peinados, por dentro".

 

 

 

 

Desconozco tu mano 

 

Desconozco tu mano que se agita

hacia una orilla donde no me encuentro.

 

Veo el asombro con que te interrogas

buscando las señales de la dicha.

 

Y conozco el sabor de tus palabras:

"Nada hay desesperado ni furioso".

 

Sólo un dejarse acompañar que acepta

que haya mareas que nos solicitan.

 

Y saber que ni al filo de la rama

nos ha de desprender la misma brisa.

 

 

 

Verbos y preposiciones

 

Hasta el hueco del cuello y la clavícula,

hasta sentir las manos por las sienes,

hasta el color de las calcomanías

repatriarse.

Hasta acceder al gesto que nos llama

sin anhelo, fatiga ni malicia,

hacia el minuto que no habita nadie,

encaminarse.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Donde sé que alguien escucha

 ANGEL DE LA ANUNCIACION. Un poema de Juana Bignozzi (1937-2015)


Ya perdido el resto de su tabla
solo con su aureola y un dorado gastado
recuerda que su función en este mundo es anunciar
y está dispuesto a hacerlo aunque no tenga delante
a esa virgen que durante siglos
fue dama de distintas ciudades y varios trajes
y estaría dispuesto a anunciar
aun a una muchacha del cinturón industrial
cuando además era rojo y la gente comía
porque su objeto no es quien lo mira sino el mensaje
el mensaje dice ni sé cuál es
pero hasta el final de los días
cumpliré mi destino
como espero lo cumplan todos los que me miran
yo he caído en esta ciudad
donde durante años se repartió la eternidad
para recordar que los destinos se cumplen hasta el final
y no se pierden los rayos de oro los recuerdos familiares los
amigos de toda la vida la herencia de la ideología
no se abandonan los oficios no se cambian rápidamente las adhesiones según los fracasos o las derrotas
se persiste
perdido el destinatario y vaciado el mensaje
seguiré anunciando porque fui enviado a este mundo para inquietar y nadie me callará
ya ha desaparecido la que estaba delante de mí
la azucena el asombro o terror de la joven que me escuchaba
los signos divinos que debieron acompañarme
sólo con esta ramita y un recuerdo del viento en mi capa
levanto esta mano gótica
y anuncio ante un vacío donde sé que alguien escucha 

Me siento valiente

LOLA CASTRO OLIVERA


 Converso con mi madre.

Me siento valiente me siento valiente
engrano flores
mientras la vida cae hacia la tierra
y por abajo
al centro hierve mi sustancia
me siento valiente
descanso
en la noche pura que sola se basta
corazón helado mente detenida
sin miedo ni necesidad
la muerte es un baño tibio
un beso en la cabeza
un gozo, nena
me alumbra la última conciencia
de haberte amado con la justeza
de mi cuerpo y los accidentes
desde aquí sólo me es dado
empujar estas flores hacia tus pies
y el viento que mece tu casa
quién siembra, quién hace crecer
nuestra única conversación posible.
Acaso exacta si vivías.

jueves, 15 de septiembre de 2022

La tierra pronta a abrir sus párpados verdes

 Juan L. Ortiz -


Es apenas Agosto...


Es apenas Agosto.
15 de Agosto.
Pero ya el día es
de pájaros.
Todo no es aún pájaros, no.
Es apenas una tímida
cristalería
que abre la mañana
entre las ramas moradas,
y las nieblas ya dulces.
No se sabe ubicarla.
Tiembla no se sabe dónde.
Espíritu musical,
¡qué delicadamente transparente!
que sale de la tierra,
y flota, y sube,
sin fijarse aún
como el ensayo de una melodía.
Espíritu musical
de la tierra que aún sueña!
Sueño, anhelo
de la tierra
pronta a abrir
sus párpados verdes.

miércoles, 31 de agosto de 2022

He decepcionado muchas veces a mi madre

 

Equilibrio

Daiana Henderson nació en Paraná, en 1988. Actualmente reside en la ciudad de Rosario. En 2013 su libro: “Un foquito en el medio del campo”, sacó el primer premio compartido en el concurso Felipe Aldana y fue editado por la Editorial Municipal de Rosario.

Papá aflojó los tornillos
para que aprendiera
a andar sin las rueditas.
Ella me llevó a la vereda de tierra
que rodea al hipódromo,
justo enfrente de casa.
Y cuál es la necesidad
de aprender a sostener
mi cuerpo todo de nuevo.
Le hice prometer que no
me soltaría por nada del mundo;
giraba apenas mi cuello
para ver que ella siguiera ahí,
corriendo justo detrás mío,
agarrándome de la parte baja del asiento.
“Yo no te suelto -me decía-,
yo no te suelto”,
pero para ese entonces
ya estaba pedaleando sola
y no me daba cuenta
de cómo ella se alejaba de mí,
aun quedándose quieta
entre los troncos viejos y gruesos.
Me enojé tanto cuando me di vuelta
que rechacé ese objeto
a un costado de la vereda
y quise volver a casa.
Ahora voy esquivando colectivos,
haciendo finitos, calculo
el tiempo exacto para pasar en rojo
y no morir en el asfalto,
pero así y todo no voy a reconocerlo.
He decepcionado muchas veces a mi madre
y sé que seguiré haciéndolo.
No hay lugar en el mundo
para dos personas iguales,
ni siquiera lo hay en una casa,
y por eso me fui apenas terminada la escuela.
Pero es necesario para que mamá aprenda.
El equilibrio se fabrica con la distancia,
si nos quedamos quietas
seguramente nos vamos a caer.
Ahora rebobino el cassette
y resulta que soy yo la que se aleja
mientras ella se queda parada,
palideciendo bajo el sol de un domingo.
Pero yo no te suelto, mamá,
yo no te suelto.

Audio: Extraído del programa “El Vagabundo de las Estrellas”


lunes, 29 de agosto de 2022

Y el amor fue una infección

 Anne Sexton – Deseando morir


Versión: Isaías Garde



Ahora que lo preguntas, no puedo recordar la mayoría de los días.
Ando en mi ropa, sin que el viaje me marque.
Hasta que ese deseo casi innombrable regresa.
Aun así no tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
Los muebles que instalaste bajo el sol.
Pero los suicidas manejan un lenguaje especial.
Como los carpinteros, tratan de conocer sus herramientas.
Nunca se preguntan por qué construyen.
Dos veces me he develado con total simplicidad,
He poseído al enemigo, he comido al enemigo,
He asumido su oficio, su magia.
De esa manera, pesada y reflexiva,
Más caliente que el aceite o el agua,
He descansado, babeando por el agujero de la boca.
Nunca creí que mi cuerpo estaba sobre la punta de la aguja.
Incluso cuando la córnea y los restos de orina se fueron.
Los suicidas ya han traicionado al cuerpo.
Nacidos muertos, no siempre mueren,
Pero, deslumbrados, nunca olvidan esa droga tan dulce
Que hasta un niño al mirarla sonreiría.
¡Enterrar toda esa vida bajo tu lengua!–
Eso, por sí mismo se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste; amoratado, se diría,
Y sin embargo me espera, año tras año,
Para deshacer, con toda delicadeza, la vieja herida,
Para liberar mi aliento de su mala prisión.
En equilibrio allí, los suicidas a veces se encuentran,
Rabiosos con el fruto, con una luna hinchada,
Abandonando el pan que confundieron con un beso,
Abandonando la página del libro abierto al descuido,
Con algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, que sea lo que haya sido, fue una infección.



Wanting to Die



Since you ask, most days I cannot remember.
I walk in my clothing, unmarked by that voyage.
Then the almost unnameable lust returns.
Even then I have nothing against life.
I know well the grass blades you mention,
the furniture you have placed under the sun.
But suicides have a special language.
Like carpenters they want to know which tools.
They never ask why build.
Twice I have so simply declared myself,
have possessed the enemy, eaten the enemy,
have taken on his craft, his magic.
In this way, heavy and thoughtful,
warmer than oil or water,
I have rested, drooling at the mouth-hole.
I did not think of my body at needle point.
Even the cornea and the leftover urine were gone.
Suicides have already betrayed the body.
Still-born, they don’t always die,
but dazzled, they can’t forget a drug so sweet
that even children would look on and smile.
To thrust all that life under your tongue!–
that, all by itself, becomes a passion.
Death’s a sad Bone; bruised, you’d say,
and yet she waits for me, year after year,
to so delicately undo an old wound,
to empty my breath from its bad prison.
Balanced there, suicides sometimes meet,
raging at the fruit, a pumped-up moon,
leaving the bread they mistook for a kiss,
leaving the page of the book carelessly open,
something unsaid, the phone off the hook
and the love, whatever it was, an infection.