lunes, 21 de septiembre de 2015

Mi madre no me llevó de la mano

Sara Cohen

Silencio


Mi madre me legó
la lengua francesa
y el silencio

Vivía temerosa
y yo no vislumbré
la infinita variedad que proponía su decir.

Tampoco sabía que el verso de Rimbaud
Toute lune est atroce et tout soleil amer
no tiene traducción.

Después de su muerte
caminé con mi hija por París
Un universo secreto de
pérdida y silencio.

Me pregunté por qué
cuando yo tenía diez años
(como mi hija en nuestros recorridos)
mi madre no me llevó de la mano
por esas mismas calles.
Por qué no me señaló
el cirque d´hiver al que le gustaba ir
en el Boulevard Beaumarchais.
Ir con ella a Deauville, donde veraneaban,
y que me cuente, me cuente, me hubiese gustado.
La guerra nunca arrastra todo
La lengua francesa
es tan generosa en matices...


Amor

 

Si yo pudiera recuperar las sillas
las primeras del juego de comedor
aquellas cuando se casaron
antes de que se rompan
antes del descuido
Sus dos varillas curvas separadas
por un medallón de madera
labrado en el respaldo.
Incompetente el amor.
Un libro no es más que parte
del pago de una deuda.

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