jueves, 21 de enero de 2021

Había peras

 

Peras (María Teresa Andruetto) Mágicas Naranjas / 2012






Había una rosca cubierta
de azúcar, una mesa con el hule
verde y una frutera de vidrio
(por la loneta de las cortinas, el sol
sacaba tornasolados color de ajenjo),
y había peras. Recuerdo los cabos rotos
y el punto negro que, en una de ellas,
hace el gusano. Sé que las dos teníamos
el pelo corto y unos vestidos
almidonados.
Después algo (quizás el viento)
sonó allá afuera y mi madre dijo
que acababan de pasar
Los Reyes.

miércoles, 20 de enero de 2021

Soy doméstica como un conejo, solitaria como un oso pardo

 

Sandra Cornejo


Corteza

Gótica, serena
con sus animales rotos, separados
en tramos, en ceniza.
Criatura perdida en su mudez,
en colores sumergidos
a un segundo
de distancia
de la luz.

Casual, sísmica fosa,
donde caer.
Su voz
oceánica, extranjera,
donde caer.
A brazadas,
gesto salvaje 
de cajas y más cajas.

¿Y por qué?
¿Por qué un abrigo en el respaldo
una noche de luz?

Alarido desarmado
sin fuero
sin muralla.
Animal primitivo.
Sola,
criatura indefensa.
Sola.


Plaza de la Paja

Estos muros
medievales
fueron un resguardo.
El templo, nuestro sitio de paz.
Hemos acogido un mismo tono,
una intención común.
En la torre desnuda,
descubrimos
el modo de abrazar
lo eterno.
Dentro de las murallas
en la antigua villa
en días desapacibles,
resplandecíamos.

Esta dorada mañana,
en Madrid,
intercambiamos libros,
palabras.

Un tiempo apartado
nos convoca
al asombro primero,
al reencuentro.

A Esther Ramón


Una bellota

Una bellota
de un parque milenario
viajó conmigo en mi bolsillo
de un continente a otro.

En días asombrados,
era mi compañía y mi amuleto.

No es una bellota,
alguien me dijo luego.

¿Importa el nombre de las cosas?
Era mi bellota.
Lucía como tal en el camino.


Oso pardo

Soy doméstica
como un conejo,
solitaria como un oso pardo.

No pretendo una cueva
demasiado espaciosa.

Tal vez una jaula
donde pueda hablarte
de los animales extintos
que conocí en otra vida.

Si estuvieras,
me bastaría un penique
para contarte el mundo.

Te diría que el mejor
de los libros es el tuyo
–porque lo es–.
Nos tejería un tapiz
con berro
y jarillas.

Pero llueve en Berlín
y el gris se apaga
y acabo de llegar
tarde,
en octubre.
Sin aviso.

Fuente: Corteza, Sandra Cornejo, Editorial Prueba de Galera, La Plata, 2019.

Sandra Cornejo nació en La Plata en 1962. Es Licenciada en Comunicación Social por la UNLP, gestora cultural y poeta. Se diplomó en el Posgrado de Lectura, Escritura y Educación (FLACSO, Argentina) y, actualmente, dicta talleres de literatura. Publicó seis libros de poesía: Borradores (Cuadernos de Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001), Partes del mundo (Alción Editora, 2005), Bajo los ríos del cielo (Ediciones Al Margen, 2014) y Corteza (Prueba de Galera, 2019). En 2012, la colección de poesía Cuadernos orquestados, dio a conocer una selección de sus textos éditos e inéditos con el título Todo lo perdido reaparece. Poemas suyos fueron incluidos, asimismo, en varias antologías; entre ellas: Poetas argentinas, 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Poesía de Pensamiento. Una antología de poesía argentina (Endymion, España, 2015) y Antología Federal de Poesía. Provincia de Buenos Aires (CFI, 2019). Participó en el Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (2016) y representó a su país en el Festival ISLA (Dublín, Irlanda, 2017). Obtuvo, además, la distinción a la Labor Literaria, otorgada por Cultura La Plata, en 2016. Fue traducida al inglés y su poema Todo lo perdido reaparece fue musicalizado por la cantautora Sofía Rei. Edita, desde 2006, el sitio web Tuerto Rey (http://www.tuertorey.com.ar). Acerca de Corteza, escribe Susana Cabuchi en la contratapa del libro:

Mesura y alabanza, silencio y esplendor, acuerdan en cada poema, en cada palabra modelada por Sandra Cornejo. A su deseo, a su búsqueda, les debemos reconocernos a mitad de camino entre el aislamiento –límite exterior que impone la corteza– y el hondo trabajo espiritual –reencuentro con el otro/otra, entrega, diálogo– de una interioridad protegida por esa misma piel.
Todo acontece entre lecturas, entre ciudades de nuestro país y del mundo, con la  proximidad benéfica del hijo, los poetas amados, la memoria.
Todo transcurre y llega, mansamente. Los olivares se acercan conducidos por la luz y cada piedra es una parábola encendida. Algunos versos florecen a la espera de una góndola nocturna que lleve a una isla cubierta de nieve.
Hay en Corteza profundos jardines y mañanas doradas para oponer a las sombras.
Días de viajes secretos, de alianzas, de misterios.
Tardes radiantes en Dublín, en Catamarca, en Belfast.
Días y días en Madrid, en Esquel, en Asís, en San Rafael, en Inverness, descifrando señales de un tren que se aleja.
Corteza es un espejo en el que nos reconocemos. Sandra frecuenta en él (con delicada belleza) la interrogación y el asombro, las infinitas calles abiertas al amor y a la desesperanza, a la celebración y al olvido.
Sandra, que ha nombrado la fragmentación, se reconoce indivisible y, en el dominio de su inconfundible voz poética, lo confirma:... y todo lo perdido reaparece…otra vez…porque la casa es esta. /Donde todo termina, donde todo comienza.

Foto: Sandra Cornejo. Fuente: gentileza de Sandra Cornejo.

La línea horizontal siempre se completa

 

Todo hace ruido

Todo hace ruido

.

Poemas de “Todo hace ruido”,  de Jimena Arnolfi (Editorial Pánico el Pánico).

 .

El viaje circular

 .

Me arremangué

para trabajar la tierra húmeda.

Algunas plantas dieron flores

y otras no pasaron el invierno.

Yo no estoy diseñada

a la medida de mi valor.

.

Verde

 .

Nadie lo dice pero existe

una trama invisible

que junta todas las veces que amaste

como tallitos en un bosque.

.

.

Todo hace ruido

.

A veces recuerdo

el primer deseo:

irme lejos

a un lugar que sea natural.

Creo en los ritmos tristes de la ruta

en las pequeñas fábulas

al costado del camino

en el verano atemporal

que vive mi cabeza.

Mantuve el amor

cuidadosamente:

lo que antes

me hacía reír

ahora me hace llorar.

Siempre es así

lo que no llora de un lado

llora del otro.

Me gusta ir al río

sentir el orden invisible

lo hermoso y putrefacto del puerto.

.

 .

Factótum

.

Un jugador

no puede frenar la caída,

tan sólo decide su giro:

la pieza encaja o se pierde.

Siento el cuerpo incómodo.

Si hablamos de finales felices

la línea horizontal siempre se completa.


La imagen puede contener: texto
A partir de marzo, este libro que escribí durante mi embarazo y puerperio llega a las librerías. ¡Ya salió de imprenta! Releo la contratapa que escribió mi admirada Andi Nachon y me emociono otra vez. Gracias a Andi por acompañarme, su lectura es muy importante para mí. Gracias infinitas a mi querida amiga
Sara Paoletti Santochi
por el arte de tapa, por el diseño y por la fuerza. Porque si ella está todo es más lindo. Gracias a la editorial
Caleta Olivia
por confiar en mis poemas y hacer que la palabra se mantenga en movimiento. Gracias por hacer que la poesía viaje.
Comparto la contratapa que escribió Andi Nachon:
Leo este libro y pienso que Jimena nos regala poemas para acampar la supervivencia. O, mejor, para medrar y ver medrar eso que la vida reclama para sí y resta, solo, acompañar. Una proyección al futuro total, pero desde la quietud, esa dimensión particular que imponen embarazo y puerperio. Cuando se hace un paréntesis de los días propios y llegan otros días. “Soy un pequeño país tropical/ a la espera del gran tornado”, afirma la voz poética que erige este espacio. Dos tiempos que son uno y su viaje largo hacia el adelante: embarazo y la mirada volcada hacia un afuera que refleja los cambios del propio cuerpo, puerperio y la vista es atravesada por los ojos hambrientos de la hija. Monte, perros, chacra y cambios climáticos cruzados por una subjetividad en llamas: así se sobrevive entre la fiesta de las sorpresas primeras y el estado constante de emergencia. Pero “el útero es el músculo más fuerte” y, mientras la patria era carne de las políticas neoliberales y la incertidumbre, Jimena vivió la aventura increíble de ser madre y la escribió para dejar constancia. Así afirma: “Este ejército de dos al sol de la justicia es el principio de la historia”. De esta odisea, llegan sus poemas: pequeñas revelaciones como formas de estar en un mundo cambiante y peligroso donde "con furor el tiempo pasa" y "en la casa gobierna el instante". Quien cruce su campamento de supervivencia sabrá de la felicidad de recorrer este libro, pura experiencia titilante de esos días otros donde, con reverencia, nos damos a nuestras crías en dicha y temblor, como nos entregamos a todo eso que en verdad importa. Y, como Jimena sabe, “algún día, alguien dirá que hice todo mal”. Al filo de ese borde extraño, la voz poética construye su canto. Leo este libro y me gusta pensarlo hermano de ese arrullo donde consolemos y digamos, con esperanza y a sabiendas de la tormenta, “nacemos todos los días”.
Andi Nachon

viernes, 15 de enero de 2021

Gracias por las chicas que caminaban delante mío arrojándome tus pétalos escarlata

 

Sharon Olds - Oda al Himen


Oda al Himen

No sé en qué momento naciste
dentro mío cuando estaba adentro de mi madre.
Quizá cuando los músculos involuntarios se estaban armando
como gelatina rosa. Me encanta pensar en vos en aquel entonces,
tan completo, tan inmune, tanto vos como el clítoris a salvo
como la vida dentro de la cual habitaban.
Tendrían que haber matado a mi madre y a mí
para agarrar a cualquiera de ustedes dos.
La amo en este momento, esa fortaleza enorme alrededor mío,
la cabeza de la matrona alrededor de la suave carne de mi cabeza de señorita.
No sé quién te inventó para que conserves el interior de una chica limpio
y bien cubierto. Querida pared, querida compuerta, querido broche,
querida puerta, no una gatera ni una puerta giratoria
sino una piñata de una sola vez, la sangre saliendo en serie.
¿Cuántas partes del cuerpo fueron hechas para ser destruidas alguna vez?
 El más profundo y agonizante placer esperando del otro lado.
¿Fuiste un hueso duro de roer, no? Te tomaste tu trabajo
muy seriamente. Nunca sentí un dolor tan puro como ése.
Fuiste la mujer que el mago corta al medio.
Estaba tan orgullosa de vos. Parecía que te convertías al menos
en una copa del más brillante ingrediente arterial. Y qué suerte tuvimos
vos y yo de que pudiéramos elegir cuándo y con quién y dónde y por qué.
Afelpado, alfiletero, violáceo revestimiento de un cajón de tesoros.
Estabas de alguna manera un poco relacionado con las estatuas que lloran.
Eras el corazón de San Valentín. Sucedió sobre la alfombra de un living
que nos prestaron. Pero yo me sentí como si estuviéramos en los bosques
de Diana la cazadora, él y yo y vos juntos, o como si estuviéramos
en un lugar donde el magma del centro del mundo ascendiera
desde el fondo del océano. Gracias por tu vida y muerte. Gracias
por las chicas que caminaban delante mío arrojándome tus pétalos escarlata.
Pasarían años hasta que me casara o pudiera llevar para alguien
dentro mío un pequeño himen bebé cerca de los huevos con otros ínfimos
hímenes dentro suyo. Pero vos me llevaste hacia la vida de una mujer.
Fuiste una especie de madre de sangre para mí. Primero me mantuviste cerca

por dieciocho años y después me soltaste. 



Versión de Tom Maver

domingo, 3 de enero de 2021

¿Cómo le digo a mi abuelo que una tarde parí un yankee?

 pipa passes  enero 2, 2021  7 poetas cubanas

7 poetas cubanas: “El punto cubano” | Legna Rodríguez Iglesias

Buenos Aires Poetry reúne una muestra de poesía cubana contemporánea, esta vez poesía escrita por mujeres nacidas entre los años 50 y 90 del siglo XX, y que será ampliada y publicada en el transcurso de 2021, bajo la coordinación de Nara Mansur. 
Muestra, foto grupal, imagen poliédrica, los textos son en su mayor parte inéditos e integran libros en proceso. El trabajo a la distancia —algunas de ellas no viven en Cuba ahora mismo o se desplazan entre la isla y algún otro destino— da identidad a esta reunión nómade que al mismo tiempo pone énfasis en el gesto del presente que irradia contextos de lucha, de puesta en acto de la memoria, lo identitario, junto a palabras nuevas que prueban su eficacia, su insolencia y legibilidad.
Soleida Ríos, Reina María Rodríguez, Damaris Calderón, Nara Mansur, Jamila Medina Ríos, Legna Rodríguez Iglesias y Martha Luisa Hernández Cadenas son las autoras ahora reunidas.

***

Legna Rodríguez Iglesias (Camagüey, 1984). Escribe la columna “Irrelevante” en la revista digital El Estornudo. Obtuvo el Premio Centrifugados de Poesía Joven, España, 2019; el Paz Prize, otorgado por The National Poetry Series, 2016; el Premio Casa de Las Américas, teatro, 2016; y el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, 2011. Autora de varios libros de poesía como Título / Title, Kenning Editions, 2020; Mi pareja calva y yo vamos a tener un hijo, poesía, Ediciones Liliputienses, 2019; Miami Century Fox, 51 sonetos, Akashic Books, 2017; Transtucé, Editorial Casa Vacía, 2017; Chicle (ahora es cuando), Editorial Letras Cubanas, 2016; Hilo+Hilo, Bokeh Press, 2015; entre otros.

Una isla rodeada de filología por todas partes

Ahora. Mismo. Hay. Un hombre leyendo Paradiso,
de Lezama, y Corrección, de Thomas Bernhard, a la vez.
Los lee quieto, sin que el hecho de leer constituya adaptación.
Tiene la garganta enferma, le dan escalofríos de noche.

Se fue de Cuba. Vive en Miami Beach.
Que no es Miami, pero ideológicamente sí.
Sus lecturas simultáneas forman parte de algún virus.
Miel para la garganta, duralginas y miel.

Al contrario de la duralgina le preocupa la novela
de Lezama: solo he conseguido llegar al tercer capítulo.
Le he dicho que abandone Paradiso, que continúe
con Thomas. Me responde que no abandonará.

Cada mensaje de texto mide unas pocas bimembres:
El lector-simulador sirviendo descafeinados.
Al rato me refiero a Cuba como: una isla
rodeada de filología por todas partes.

Según el lector enfermo ese podría ser
el título de mi próximo libro.
Hablamos. Por escrito. Durante
media hora sobre el lenguaje.

Él piensa que, a diferencia de Thomas
Bernhard, Lezama Lima es lenguaje.
Yo pienso que, a diferencia del lenguaje, Thomas
Bernhard es lenguaje. Lezama es filología.

El punto cubano

Estuve días soñando con los muertos que más quiero.
Soñé con todos mis perros que se murieron de noche.
Soñé con todos aquellos que se murieron de hambre.
Yo tuve un perro llamado Mickey Mouse como el ratón.
Ese murió envenenado en el patio entre las matas.
Se comió todo el veneno que mi papá le había echado
a las más de cien millones de cucarachas que había.
Soñé con un hemofílico que fue mi novio en primaria.
Teníamos siete años y nos queríamos mucho
pero él se murió chiquito porque su sangre era mala.
Soñé con todos los gatos que me comí sin saberlo.
Era un período difícil, papá tuvo que matarlos.
Venía con esos gatos descuerados en su bolso
y le decía a mi abuela que eran pollos o conejos,
y mi abuela simulaba que eran pollos o conejos,
y mi madre simulaba que eran pollos o conejos,
y yo solo me comía la carne deliciosísima
con harina de maíz o con boniato picado.
Soñé con mi abuela mora más de cien días, más días
de los que nunca he soñado con cualquier cosa querible.
Soñé también con mi abuelo, el cascarrabia español
que me crió y me llevaba a la escuela en un caballo.
El esposo de la mora, pero no moro. Galicia
fue la tierra de su madre, otra vieja cascarrabia.
Se llamaba Angel Iglesias Novoa, para servirle.
Usaba un sombrero alón igualito al de Camilo.
Camilo fue un héroe bueno que mataron por reírse.
El avión donde ellos iban se cayó por Camagüey.
Desde entonces en octubre echamos flores al mar.
Pero en verdad lo mataron con un disparo de gracia.
En mi sueño casi nada parecía tener lógica.
Era lógico mi sueño, pero no que lo soñara.
Yo estaba muy temblorosa, quiero decir, en el sueño.
Debía decirle al hombre lo que venía a decirle.
Un hombre que había sido más comunista que Marx
y más marxista que Marx cuando Marx era un buen tipo.
Que todavía lo era, más comunista que el muro
antes de ser derribado, mucho más que cualquier muro.
Ese hombre era mi abuelo pero en el sueño era solo
un hombre súper extraño mirándose los zapatos.
Toda la noche frotando los zapatos con betún.
Así pasaban los hombres sus noches y sus mañanas.
Frotándolos con un paño embarrado de betún.
A mí me gustaba eso, yo también froté los míos
para ir a la escuela limpia y lustrada, con mi abuelo.
La del sueño no sabía cómo enunciar el mensaje.
La de afuera que era yo no la podía ayudar.
¿Cómo le digo a mi abuelo que una tarde parí un yankee?
¿Sentados en otomanes y llorando en octosílabos,
frente a una pared vacía a la que da el sol de frente?
En otra época el sol me parecía un insulto
y las paredes, por Dios, eran hombres sin vergüenza.
Entonces mi abuelo dijo: ¡si serás desvergonzada!
A lo que yo interrogué: ¿no querrías conocerlo?
Después la tarde siguió hacia un sendero de dudas.
Es solo un ser diminuto, su mollera sigue abierta,
amar a un hermoso yankee no será nunca traición.
¿Cómo le digo a mi abuelo que una tarde parí un yankee?
Que no fuenaturalmente sino cesárea de urgencia
porque su ritmo cardíaco empezó a disminuir
y el obstetra entró de pronto y me dijo: hay que sacarlo.
¿Cómo le digo a mi abuelo que el niño nació en Miami
y que vivirá en Miami y que crecerá en Miami
y que no hablará español, sino espanglish, un idioma
de bárbaros, de campeones, de familias de emigrantes.
¿Cómo le digo a mi abuelo que me he vuelto una emigrante?
Entonces mi abuelo dijo: tráeme a tu hijo, vejiga.
Y yo le traje a mi hijo envuelto en mi propia blusa,
desnudito, dormidito, en el sueño hacía aire.
Mi abuelo tomó al muchacho por los pies, dándole vueltas,
yo gritaba horrorizada, yo me iba a morir del susto.
Si sobrevive, es mi nieto, dijo mi abuelo mareado.
El muchacho abrió los ojos un par de veces, ¡me muero!
El muchacho estaba vivo y tenía tanta hambre
como los perros aquellos con los que tanto he soñado.
Lo acerqué a mi seno duro y el niño empezó a mamar.
Mamaba como un león medio muerto medio vivo.
Mamó hasta que se durmió de nuevo dentro de mí.
¿Cómo se llama mi nieto? y luego me desperté.

7 poetas cubanas (Nara Mansur, Coord.) | Buenos Aires Poetry, 2021 | Imagen: Cemí Rodríguez


Tomado de https://buenosairespoetry.com

Un espejo frente a otro espejo

 

ANNABELL MANJARRÉS FREYLE

El canto del Minotauro

Ser un espejo frente a otro espejo,
la virtud de los seres infinitos.
Y juzgarse infinito en el propio reflejo
revela verdades obsesivas.

Certezas que, involuntarias,
abren puertas insostenibles
de las que solo es posible encontrar respuestas
en la generosidad de los sueños.

Es mi deber esperar a Teseo
para dormir las formas de mi angustia
y encontrar, por intuición de un dios,
la puerta de las epifanías correctas.

¡Cómo no entender que los anaqueles
son las ventanas de Creta!
Yo solo sé que es de noche porque me hago viejo
y mis ojos apenas tientan de Ariadna
su mítica belleza.

Ariadna, Ariadna:
tal vez nunca recuerdes
que fui yo el que te liberó
de los laberintos
de una biblioteca de Buenos Aires.

ANNABELL MANJARRÉS FREYLE

(Gaira, Colombia. 1985). Periodista, poeta y narradora. La Gobernación del Magdalena le concedió el primer lugar en poesía y el segundo en cuento en el Concurso de Poesía y Cuento Joven 2013. Es Premio Nacional de Cuento Bueno y Breve, de la revista El Túnel, de Montería, 2015, certamen que ganó con el texto El hombre en su jaula. Autora de tres poemarios inéditos: Espejo Lunar Blanco (2010), Óleo de una mujer acosada por el tiempo (2013) y Animales invertebrados (2017); este último trabajo ganó el premio internacional de poesía Voces Nuevas de Ediciones Torremozas (Madrid, España), 2018. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al catalán, al francés y al italiano, y figuran en diversas antologías nacionales e internacionales.

Precario testigo que no puede traducir una onomatopeya

 POESIA

Guadalupe Grande: Gatas pariendo

SEPTIEMBRE 2, 2018


«… Nada tan evidente como la eternidad de las víctimas…»
GG

«Gatas pariendo»

Así escuchas las cosas de tu vida como el maullido de un gato al fondo del jardín

Te despiertas de madrugada y oyes al fondo muy al fondo ese remoto maullido de gato recién nacido

Y un verano y otro y luego otro más hasta llegar a esta noche

al fondo jardín al fondo

Así escuchas las cosas de tu vida así escuchas las cosas del
mundo
a oscuras de noche palpando el susto de no entender o el de no querer hacerlo

y ese gato que no para de maullar y es una pequeña herida no sabes de qué no sabes de quién pero ahí está insistiendo clamando de hambre y noche al borde del peligro al borde del abismo al borde del jardín Un coche un faro luego nada

Y continuarán los maullidos más obcecados que tú y si no al tiempo al próximo verano hasta la próxima canícula sonido desvalido como una onomatopeya tan poco lírica que no la puedes escribir

Qué pensaría nadie y quién es nadie al leer esa onomatopeya tan líricamente escrita tan ridículamente sonora tan de viñeta de posguerra

pero suena suena cada noche

y tú para bordear la herida dices que así empezó todo con una onomatopeya con un sonido tan innombrable como ahora el insistente maullido del gato recién nacido convocándote a dónde pidiéndote qué

O quizá algo peor tal vez nada te convoque y tan solo te despiertas en medio de la noche para ser el precario testigo que no puede traducir una onomatopeya Eso te dices para bordear la herida

Escuchas el maullido del gato Has visto un hombre sin brazos al borde de la limosna has rozado la pierna perdida del animal en el pantalón doblado sobre el muslo has comprendido que la muerte es un ramo de rosas de plástico atado a un farol
y te has preguntado qué palabra no es una onomatopeya indescifrable, una persecución en la sombra

Un verano y otro al fondo de la vida al fondo del jardín al fondo del sonido

Y las gatas siguen pariendo sin parar y paren onomatopeyas que al fondo del jardín resuenan como las tablas de la ley

Guadalupe Grande

De: «Hotel para erizos»
Ed. Calambur 2010©
Recogido en la antología: «(Tras)lúcidas» – Poesía escrita por mujeres (1980-2016)
Edición de Marta López Vilar
Bartleby Editores 2016©
ISBN: 978-84-92799-97-8

Guadalupe Grande Aguirre nació en Madrid el 20 de mayo de 1965.
Es hija de los también poetas Felix Grande y Francisca Aguirre.
Es licenciada en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid.
En la actualidad es responsable de la actividad poética de la Universidad Popular José Hierro, San Sebastián de los Reyes, Madrid.

También de Guadalupe Grande en este blog:

«Guadalupe Grande: Las estaciones y el pájaro afilador»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: Bodegón»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: Letanía sin nosotros»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: Prólogo (El libro de Lilit)»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: La ceniza»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: Azogue»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: El rastro»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: La huída»: AQUÍ

«Guadalupe Grande: Junto a la puerta»: AQUÍ

Bibliografía poética:

El libro de Lilit” – Premio Rafael Alberti en 1995. Editorial Renacimiento, Sevilla, 1996. ISBN 84-89371-07-5.
La llave de niebla” – Calambur Editorial – Madrid, 2003. ISBN 84-96049-06-X.
Mapas de cera” – Ed. Poesía Circulante – Málaga, 2006.
Mapas de cera – plaquette – Ed. La Torre degli Arabeschi, Angera, Italia, 2009.
Hotel para erizos” – Calambur Editorial, Madrid, 2010. ISBN 84-8359-204-5.
Métier de crhysalide» (antología en traducción de Drothèe Suarez y Juliette Gheerbrant) Ed. Alidades, Évian-les-Bains, Franica, 2010.

También de (Tras)lúcidas en este blog:

«Esther Muntañola: Astillas»: AQUÍ


Tomado de https://trianarts.com/guadalupe-grande-gatas-pariendo/#sthash.k8uUPcZN.dpbshttps://trianarts.com/guadalupe-grande-gatas-pariendo/#sthash.k8uUPcZN.dpbs

Huir es regresar eternamente

 

El vuelo de Guadalupe Grande

La vida nos sabe a poco
el mar no nos basta
Somos un signo de interrogación
que ha perdido su pregunta

Y sobre todas las tristezas
el vuelo ensimismado del trapecio

-pronuncié tu nombre más solitario
tu nombre hecho de ausencia
mínimo conjuro de sílabas que nombra
la falta sin límites de tu tamaño
palabra inhóspita que lleva
a una región de aire
en la que el equilibrio es un calvario

-conozco bien esta vocación de aire
esta opulenta miseria
este esplendor de la tristeza
este ultraje de las redes y del tiempo
Conozco bien el desatino
de las palabras que nombran las ausencias

Huir es regresar eternamente