domingo, 31 de julio de 2016

Que la sirena suba y con los dientes corte las cuerdas

Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.




Idea Vilariño
de No (1980)

viernes, 29 de julio de 2016

María no amaba a Joao

Primeras versiones más o menos definitivas y una imposible

TRADUCCIÓN (Mía) DE POEMAS DE LIVIA NATALIA

SOMETIMES

Às vezes é um vento mais forte
e ele vem de longe, tangendo as colinas
E as tardes se emancipam de mim,
como se fossem feitas de puro desejo.

Um azul intenso devora meus dedos
e os olhos, inteiros, são de oceano e vão
e eu estou perdida: não há portas
mas as chaves persistem,
pendendo de minhas mãos.

Um vento que me fala em uma outra língua
e, ainda assim, toda me devora,
e não há apelo,
e não há distância que o coloque de volta:
entra pelos meus cabelos
e faz deles sua mais perfeita morada.

Um vento, e eu de todo exilada.
Um vento, e eu desfeita,
calada.
Um vento e, pobre de mim,
sou toda feita de Água.
SOMETIMES

A veces es un viento muy fuerte.
Viene de lejos, tañendo las colinas.
Y las tardes se alejan de mí
como si estuvieran hechas de puro deseo.

Un azul intenso devora mis dedos
y los ojos, enteros, son de océano y se me van.
Y yo estoy perdida: no hay puertas
pero las llaves siguen
colgando de mis manos.

Un viento que me habla en otra lengua
y, aún así, toda me devora.
No hay pedido,
no hay distancia que lo haga volver a su lugar:
entra por mis cabellos
y hace de ellos su más perfecta morada.

Un viento, y yo de todo exiliada.
Un viento, y yo deshecha,
callada.
Un viento y, pobre de mí,
toda hecha de Agua.




ORI ASÈ

Quando a quartinha canta,
prenhe de água absoluta,
um suntuoso aquário se tece
no breu de suas bordas.

Na sua voz de metafísica e nada
ouço a água doce e fria
de que está plena e emprenhada.

{Sua casca barrosa se limita
com o chão líquido do Orum
onde dançam Deuses de pele translúcida.}

Quando a quartinha estala a sua língua
saveiros dobram seus ombros nas docas
o mar respira, bebendo a si mesmo,
enquanto as ondas coçam as costas das pedras.

Onde canta o estalido
da quartinha
um Ori se planta no profundo.


ESQUECIMENTOS

Para minha Mãe


Se doer mais um pouco,
de minha boca sairão pedras
e tochas acesas devorarão minha carne.

Se doer só mais um pouco,
as palavras brotarão de meus poros
e minha boca se demorará em silêncios.

Se doer ainda mais,
nascerá um sangue bruto entre meus dentes

e meu útero perderá seus segredos de vazio.


OLVIDOS

Para mi madre

Si doliera un poco más
de mi boca saldrían piedras
y antorchas encendidas devorarían mi carne.

Si doliera solamente un poco más
las palabras brotarían de mis poros
y mi boca se demoraría en silencios.

Si llegara a doler todavía más
nacerá un torrente de sangre entre mis dientes

y mi útero perderá los secretos de su vacío.





O CASO DO VESTIDO

De tempo e traça meu vestido me guarda.
Adélia Prado


Meu corpo não respeita as estações.
Chove grosso em cada dobra da cidade
E eu trago comigo um vestido de verão intempestivo.


Meu corpo não cede e, vivo, arde no ligeiro das rendas,
nas maresias que lambem o ar.
Meu corpo não cede.

E o vestido que me desveste neste calor temporão
é todo bordado na minha pele:
por dentro.



EL CASO DEL VESTIDO

Del tiempo y las polillas me cuida mi vestido.
Adelia Prado

Mi cuerpo no respeta las estaciones.
Se llueve todo en cada esquina de la ciudad
y yo llevo un vestido de verano intempestivo.

Mi cuerpo no se rinde y, vivo, arde en la liviandad de los encajes,
en el aliento del mar que lame el aire.
Mi cuerpo no se rinde.

El vestido que me desviste en este calor temprano
está todo bordado en mi piel:
por dentro.




ORISA DIDÊ


Arranca as percatas de seu cavalo
e nele galopa com os pés no chão.
Solta um grito que se espeta no alto
e,
repetido,
saúda a terra com a majestade de sua presença.

Dança sem a calma das horas,
pois seus braços se erguem para fora do tempo.

Caminha com sua carne de mito
e, quando vai, não parte.
Apenas se banha em seu próprio mistério.

Lívia Natália


ORISA DIDÉ

Arranca las herraduras/estribos de su caballo
y en él galopa con los pies en el suelo.
Suelta un grito que se escucha en lo alto
y,
repetido,
saluda a la tierra con la majestad de su presencia.

Danza sin la calma de las horas
porque sus brazos se extienden por fuera del tiempo.

Camina con su carne de mito
y, cuando va, no parte.
Apenas se baña en su propio misterio.


Quadrilha


Maria não amava João,
Apenas idolatrava seus pés escuros.
Quando João morreu,
assassinado pela PM,
Maria guardou todos os seus sapatos.

Cuadrilla

María no amaba a Joao.
Apenas idolatraba sus pies oscuros.
Cuando Joao murió,
asesinado por la Policía Militar,
María guardó todos sus zapatos.

Mi poesía quiere ser piedra

GRACIELA CROS


Mi poesía, en particular, es mejor que la de algunos hombres
pero debo mandarla a la tintorería
a que le quiten las manchas de menstruación.
Mi poesía me hace quedar mal.
Es agresiva. Es contradictoria.
Mi poesía no está sana.
Respira, cruje, hace ruidos molestos.
Busca hablar de la duda y sus tropiezos.
Mi poesía miente porque miente la vida.
Mi poesía sufre desilusión.
Porque está hecha de preguntas y no encuentra respuestas
no avanza, no progresa.
Pobre mi poesía, ha perdido la fe,
quiere ser piedra.



- Estrofas de "La poesía no es una declaración jurada" de Graciela Cros. Flor azteca, Bs. As., del Dock, Colección El Mono Hablador, 1991

viernes, 8 de julio de 2016

Palpito tal vez en un cadáver

Tres poemas de Andrea Cabel

andrea_cabel
Andrea Cabel
a mi papá.

El corazón más plano de la tierra,
el corazón más seco,
me mostró su ternura.
y yo tuve vergüenza de la mía.
R. Juar­roz.

Pal­pito tal vez en un cadáver. Me trago la ver­dad y soy ape­nas un sonido, me dijiste un día cuando mi ros­tro era una espina. Entonces ampliaste tus bra­zos hacia el vacío,

y lan­za­ste tu cuerpo.

Tu caída larga como una habitación abandonada.
La veloci­dad cayendo con­tra la tris­teza y la memoria,
perdiste tu nom­bre entonces,
y fuiste un puñado de cabel­los, unas uñas, un aullido.

Entonces te miro: Papá tiene el ros­tro de un ani­mal herido, tiene la boca cosida y una son­risa clavada en pun­tos lar­gos y con­stela­ciones cau­dalosas. Papá con­tiene en sus manos la madera que enmarca al mundo, la que trans­forma en escalera de ébano, redonda y per­fecta como un poema. Sus recuer­dos tienen la forma de tor­tu­gas y peces, de ríos y mujeres, todos nacen rodea­dos de muros, y mueren despa­cio, como mis nervios mojados.

Y otra vez el silen­cio estalla, y lo nom­bro tiempo de pupi­las abier­tas, res­piración de un ojo con lágri­mas, caída libre de una pluma hacia la eternidad bril­lante. Tiempo, tiempo frente a la dureza de una vér­te­bra blanca como el papel que se rel­lena frente a la muerte; tiempo, frente a un espi­ral amaneciendo en la bruma.  Ya no son los ros­tros com­puestos de fibra y lenguaje. Es la miel o la oscuri­dad, el hom­bre reb­otando con­tra los puntos
car­di­nales de su vida
y soledad.


[ÁNGELA]

La pal­abra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausen­cia.
R. Juar­roz

mi san­gre,
de ojos grandes
de mirada hacia el cielo.
mi san­gre,
de ojos
alta fugaz marea
vér­tigo en las sumas
santa mate­ria dolida
angus­ti­ado verbo
golpe de vér­tice opaco,
her­mana,
breve cavi­dad de grito
nueve meses rompi­endo tejidos
tan triste
furiosa,
cayendo
con la son­risa oscura
con los ojos idos
con el cielo emp­inando despedidas,
her­mana
her­mana


[EN BREVE CÁRCEL]
Muera lo que deba morir; lo que me callo.
Anto­nio Gamoneda

Invades el camino
De punta a punta,

Como una rueda
Y tu nom­bre mas­tica una espera
Sen­tada
Sobre el lomo de un erizo,
Con la mirada en la puerta,
Con tus caren­cias latién­dote en los ojos
Con tu esper­anza en un nom­bre de estó­mago amplio

Y mi necesi­dad de salir del borde del suelo
Para olvi­dar tu aban­dono para acari­ciar por dentro
esta vol­un­tad donde pende una línea
como una boca que se abre frente a la voz de un ani­mal que llora.

Te encuen­tro entre grandes voces seme­jantes a la mía
Esti­rando los muros con latas rel­lenas de piedras
Cubier­tas de fru­tas secas
dul­ces como el ros­tro de una anciana
dul­ces como la mor­dida de una tormenta
el camino bor­deado de plan­tas de sed, de ros­tros muertos,
Mírame, llena de puer­tas cerradas
cubierta de una infan­cia mal curada

mírame frágil

sabi­endo de mi tiempo como una habitación rota
como un colchón sum­iso al tiempo
a un cuerpo solitario
nadando entre rabia
y pudor
nadando
aus­tero

inválido.

ESCRITO POR ANDREA CABEL

Andrea Cabel (Lima, 1982) estudió Lit­er­atura His­pánica en la Pon­ti­f­i­cia Uni­ver­si­dad Católica del Perú (PUCP). Sus poe­mas han sido tra­duci­dos al inglés y catalán. Ha par­tic­i­pado en el proyecto Panamer­i­cana (Poetes amer­i­canes nascudes a par­tir de 1976) de la revista valen­ciana Sèrie Alfa­fulls tem­po­rals d’art i lit­er­atura. Ha sido pub­li­cada en la mues­tra poética del grupo limeño Claroscuro, en Antología de poesía his­panoamer­i­cana (revista aus­tralianaNoise) y en 18 poetas his­panoamer­i­canos (Zig­nos, Lima). Ha pub­li­cado el poe­mario Las fal­sas acti­tudes del agua –ganador del primer puesto del con­curso Esquina de Papel, orga­ni­zado por el Cen­tro Cul­tural de España, la Emba­jada de España en el Perú y la Munic­i­pal­i­dad de Lima–. Escribe actual­mente reseñas lit­er­arias en el suple­mento El Domini­cal de El Com­er­cio, y es asis­tente de docen­cia de los cur­sos Teatro y Poesía en Estu­dios Gen­erales Letras de la PUCP. Además, forma parte del comité edi­to­r­ial de la revista barcelonesa La Siega.


jueves, 7 de julio de 2016

No quieren la iluminación de los rescatados

el cuerpo atrevido




NATALIA IÑIGUEZ




los cuerpos atrevidos
rompen faroles
instauran
la eterna noche
en la cuadra
más corta del barrio

los cuerpos atrevidos
no quieren dormir
no quieren
la iluminación
de los rescatados

¿quién no lo sabe?
el cuerpo atrevido
no se rescata
se lincha

los músculos resisten
los huesos se arquean
la piel enrojece
la sangre se agolpa
en los capilares
duelen
las uñas
y el pelo

el cuerpo linchado
por la vida
por atrevido
malatendido
mira al mundo
desenfocado
con filtro

el  tiempo
hace que los contornos
sean otros:
el borde del brazo
es visto como desde un ojo miope
el espejo
devuelve una imagen
desconocida
boquiabierta
las líneas se desdibujan
en  todo lo que no es fondo

tu cara
ya no es la que recordás

el cuerpo

deja de atreverse




Publicado por Natalia Iñíguez a las 19:08