jueves, 23 de marzo de 2023

Las sombras que la vida destinó a Juan

 

Niní Bernardello. Cosquín, Córdoba 1940. Poeta y artista visual. Ha editado “Espejos de papel”, Sirirí, Buenos Aires 1980 - reeditado en 1994 por Nusud -; “Malfario”, Ultimo Reino, Buenos Aires, 1985; “Copia y transformaciones”, Tierra Firme, Buenos Aires 1990. “Puente aéreo”, Tierra Firme, Buenos Aires, 2001. “Salmos y azahares”, Ediciones Argos, Córdoba, 2005. La Universidad San Juan Bosco de Comodoro Rivadavia editó su antología: “Cantando en la casa del viento. Poetas de Tierra del Fuego”. Ha participado en diversas antologías tales como: “Mujeres poetas de Córdoba 1960-1990”, Córdoba, 1994; “Abrazo austral”, Buenos Aires, 2000; “Poetas Argentinas 1940-1969”, Buenos Aires, 2006; “Antología de la Poesía Patagónica, Málaga-España” 2006, entre otras. Como artista visual ha realizado exposiciones en todo el territorio argentino en muestras colectivas e individuales. Reside en Río Grande, Tierra del Fuego, desde 1981.

Niní Bernardello
/ Medusa y otros poemas

 

Medusa

Junto a la cama descansa
la cabeza misteriosa de
cabellos ensangrentados
en un aceite de serpientes
legendarias, vivas, móviles
Origen de un horror que está
en nosotros devorándonos.

 

de Natal

La historia me toca
con su dedo de ceniza
y soy signo, símbolo
cifra que vuela
y se desvela
Por siempre, me digo, será
griega la voz que reza
que imprime en el aire
un dolor de siglos
y aún persiste
en la caída del sol
en la sangre del cielo
Encerrada en el cristal
del hielo mi corazón sueña
se quiebra como un sacramento
ofrecido a esta tierra baldía
plena de lágrimas
de sangre y cenizas
que el pasado trae y revela
como si fuera un último mensaje


 

Un marco de plástico verde
con relieve dorado guarda un retrato
de historia forzosa. Veo la casa envuelta
en hule gastado con flores adversas
y azúcar derramado a los pies de todos.
Aquellas botas claras de descarne
emergiendo como un relámpago loco
en medio de la habitación.
La copa de vino santo rebalsa sobre cenizas
y chisporrotea el rescoldo.
La cola de un pavo real tejido
mira con mil ojos la escena.
Estoy en un lugar argentino, de piedra,
de aguas, de trinos. Espacio calado
sobre el cielo, vacío sobre vacío.
Cruz y flecha
torcido pie, dedos desnudos.
Estrella de plata sonando en la noche
su espuela

duele

 

de Agua florida

 

Tres para Moreira

1


Pulsionó la boca bicolor
y soltó una arremetida
mujiente con brillos
de plata repujada.
Polvillo de pulpería
depositado entre las manos.
La garganta con caña
se afina, dijo Moreira
y su boca contuvo
largo rato el trago
calentándolo.
Mirálo ahora
junto a Navarro
cuando echa adentro
de su boca
ese buche cálido
de varón a varón
estremecidamente
volcado
bajo las estrellas.


2


¿Qué me viene de vos, Moreira?
Altivo en tu chiripá negro
barba como de seda suave
Crece en mi tu imagen
destituida por el orden
Viene de tu criba
pudorosa y de esa daga
de madera pintada
Primor de circo pobre
Desmadrado perfil
sube a mí usurpando
un beso de pasión
apasionado
en real prenda de amor
dado
Te vi Moreira
y no me callo


...


Se fue Moreira al claustro
de las estrellas. Dejó su pasión
en una pared encalada y ajena.
Hubiera querido entender
de golpe, su misterio. Me digo:
es la vida nuestra de compadres
peones y capataces entreverados
a gritos, oliendo a tabaco negro
y alcohol barato. Pienso porqué
a la suerte se le antojó siempre
sangrar de este lado de la vida.
Morir, morirnos sin chistar
mirando el cielo o al suelo.

 

Sombras

Las sombras que la vida destinó a Juan
eran tuyas y mías y tuyas. Vuelve el dedo
cósmico a señalarte frío, distante. Apenas
tocado, caés tembloroso de tu bicicleta,
del caballo, de tu rincón. Sin más una voz
pregunta: ¿soy yo el mismo ahora, ahorita
regresando de una cuna sin tiempo?




Tomado de https://www.tuertorey.com.ar/php/autores.php?idAutor=30


martes, 21 de marzo de 2023

La caída es alivio

May Sarton



 Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir

sus hojas, tan naturalmente, una por una;
si puedo llegar a saber lo que ellos saben,
que la caída es alivio, es consumación,
entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
no perturbaría los grandes cielos lúcidos,
este otoño extrañísimo, dulce y severo.
Si puedo soportar lo oscuro con los ojos abiertos
y llamarlo estacional, no áspero o extraño
(porque también el amor necesita un tiempo de descanso),
y como un árbol estarme quieta ante los cambios,
perder lo que se pierda para guardar lo que se pueda,
la extraña raíz todavía viva bajo la nieve,
el amor resistirá -si puedo dejarte ir.



🍁🪺 Un soneto de otoño, May Sarton, versión de Diana Bellessi

Como las sordas sacudidas de un volcán


Erótica


Cristina Peri Rossi



Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo la tierra
y sonámbulo todavía
//.
Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento
Ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces
//.
Tu placer
lentamente asciende
envuelto en el vaho del magma primigenio
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.
//.
Tu placer, animal escaso.

Un órgano de pupilas abiertas