miércoles, 30 de mayo de 2018

Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras

Poemas de Anna Ajmátova

5 poemas de Anna Ajmátova
Fue una de las figuras más representativas de la poesía acmeísta de la Edad de Plata de la literatura rusa. A contiuación te ofrecemos 5 poemas de Anna Ajmátova.
Dedicatoria
Las montañas se doblan ante tamaña pena
Y el gigantesco río queda inerte.
Pero fuertes cerrojos tiene la condena,
Detrás de ellos sólo “mazmorras de la trena”
Y una melancolía que es la muerte.
Para quién sopla la brisa ligera,
Para quién es el deleite del ocaso –
Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,
Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
Y del soldado el pesado paso.
Nos levantamos como para la misa de madrugada,
Caminábamos por la ciudad incierta,
Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,
Mas la esperanza a lo lejos canta cierta…
La sentencia… y las lágrimas brotan de repente,
Ya de todo separada,
Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,
Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
Pero marcha… vacila… aislada…
¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
De mis años de infierno desnudo?
¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
Qué imaginan en el círculo lunar?
A vosotras os envío mi adiós y mi saludo
Traducción de Jorge Bustamante García
El poeta
Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada
Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada.
Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos
Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.
Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver
Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.
Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno
Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno.
Traducción de Rafael Alberti
Estamos tan intoxicados uno del otro
Estamos tan intoxicados uno del otro
Que de improviso podríamos naufragar,
Este paraíso incomparable
Podría convertirse en terrible afección.
Todo se ha aproximado al crimen
Dios nos ha de perdonar
A pesar de la paciencia infinita
Los caminos prohibidos se han cruzado.
Llevamos el paraíso como una cadena bendita
Miramos en él, como en un aljibe insondable,
Más profundo que los libros admirables
Que surgen de pronto y lo contienen todo.
Traducción de Jorge Bustamante García
La musa
Cuando en la noche oscura espero su llegada,
Se me antoja que todo pende de un hilo.
¿Qué valen los honores, la libertad incluso,
cuando ella acude presta y toca el caramillo?
Mira, ¡ahí viene! Ella se echa a un lado el velo
Y se me queda mirando larga y fijamente. Yo digo:
“¿Has sido tú la que le dictó a Dante las páginas sobre el infierno?”
Y ella responde: “Yo soy aquella.”
Traducción de María Teresa León
Para muchos
Soy vuestra voz, calor de vuestro aliento,
El reflejo de todos vuestros rostros,
Es inútil el batir del ala inútil:
Estaré con vosotros hasta el mismo final.
Y por eso me amáis ávidamente,
Con todos mis pecados y flaquezas,
Y por eso me entregasteis sin mirar
Al mejor de todos vuestros hijos,
Y por eso no me preguntasteis
Por ese hijo ni una sola vez,
Y llenásteis con el humo de alabanzas
Mi casa ya vacía para siempre.
Y dicen que más estrechamente ya no es posible unirse
Y que más irreversiblemente ya no se puede amar…
Como la sombra quiere separarse del cuerpo,
Como la carne quiere separarse del alma,
Así deseo yo que me olvidéis vosotros.
Traducción de María Teresa León

Son pesados mis poemas

Como hizo Ícaro con Dédalo

"El lugar de la herida" de Carolina Riccio es uno de los destacados de este mes en Caleta Olivia. Y en él podés encontar poemas como este:
Como hizo Dédalo con Ícaro, mi madre me lo advirtió.
Dijo, ahí está la cuestión, no te ama.
Como hizo Ícaro con Dédalo, no la escuché.
El sol derritió mis alas. Bordeé el mar sin saber nadar,
ya era tarde para regresar al laberinto.
Ciertas prisiones nunca nos liberan.
Aquí también un monstruo me devora sin piedad.

jueves, 26 de abril de 2018

En enséñame a deletraear Antofagasta

César Cañedo
(El Fuerte, Sinaloa, 1988)
O negativo

A Pedro Montealegre, In Memoriam


Poetiloca muscuflora rimbomvérgica,
retablista del sexo broadcasteado,
orgiástica saltimbanqui y poetisida,
remáchame de versos y esteroides,
conjúrame la carne que se asienta,
enséñame a deletrear Antofagasta
sin que Ibáñez nos jale de los pelos
abajeños, cresposos, bocaamantes.
Ni pobre, humana prosa, ni alopécica,
la tuya más bien es me voy, me vengo,
chaquetera y ridícula, excelsa y cuaternaria,
exiliada, ida y vuelta, de cordel y timpánica,
fermento de boundage y el S/M,
forzoso aterrizaje sin laureles ni espanto,
calavera que entierra con el bíceps poético
a la fuerza en la tumba de la democración,
rechifla pluralista en fáunico congreso,
decisiones erradas, como el bulto en calzón.
Puñístico que entras ano, trioísta
legítimo, suspensorio del tiempo,
especulador de indecencias y sexshopes,
vena salida de remarle tanto,
sangre ponzoña de negadas fallas,
cazador de dildoposas, arrojado del templo,
niño perdido para no estar en gracia,
“a veces ser feliz sólo es no serlo”,
lubrica más tu pluma
que tu ganso.

César Cañedo, 11 de enero de 2015



domingo, 8 de abril de 2018

Sobre cosas desconocidas pero deseadas aún

Caged Bird (Pájaro enjaulado) de Maya Angelou

esclavos5

Pájaro enjaulado

Un pájaro libre salta
Sobre la espalda del viento
Y flota río abajo
Hasta que la corriente termina
Y hunde sus alas
En los rayos naranjas del sol
Y osa reclamar el cielo.

Pero un pájaro que acecha
Dentro de su estrecha jaula
Raramente puede ver a través de
Sus rejas de furor
Sus alas están cortadas y
Sus pies están atados
Por eso abre su garganta para cantar.

El pájaro enjaulado canta
Con trino asustadizo
Sobre cosas desconocidas
Pero deseadas aún
Y su canción es escuchada
En la distante colina
Porque el pájaro enjaulado
Canta sobre la libertad.

El pájaro libre piensa en otra brisa
Y en las alas diestras suaves a través de árboles susurrantes
Y en los gordos gusanos esperando en un césped de alba luminosa
Y nombra el cielo por sí mismo.

Pero un pájaro enjaulado permanece de pie en la tumba de los sueños
Su sombra grita sobre un grito de pesadilla
Sus alas están cortadas  y sus pies atados
Por eso abre su garganta para cantar.

El pájaro enjaulado canta
Con trino asustadizo
Sobre cosas desconocidas
Pero deseadas aún
Y su canción es escuchada
En la distante colina
Porque el pájaro enjaulado
Canta sobre la libertad.

Traducción: Yoandy Cabrera
Caged Bird

A free bird leaps
on the back of the wind
and floats downstream
till the current ends
and dips his wings
in the orange sun rays
and dares to claim the sky.

But a bird that stalks
down his narrow cage
can seldom see through
his bars of rage
his wings are clipped and
his feet are tied
so he opens his throat to sing.

The caged bird sings
with a fearful trill
of things unknown
but longed for still
and his tune is heard
on the distant hill
for the caged bird
sings of freedom.

The free bird thinks of another breeze
and the trade winds soft through the sighing trees
and the fat worms waiting on a dawn-bright lawn
and he names the sky his own.

But a caged bird stands on the grave of dreams
his shadow shouts on a nightmare scream
his wings are clipped and his feet are tied
so he opens his throat to sing.

The caged bird sings
with a fearful trill
of things unknown
but longed for still
and his tune is heard
on the distant hill
for the caged bird
sings of freedom.
Maya Angelou (1928-2014)

martes, 13 de marzo de 2018

Las hojas del álamo trinan


Dice en feis Valeria Cervero
12 horas
Cuando más de una vez leo ciertas afirmaciones sobre la poesía "argentina", me pregunto cómo se hace para que decenas de poetas que considero valiosos sean conocidos como se merecen. Sobre todo muchos que viven lejos de esta ciudad. Bastante de lo que hago con respecto a la difusión de poesía tiene que ver con eso. Y sé que el hacer de otros poetas también va en ese sentido. Pero al parecer siempre hace falta más.
Pensando en estas cosas, hoy quiero traerles algunos poemas de un libro de la comodorense Luciana Tani Mellado que estuve releyendo. Tani es mi amiga, pero también es una poeta a la que admiro. Y este libro, El agua que tiembla (Ediciones del Dock, 2012), es uno de esos textos preciosos que tal vez muchos todavía desconocen. Los dejo con varios de sus poemas.
(Quizá me tome la costumbre de hacer lo mismo con otros autores de acá en adelante).
.................................
I
Las hojas del álamo trinan
como pájaros de piedra
en la costa del río.
El mejor pirata es un ahogado
o un niño desnudo
cubierto de musgos.
¿Besaste a un pirata?
Cuando bajé a la espesura
parecía la muerte
esa quietud
pero era un sueño nomás,
el de la siesta y el calor
que me aplastaba.
El aire es agua que respira
cuando el viento silba
en las cicatrices
de los árboles.
No pienso palabras en la altura
pero un pirata tiene
un nombre bello.
Cecilio, Lauro, Julien.
Un pirata vive extraviado
hasta que descubre
un milagro de los peces.
¿Viste un pirata de cerca?
¿Sus ojos?
Grandes y océanicos,
a veces pastosos
por las algas.
¿Y los barcos?
Parecen las alas
de un animal líquido
que se incendia
en el viento.
Tiemblan los verdes
en el aire.
....................
II
El frío se amarraba a Lauro
como un siamés pesado
y transparente.
En la inclemencia recordaba
la hechura del origen,
la cicatriz que roía
otra intemperie.
La infancia le crecía
desde adentro.
Latía.
Cuando cortó las aguas
escuchó el embrión de un eclipse
abriéndose el pecho.
El viaje agrietaba la luz
hasta hallarla.
Un niño también puede
ahogar su carne
en el olvido.
..........................
V
Me recordarás pronto
como si todo volviera
de un modo distinto,
con tus pasos pequeños
escapando hacia adentro.
Y serás entonces el que huye
en el mar
hacia otros gestos
que te aten a una quietud
cualquiera.
También la tierra será tu reino
aunque el recuerdo horade
la raíz de tu nombre.
¿De quién será tu nombre?
¿Quién dirá tu nombre?
¿Quién lo escuchará?
El milagro no es que vuelvas.
Invisible.
..........................
VIII
La mala mar se entona tierra adentro
donde la infancia roe
el hueso largo del miedo.
La tragedia es un atajo de la muerte.
Después vuelve la vida
y la supervivencia.
Sentado a estribor,
Julien descansa.
En la oscuridad empinada
de la cubierta
las manchas de los aparejos
se mueven
como huérfanos
o plegarias.
Julien, hermano,
si supiéramos rezar
¿qué hubiéramos pedido,
y a quién, hermano,
a quién?
...............................
VII
¿Despertaste Cecilio?
El viento apalea la nave
con violencia.
¿Estás soñando?
Se derrumba el aire
sobre el mar
y el alba cae en sangre
degollada.
Hace calor.
Una cal invisible
quema la borda.
Se escucha el desgarro
de las velas,
las nervaduras rotas
de sus alas.
¿Qué frágil amor nos crece
en las tormentas?
............................
X
Las aguas tintinean debajo del casco
como semillas de metal
en un tamiz severo.
Que te echaran por la borda
no fue suficiente.
Un extranjero sin madre
no tiene lengua
donde morir.
..................................
XII
¿Hacia adónde en tus ojos
caminaba la suerte?
Como un tuerto fuiste
entre nosotros,
Cecilio.
Como la luz que hiere
en la borrasca
y nos despierta el miedo
a ser ahogados.
Un muerto de agua
también se va
desnudo.
......................................
Libros de poesía de Luciana Mellado: Las niñas del espejo (2006), Crujir el habla (2008), Aquí no vive nadie (El suri porfiado, 2010), El agua que tiembla (Ediciones del Dock, 2012), Animales pequeños (La carta de Oliver, 2014).