viernes, 16 de mayo de 2025
lunes, 5 de mayo de 2025
Te quiero por lo que dura, y es suficiente
Mirta Rosenberg - Una elegia
lunes, 24 de marzo de 2025
Voltean también la mesa
Cuando alguien muere en Bolivia
sábado, 8 de febrero de 2025
Territorio de sus huérfanos
Milagros King (1975 – 2014)
“(queda entre nosotros)”, 2006, su único libro, presentado por Paulina Vinderman, con contratapa de Graciela Perosio, su mamá, también poeta. Sin reedición.
Se conocen, además, dos poemas inéditos (“Justiniano” y “El fresno”).
*
[Sin título]
Dejando la
ciudad,
9 de julio
es una suma
de varias decadencias
calladas,
de colectivos
decrépitos.
Retiro, territorio
de sus huérfanos.
La autopista indiferente
en cierta falsa placidez.
Debajo, la extensión de
techos,
chapas,
cemento,
ladrillos
y demasiados
carteles
para
algunas almas
que intentan
habitar las
estructuras
inexplicables.
*
Justiniano
Otra vez me quedo
con la luz sobre mi escritorio
y de madrugada.
Esta vez llueve fuerte, pienso,
y el viento sobre la calle Yatay
me hace temblar un poco
si salgo a este balcón mojado.
Y no sé si la batalla es adentro o afuera.
O da lo mismo.
Ahora volver a los libros y todos estos
papeles, papeles.
A estudiar el arte en épocas de Justiniano.
Y no sé si la batalla es adentro o afuera,
Da lo mismo. Digo, dije.
Él tenía que reconstruir un Imperio caído.
No tenía menos problemas que yo.
Pero tengo que ordenar estos papeles o dejar de pensar.
Debe de haber algo importante y me quedo mirando
aquella foto del mosaico que se llama “Invierno”.
Como sea, batallas, digo, dije.
Pero otra vez los ojos de Justiniano desde el mosaico.
Si vuelven a mirarme esos ojos
voy a abrir la puerta del balcón,
Voy a dejar que el viento entre desde la calle Yatay.
Voy a hacer volar todos los papeles, todos los papeles.
Iré a dormir un poco, creo.
Mañana es martes y los martes suelo reconstruir Imperios
e ir al supermercado.
*
El fresno
Y la verdad es que me siento vieja.
Ya podría dejar de soplar el viento
sobre ese fresno de afuera,
de afuera y se sabe que hablo
de la calle y se sabe, ¿o no?,
que de las batallas hablo siempre.
Nosotros somos los que la tenemos clara
hasta que sopla un poco de viento.
Y ahí estamos, juntando cadáveres.
Ya no disimulamos más lágrimas
tras los versos del minimalismo y se sabe
en que llega un punto en que hasta a nosotros
nos suena ridículo y vaya si se sabe.
Y la verdad es que todos nos sentimos viejos, ¿o no?,
Nosotros, los de después de la batalla,
que vinimos a juntar las pertenencias de los muertos
para entregarlas a los familiares.
Y la verdad es que no creímos nunca
y por eso nos la creímos.
Aunque ya no nos sirve de nada.
Y ahora a dejar de escribir.
Y ahora a seguir juntando esos cadáveres de la calle
que si no por Buenos Aires no se puede transitar.
La verdad es que ya podría dejar de soplar el viento
sobre ese fresno de afuera.
viernes, 7 de febrero de 2025
Peligrosos remolinos en sus mutuos sentimientos
Elogio de mi hermana
Mi hermana no escribe versos
y dudo que empiece de repente a escribir versos.
Lo sacó de mi madre, que no escribía versos,
y de mi padre, que tampoco escribía versos.
Bajo el techo de mi hermana me siento segura:
el marido de mi hermana por nada del mundo escribiría
versos.
Y aunque esto suene a obra de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se dedica a escribir versos.
En los cajones de mi hermana no hay viejos versos,
ni recién escritos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a comer
sé que no es con la intención de leerme sus versos.
Sus ropas son exquisitas sin premeditación
y el café no se derrama sobre sus manuscritos.
En muchas familias nadie escribe versos,
pero si lo hacen, es raro que sea sólo una persona.
A veces la poesía fluye en cascadas de generaciones,
creando peligrosos remolinos en sus mutuos sentimientos.
Mi hermana cultiva una buena prosa hablada,
y toda su escritura son postales de sus viajes
con textos que prometen lo mismo cada año:
que cuando vuelva,
me contará todo,
todo,
todo.
Wylslava Simboska.
lunes, 20 de enero de 2025
Las llamas alucinantes de la pesadilla
No conocen mi rostro nocturno
Mis ojos como cabellos ávidos de espacio
Mi boca color de sangre desconocida
Mi piel
Mis dedos perlados de placer
Guiarán sus pestañas hacia mis orejas mis omoplatos
Hacia el paisaje abierto de mi carne
Las gradas de mis costillas se estrechan al pensar
Que su voz podría llenar mi garganta
Que sus ojos podrían sonreír
No conocen la palidez de mis hombros
En la noche
Cuando las llamas alucinantes de las pesadillas reclaman
El silencio
Cuando los muros blandos de la realidad se estrechan
No saben que los perfumes de mis días mueren en mi lengua
Cuando llegan los astutos blandiendo cuchillos
Cuando sólo queda alto mi amor
Cuando me hundo en el lodo de la noche
Joyce Mansour, nacida Joyce Patricia Adès (Bowden, Inglaterra, 25 de julio de 1928-París, 27 de agosto de 1986) escritora surrealista egipcia.
miércoles, 1 de enero de 2025
2025
Sucia: repasá esta colección de poemas y poetas que vamos armando acá con besos y arena. Mi amor siempre con vos.
jueves, 12 de diciembre de 2024
En una larga marcha de un sueño a otro sueño
roberto bolaño / tres poemas
Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir sus hojas
Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir
Sus hojas, tan naturalmente, una por una;
Si puedo llegar a saber lo que ellos saben,
Que la caída es alivio, es consumación,
Entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
No perturbaría los grandes cielos lúcidos,
Este otoño extrañísimo, dulce y severo.
Si puedo soportar lo oscuro con los ojos abiertos
Y llamarlo estacional, no áspero o extraño
(Porque también el amor necesita un tiempo de descanso),
Y como un árbol estarme quieta ante los cambios,
Perder lo que se pierda para guardar lo que se pueda,
La extraña raíz todavía viva bajo la nieve,
El amor resistirá si puedo dejarte ir.
martes, 3 de diciembre de 2024
Oración a la Santa Difunta Correa
poemas-de-jujuy-a-tierra-del-fuego |
Poemas de Romina Olivero (Bahía Blanca/ Neuquen)

22.09.2024 17:27 | Noticias DiaxDia |
Señora mía
que en ríos de leche navegas
que entre botellas plásticas reinas
escucha mi plegaria lactante.
No hay descanso para nosotras
si el mundo vende el agua embotellada
casi tan cara como el whisky.
No hay esperanza
si se promociona
la leche de fórmula sólo para las ricas.
Te imploro, Deolinda:
llena de líquido mi cuerpo cansado
es que mis pechos ya están secos
y mi hija sigue con hambre.
Difunta Correa
yo también
muero de sed.
Patagonia, año 3015 (Acá es Así / 2016)
un vértigo de aire pesado
silba furioso
despeinando lanas entumecidas
vuelan los pocos grillos que quedaron vivos del tiempo del sol
secos
una oveja gira su cabeza 360 grados
(la deben estar reiniciando)
Newsflash (Acá es Así / 2016)
Están criando pollos sin cabeza
en 40 días los sacan al mercado
no caminan
y vos te los comés
y yo me los como.
Son doble pechuga
sabor posverdad.
Soy un pollo
un pollo de feedlot
vivo en una jaula de 20 por 20
con otros cinco
pollos neoliberales
productivos todos.
A los 6 días de vida nos cortan el pico
prevención de violencia avícola le llaman.
En 40 días soy góndola
moriré y seré Wallmart.
A veces
junto a mis caducos hermanos
clones de pollo yankee
inventos de laboratorio
nos desquisiamos al extremo
soñamos con que algún día apaguen la luz
nos picoteamos las heridas entre nosotros
de pasados de rosca nomás.
Enrique murió hace dos días
(si, ese era su nombre)
no se dieron cuenta y sigue en la jaula
(no lo picoteamos por respeto).
Nacer pechuga.
Ser hormona y antibiótico.
Ansiar el golpe final.
Transformarse en una cena
que alguna macabra madre pondrá en la mesa familiar
para comer angustias
y engordarlas
hasta explotar.
Alacrán nocturno (Estacion Limay 2017)
¿Qué lluvias se encontrarán en la hora?
¿Cómo escandir algún otoño de nieve?
Los fluidos apuntan al sueño
despistando al anuncio de liquidación 2x1
¿Estacionará justito
frente a la conveniencia?
Calla /otorga mientras sufre
un alacrán mordiendo sus venas frías.
La rabia envuelve recuerdos vacíos
en la estación que florece
y despierta papel blanco
hacia abrazos de aire frutado.
alacrán de primavera
estación de avivarse
encontrarte vivo y con hambre
habilita cualquier rincón
de carozo enrojecido
alacrán deseo tibio
volvé a despertarme mañana
desayuno tu rapiña
de fluidos descompuestos
alacrán de mi noche
extirpame estas lógicas
de fantasma envejecido
yo me acuesto tempranito
y te espero con el sueño.
(dorado en sus puntas 2019)
cronómetro de piel este horario que nos damos
cronómetro
termostato regulable que altera calores irreales
un cuerpo
entender un cuerpo en sus trabajos del día
lo que dice lo que piensa lo que hace lo que deja
tiempo de cuerpo
arrastrarlo en labores diurnas sin dormirlo por la noche
porque no se puede por el agua por la risa por leer por otro cuerpo que no
inventarlo
un cuerpo inventado
un día brillo y otoño en crujidos frescos
otro tarde de sol que hierve inviernos de telas fuego almidones del sonido
maquinaria del sueño
pluma apelmazada / de quiebre entre sí
frazadas que no acunan un cuerpo sin vuelo
hemisferio tu risa transportador de números borrados
alcanzar tu risa
escucharla
que la grites en mi oído descubrirla llanto
todos queremos un cubrecamas blando y plumado que cubra
el vacío /cansancio
el vacío/ aburrimiento
el vacío/sillón
y el mundo está lleno de madres cuando la prisa es otra
y se extingue el abrazo que el centro ciego aúlla
escuchaste bien
mi centro ciego aúlla
surte un plasma blanco que duerme mareas de escarcha
determina medidas espaciales caminos del borde extra límite
plasma tóxico inaugura una coma
de esas que cierran
divide ausencia y pasado
averigua un nombre este plasma
averigua el mío el tuyo
no lo logra
contamina tanto artefacto
de medida
(Inédito)
Círculo de sales
cambiante cíclica corola celeste
ojos de agua que piden más
piden más
más
giran las conchillas en el cuerpo
destrozan quemaduras de nieve
abren una piel de sweater azul
omóplato al aire
los dientes muerden el labio inferior
piden más
agua
más
ardor de líquido en bruma
arrancar esta costra
cápsula de sal
que aturde tranquilidades de siesta
carpas naranjas
peces corridos de sequedad esférica
deslizada cobija de algas
calmar esta sed
que pide agua
más
ese filo borde límite
salir del agua
primero salir del agua
antes de pensar
agotar el mirar remilgado
pensar puerto/mar/cerco
barco/ río / tranquera
lancha/ lago/ alambre
saber de peces azules
tus ojos
nadar en úteros propios
aguas saladas envenenar tus venas
más agua
pedir más
tranquera del hambre
capota de amparos
escudo esta arena
clavada en el cuerpo
que sangra sales
vos yo agua tus venas
que es líquido
que es tinta
es trapecio
y riesgo
zambullirse
calmar
esta
sed
Romina Olivero nacio en Bahía Blanca 1979 – Reside desde niña en Neuquén Capital, Patagonia Argentina. Profesora en Letras por la Universidad Nacional del Comahue – Trabaja actualmente como docente y coordinadora en talleres de mediación de lectura para niñes, jóvenes y adultos. Integrante activa de la Colectiva de Escritoras Patagonicas.
Publicaciones: Creer o Reventar (junto a la poeta Carina Medina) editorial el suri porfiado 2013. –Acá es Así editorial el suri porfiado 2016 – dorado en sus puntas, editorial la cebolla de vidrio 2019. Antologías: Estación Limay Editorial 4 de Copas 2017, Paz Ya , editorial la cebolla de vidrio, 2017, Poesía argentina, modelo para armar: 62 voces de la poesía argentina actual sitio web México 2017.
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